Una de las preguntas que más frecuentemente plantean los familiares y maestros de niños pequeños es a partir de qué edad pueden tener contacto sus hijos y alumnos con los dispositivos tecnológicos. Lo cierto es que la respuesta a esta pregunta no es nada sencilla. Nos encontramos en pleno debate ...
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sobre el uso de dispositivos tecnológicos por parte de menores en sus diferentes ámbitos de desarrollo: escolar, familiar, social, etcétera. Cada familia, con su idiosincrasia y sus valores, deberá tomar una decisión sobre a qué año sus hijos tendrán un uso habitual con los diferentes dispositivos tecnológicos y en qué condiciones.
¿Pero qué dicen los estudios científicos sobre cómo impactan los dispositivos tecnológicos en los menores? La investigación es clara cuando se trata de preescolares. El pediatra estadounidense John S. Button y su equipo demostraron en su estudio Associations Between Screen-Based Media Use and Brain White Matter Integrity in Preschool-Aged Children, publicado en 2019, que cuando los menores de 3 años usan de manera regular el teléfono móvil o las tabletas de sus padres, o veían muchas horas de televisión, este consumo excesivo tenía repercusiones sobre su desarrollo. Vieron también que estos niños mostraban un retraso en el desarrollo del lenguaje, peor calidad de sueño y menor número de interacciones con sus progenitores. Dada la cantidad de tiempo que dedicaban a las pantallas, según la investigación, su corteza prefrontal no se desarrollaba ni establecía las conexiones que sí tenían los preescolares que no tenían un contacto regular con los dispositivos tecnológicos. Este infradesarrollo de la corteza prefrontal implicaba que se mostraban más inatentos, más impulsivos y con menor capacidad de tolerar la frustración.






