Hace algunas semanas tuve la oportunidad de pasar algunos días en Mountain View, lugar que históricamente se consolida como uno de los epicentros de la innovación y que acerca una fotografía clara -y maximizada- del motor que representa la inteligencia artificial para diversas industrias y en nuestra vida diaria.

En las autopistas sobran los espectaculares de firmas que ofrecen servicios o plataformas impulsadas por IA para atender todo tipo de desafíos. También es común ver coches autónomos bajo demanda que circulan por las mismas vías rápidas y calles. Estos dos ejemplos son muestra clara del rol que esta tecnología está tomando en el día a día.

Si bien lo anterior puede sonar alejado de acuerdo a nuestro ‘contexto país’, es cierto que hoy más que nunca, esta tecnología impacta cada vez más nuestras actividades diarias.

Acerco un ejemplo que resonará más a una realidad habitual y local. Hoy podemos hacer consultas al buscador en lenguaje natural, a través de una conversación escrita o por voz, mediante fotos o incluso en video. Es esta tecnología la que brinda la capacidad de comprender nuestra intención y acercarnos la información en línea, haciéndola útil y accesible sin importar la modalidad en la que hagamos esa consulta.