La campaña de una asociación de padres de EE UU alerta de los riesgos de permitir que los menores accedan libremente a un ‘smartphone’

Los grandes gurús de internet no dejan que sus hijos accedan a la red de redes hasta que son lo suficientemente mayores. Bill Gates ha contado que sus hijos tuvieron un smartphone a los 14 años, y Steve Jobs decía que controlar el tiempo de uso de la tecnología en casa. Chris Anderson, exdirector de la revista Wired, una de las publicaciones de referencia sobre tecnología,

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iles-silicon-valley.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.nytimes.com/es/2018/10/27/espanol/cultura/hijos-dispositivos-moviles-silicon-valley.html" data-link-track-dtm="">afirmó en The New York Times que “en una escala entre caramelos y cocaína”, las pantallas se parecen más a la droga, y añadió que los tecnólogos llegaron a pensar que podrían “controlar” la influencia de los móviles, las pantallas e internet en la gente y, sobre todo, en los jóvenes, pero que resulta imposible, porque esas tecnologías “van directamente a los centros de placer del cerebro en desarrollo”.

En los últimos días, ha circulado mucho la campaña de una asociación de padres de Estados Unidos que sugiere retrasar la entrega de sus hijos a la tecnología. Tratan de que sus hijos tengan un móvil lo más tarde posible. Es un vídeo en el que un padre da las buenas noches a su hijo, pero antes le advierte de que “hay una caja con material pornográfico” en una esquina de su cuarto, que habrá un hombre junto a su cama “diciendo cosas odiosas al azar toda la noche”, que en su mesa deja un “formulario para pedir drogas ilegales” y que un hacker ruso le preguntará por sus claves. “Simplemente, ignóralo”, es la indicación que le da el padre, quien deja que su hijo se enfrente solo a tales amenazas.