Después de tres campañas agrícolas con la sequía como protagonista en Catalunya, que dejó tocadas muchas explotaciones, al límite de la supervivencia, este año los agricultores catalanes afrontan un nuevo escenario con optimismo moderado a consecuencia de las lluvias primaverales, lo que se traduce en unas cosechas aceptables. Aunque las producciones parece que quieran acompañar a los agricultores, especialmente en el sector de la fruta, estos siguen advirtiendo algunas dificultades estructurales, que se repiten año tras año.PublicidadEn las variedades de fruta de hueso, reclaman autorizaciones para luchar contra las plagas. En el caso del cereal, denuncian las pérdidas que provocan las restricciones a la siega por temor a los incendios. Como telón de fondo, el debate sobre la desaparición de un modelo de agricultura familiar en Catalunya, presionado por los costes y la viabilidad de las explotaciones. En los cultivos de vid, olivo y almendra, los agricultores todavía miran al cielo, ya que la cosecha se inicia al final del verano o a principios del otoño.La campaña catalana de fruta de hueso se presenta con perspectivas mucho más favorables que las del año anterior. Las previsiones apuntan a que la producción de melocotón y nectarina podría alcanzar las 422.870 toneladas, una cifra que supone un aumento del 13,5% respecto del 2025 y del 24% en comparación con la media registrada entre 2021 y 2025. En el momento de presentar los datos, la directora general de Agricultura y Ganadería, Rosa Altisent, aseguró que se trabaja en diferentes líneas de actuación para consolidar esta recuperación productiva. Entre las medidas previstas, anunció la convocatoria de una línea de ayudas destinada a facilitar la instalación de redes antigranizo en los cultivos con el objetivo de proteger las explotaciones y garantizar su producción.Respecto al catálogo de productos fitosanitarios para luchar contra las plagas, Altisent reveló: "Mantenemos contactos con el Ministerio [de Agricultura] y la Comisión Europea para disponer de más herramientas para combatir enfermedades, ya que es clave para preservar la sanidad vegetal de los cultivos, asegurar la viabilidad de las explotaciones y aprovechar todo el potencial productivo de Catalunya".Competencia desigualJustamente hace pocos días, la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC) reclamó la autorización urgente de productos fitosanitarios que permitan hacer frente a las plagas que amenazan la próxima cosecha. La principal preocupación del sector se centra en el pulgón de la fruta de hueso, después de que el insecticida más utilizado contra esta plaga dejara de estar autorizado a escala europea el pasado octubre. La FCAC denuncia "un trato desigual, ya que países como Francia, Italia o Alemania han aprobado excepciones temporales para continuar con su uso".PublicidadDesde la Unió de Pagesos (UP), el sindicato mayoritario en el campo catalán, se advierte de los efectos graves de la mala maduración en las plantaciones de perales. El fenómeno ha provocado que una parte importante de las flores no hayan evolucionado correctamente hasta convertirse en fruto, lo que se traduce en una notable reducción de la cosecha prevista. Paralelamente, se han añadido problemas en la expansión del fuego bacteriano, una enfermedad que compromete la viabilidad del cultivo de la pera. UP pide "definir un plan de reconversión para las explotaciones más afectadas, orientado a facilitar la transición hacia otros cultivos y garantizar la continuidad de la actividad agraria en estas fincas".En el caso del cereal, la campaña de la siega se inició a finales del mes de mayo, unas semanas antes por las altas temperaturas previas. La recolección arrancó en el sur de la comarca del Segrià, en Lleida. En esa zona, los productores comentan que los rendimientos se mantienen en niveles similares a los de la campaña pasada. Las producciones superan los 4.500 kilos por hectárea, una situación que atribuyen a las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera.Las primeras variedades de cereal que entran en campaña son las de cebada, mientras que en otras, como los trigos, aún planea el interrogante sobre los efectos que pueda tener en el cultivo las ola de calor del mes de mayo. En cuanto a la previsión de precios, se sitúan en los 200 euros por tonelada, unos registros similares a los de la pasada campaña.PublicidadFalta de rentabilidad en el cerealPoniendo el foco en el cereal, la organización Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) critica que se mantengan las restricciones a la siega del cereal dentro de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en una campaña marcada por el adelanto de la recolección debido a las altas temperaturas. Así, detalla que el hecho de no poder segar en el momento óptimo provoca que el cereal permanezca demasiado tiempo en los campos, lo que impide que el grano acabe de llenarse correctamente.Como consecuencia, el cereal se seca prematuramente, pierde peso y se reduce el volumen final de la cosecha, con el impacto correspondiente sobre los ingresos de los agricultores. JARC lamenta que "esta pérdida de rendimiento pone en riesgo la viabilidad económica de muchas explotaciones cerealistas ubicadas en zonas ZEPA". Por este motivo, reclama una revisión de las restricciones para adaptarlas a las circunstancias excepcionales de esta campaña.En el caso de la almendra, la FCAC prevé que la producción de esta campaña llegue a las 12.656 toneladas, lo que supone un incremento del 7% respecto al año pasado. El portavoz de la rama de frutos secos de la entidad, Roger Palau, precisa que "esta podría ser la segunda campaña consecutiva sin una incidencia directa de la sequía ni episodios significativos de heladas". Además, las abundantes lluvias del invierno habrían contribuido a mejorar el estado de los cultivos.Las plagas, las restricciones en la siega y la falta de herramientas para competir en igualdad de condiciones centran las principales reivindicaciones de los agricultores. A estos retos se suman los efectos del cambio climático y el aumento de los costes de producción. El futuro de la agricultura familiar catalana continúa, así, pendiente de soluciones que garanticen su continuidad.
El campo catalán se recupera de la sequía pero los agricultores denuncian problemas estructurales
UP, JARC y las cooperativas instan a desencallar medidas como los precios percibidos por los productores, la autorización de productos para luchar contra las plagas en la fruta o las restricciones ...






