Cada año, el inicio de la campaña de la fruta en Lleida -la mayor zona productora de fruta dulce de España y una de las más importantes de Europa- vuelve a poner el foco sobre la situación de los temporeros. A las habituales dificultades para acceder a un alojamiento digno y las precarias condiciones laborales, este año se suma la incógnita de cómo afectará el proceso extraordinario de regularización, que podría atraer nuevos trabajadores con la esperanza de conseguir un contrato y consolidar su situación legal.PublicidadGracias a esta circunstancia se prevé que haya menos personas en situación irregular, pero puede incrementar aún más la presión sobre los dispositivos de acogida. Mientras las organizaciones agrarias defienden que buena parte de los agricultores ya proporcionan alojamiento a sus trabajadores, las entidades sociales denuncian que continúan detectando empleados con contrato o en situaciones de vulnerabilidad que acaban dependiendo de los alojamientos municipales y de acogida ciudadana.La falta de fiscalización de los incumplimientos, la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda mantienen abierta una problemática que, a pesar de repetirse cada verano, continúa sin una solución definitiva. Hablamos con Carol Aixut, responsable de temporeros del sindicato Unió de Pagesos, y Llibert Reixach, portavoz de la entidad Fruita amb Justícia Social.Entre 30.000 y 35.000 trabajadores cada veranoCada año se contabilizan que unas 40.000 personas, entre las que trabajan en cámaras de fruta y las que la cosechan en el campo, trabajan en el marco de la campaña en Catalunya. En Lleida, según datos aportados por Fruita amb Justícia Social, cada verano se movilizan entre 30.000 y 35.000 trabajadores. Algunos son contrataciones en origen, es decir, personas que vienen a trabajar para la campaña y que luego vuelven a su país. "Hay unas 2.200 personas que han venido desde Colombia para trabajar durante la campaña", explica Aixut.La responsable sindical también destaca que la extensión de los contratos fijos discontinuos ha contribuido a estabilizar parte de la mano de obra. Según explica, muchos de los trabajadores que participan en la campaña son las mismas personas que vuelven cada año y que ya forman parte de las plantillas habituales de las explotaciones.PublicidadLa representante sindical también valora positivamente las medidas impulsadas este año por el Ayuntamiento de Lleida. Entre estas destaca la creación de una oficina de intermediación laboral destinada a conectar a las personas alojadas en los recursos municipales con las ofertas de trabajo disponibles en el sector agrario. El objetivo es facilitar que las personas en situación regular que llegan a la ciudad puedan acceder rápidamente a un empleo.Las ETT y el problema del alojamientoComo cada año, la principal problemática es el alojamiento. Algunos duermen en alojamientos particulares de los campesinos, mientras otros lo hacen en albergues municipales que contrata el empleador. Pero también hay sinhogarismo e infraviviendas. Según denuncia la entidad Fruita amb Justícia Social, muchos trabajadores llegan con contratos laborales o los obtienen a los pocos días de llegar pero no disponen de un lugar donde vivir, y muchos acaban recurriendo a los dispositivos públicos o, en los casos más extremos, durmiendo en la calle.Esta problemática se da sobre todo cuando el trabajador depende de empresas de trabajo temporal (ETT), responsables de gran parte de la contratación de temporeros de grandes empresas agroindustriales, que concentran un mayor volumen de contrataciones. Reixach recuerda que no dar alojamiento incumple el convenio, según el cual hay que dar un lugar donde dormir a los trabajadores empadronados a más de 75 kilómetros, y reclama que la administración identifique y sancione a las empresas que lo incumplen.PublicidadFruita amb Justícia Social considera preocupante que los dispositivos municipales de acogida acaben asumiendo una función que correspondería al sector empresarial. Reixach argumenta que los recursos financiados con dinero público deberían estar destinados principalmente a las personas que se encuentran en búsqueda de trabajo o en periodos de transición entre contratos, una situación habitual en una actividad marcada por la temporalidad.Las comarcas de Lleida -Baix Segre, Segrià, Pla d’Urgell, Urgell, Noguera y Les Garrigues- este año disponen de un sistema de 11 alojamientos municipales y de acogida ciudadana que ofrecen 712 plazas destinadas a las personas temporeras que buscan trabajo. Coincidiendo con la entrada del mes de junio, ha entrado en funcionamiento el dispositivo habilitado por la Paeria de Lleida en diferentes equipamientos de la capital del Segrià, con el pabellón 3 de Fira de Lleida como centro neurálgico. Espacios como el albergue de Seròs, en cambio, ya están activos desde el mes de mayo.Una de las novedades de este año es la puesta en marcha del CATemporers 1, situado en la partida de la Caparrella de Lleida, con 32 plazas de alojamiento, duchas, lavandería, comedor, consigna y apoyo laboral. Aixut valora positivamente el dispositivo de acogida, aunque recuerda que, en general, muchos agricultores -sobre todo de pequeñas y medianas explotaciones- ya resuelven las necesidades de alojamiento de sus trabajadores.Reixach es más crítico y cuestiona que los pabellones deportivos sigan siendo la principal respuesta institucional ante la llegada de temporeros. La entidad considera que estos espacios pueden ser útiles ante una emergencia puntual, pero no pueden convertirse en una solución estructural. "Alojar a decenas o cientos de personas en un mismo espacio sin intimidad ni condiciones residenciales adecuadas está muy lejos de lo que debería considerarse una vivienda digna", denuncia. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años para ampliar plazas de acogida, Fruita amb Justícia Social asegura que continúan produciéndose situaciones de personas durmiendo en la calle, especialmente durante las primeras semanas de la campaña. La entidad atribuye parte del problema a que los calendarios de apertura y cierre de los dispositivos se deciden administrativamente sin tener en cuenta la evolución real de la campaña agraria, condicionada por la climatología.Buenas perspectivasEn cuanto a la campaña de la fruta, la responsable de temporeros de Unió de Pagesos explica que la fruta de hueso presenta unas previsiones de producción favorables. De hecho, según las previsiones de Afrucat y el departamento de Agricultura este año se prevé cosechar en Catalunya un 13,5% más de fruta de hueso que el año pasado.PublicidadConcretamente, en el caso de Lleida se calcula cosechar cerca de 404.000 toneladas, un 14% más que en 2025. Destacan los incrementos en la producción de nectarina (+15,4%) de nectarina plana (+17,7%) y de melocotón plano (+14,8%).En cambio, la situación es menos positiva en el caso de la fruta de pepita, especialmente la pera, donde los agricultores han detectado una disminución de los rendimientos. El sector atribuye esta situación a los efectos del cambio climático.