14/06/2026 a las 11:30h.
El «me aburro» de los más pequeños de la casa es un clásico de todos los verano, sobre todo en esos viajes de carretera en coche o en algún que otro desplazamiento para veranear en avión. Y es que muchos niños, acostumbrados a agendas repletas de juegos, pantallas y actividades dirigidas durante el curso, sienten el vacío del tiempo libre. Para algunos padres, la frase resulta desesperante, pero expertos en psicología y neurociencia insisten en que es una oportunidad. ¡No está todo perdido!.
El aburrimiento activa la imaginación, favorece la autonomía y entrena funciones cognitivas como la planificación o la resolución de problemas. Lejos de ser un enemigo, puede convertirse en un aliado del desarrollo cerebral. Los especialistas recomiendan no llenar cada minuto, sino ofrecer tiempo y espacio para crear, imaginar y decidir sin estímulos constantes, también durante los viajes largos de verano.
Así, aburrirse deja de ser un problema y se convierte en aprendizaje valioso. Además, fomenta la tolerancia a la frustración, mejora la regulación emocional y refuerza la capacidad de atención en contextos menos estimulantes, clave para su futuro académico y personal.
'Supernanny' defiende el aburrimiento en la infancia como una herramienta clave para el desarrollo emocional










