A finales del año pasado, se pudo confirmar la presencia de la primera manada en Catalunya en más de 100 años, dos adultos y tres cachorros de lobo (Canis lupus) nacidos en un área muy extensa, a caballo entre la Alta Garrotxa y el Alt Empordà. Cuando hace más de 25 años desde la aparición del primer lobo de estirpe italiana en Catalunya procedente de Francia, que desembocó en un proceso de retorno natural, vuelve a estar sobre la mesa el debate sobre la gestión de la especie y su convivencia con el modelo ganadero en general y la ganadería extensiva en concreto.PublicidadLa Generalitat y el sector se ven abocados a buscar así soluciones urgentes ante un escenario que parece no tener marcha atrás, y que algunos sectores creen que se podría precipitar. Pero el debate abierto parte de dos visiones contrapuestas sobre cómo gestionar esta coexistencia en el territorio. Mientras la Administración catalana, en la línea europea, defiende los beneficios de la presencia del lobo y la convivencia con la ganadería, desde el campesinado no se ve tan claro, sea con algunos recelos o directamente criticando la situación, y alertando que la situación puede ser un problema real en un futuro no tan lejano.Por su parte, el Grup Llop Catalunya celebra la recuperación de una "especie clave para los ecosistemas", desde un punto de vista "ecológico y de biodiversidad". El portavoz Jaume Grau considera una "excelente noticia" que este "proceso muy lento" empiece a dar frutos. "Siempre hay dificultades: los que vienen de poblaciones italo-francesas no es fácil que atraviesen el Pirineo y se puedan establecer, además de que son machos; y los de las poblaciones ibéricas tienen grandes extensiones, hay fincas de caza privada y también caza ilegal", dice a Públic. Por ello descarta decir que el lobo esté asentado en Catalunya porque la población es "vulnerable, débil y poco numerosa", aunque sea probable que el grupo reproductor se vuelva a reproducir este año.Unió de Pagesos coincide en que la población no está asentada en Catalunya, pero alerta de que el lobo podría suponer una "problemática muy grave" dentro de cinco años. "A diferencia de otras especies, estos comen solo carne. Si pueden entrar en un rebaño, no irán a perseguir a un jabalí porque, si no vigilan, los mata. Los lobos no son tontos", dice al diario Públic Joan Guitart, coordinador territorial de Comarques de Muntanya de la organización sindical. El representante del sector alerta de que ya está pasando en otros puntos del Estado español, como en Castilla y León, donde "hay sobrepoblación de jabalíes y muchos lobos, porque los lobos no controlan la población de jabalíes"."Estos comen solo carne. Si pueden entrar en un rebaño, no irán a perseguir un jabalí", dice Joan Guitart, de Unió de PagesosEl Grup Llop Catalunya defiende que es una buena noticia recuperar especies que fueron "extinguidas de forma artificial" para recuperar a la vez los "equilibrios ecológicos". "Las especies silvestres o salvajes tienen los mismos derechos que los humanos a existir, la mayoría están en el territorio antes que nosotros, y son parte intrínseca de nuestra diversidad", reivindica Grau. Pone de ejemplo que la situación actual puede favorecer plagas que afecten a los cultivos o enfermedades que pueden contagiar a los humanos, con nuevas pandemias como lo fue la covid-19, teniendo así un impacto negativo sobre la salud de las personas.PublicidadAsí, sostiene que hay que recuperar "especies clave y especies paraguas" como el lobo, en lo alto de la cadena trófica, algo que a la vez ayuda a regular poblaciones de herbívoros salvajes, otros depredadores como corzos o jabalíes, o que también afectan al campesinado. "No acabará con los jabalíes y los corzos, tampoco es deseable; al final se acaba autorregulando", alerta, pero sí cree que "cambiará su comportamiento". "No pueden esquivar un ataque directo de lobo, por lo que tienen más precaución y comportamientos menos tímidos, lo que hace que coman menos los cultivos, por ejemplo, de productores de uva", detalla.Pero Guitart discrepa por completo. El coordinador territorial de Comarques de Muntanya de Unió de Pagesos asegura que hay "suficiente información, bibliografía y fotografías de lo que está pasando los últimos 20 años en toda España y la decadencia en la que se está entrando". El representante sostiene que algunos agentes medioambientales alertan de esta "consecuencia de la España vaciada" que está dejando "familias destrozadas". "Ahora queremos inventar la pólvora y esto viene hacia aquí, Europa marca esas tendencias", espeta.El representante sindical alerta de que ha habido tres ataques en seis meses en la zona sur del Solsonès, y que en el Empordà "ha habido más ataques de los que se dicen oficialmente" porque "la Administración los esconde bastante y los agricultores no pueden demostrarlo si no encuentran los animales muertos". Al mismo tiempo, señala los "efectos colaterales" de la problemática: Guitart destaca que los días que no se puede poner en marcha el ganado se les debe dar comida dentro de la granja, y el cambio de hábitos supone un estrés porque son animales de costumbres y les gusta pasear.PublicidadAdemás, señala las pérdidas de producción: "Esto no lo ves hasta después de un mes". Destaca que con animales como el lobo "los primeros que se acojonan son los toros y muchos abandonan los rebaños", por lo que muchas vacas vuelven del monte sin estar preñadas. "Has perdido cinco meses de ese animal que debería estar trabajando para hacer un ternero nuevo, la rentabilidad se va a la mierda. Lo que pasa con el oso pasará con el lobo", lamenta, asegurando que esto echará atrás a mucha gente joven que pretenda entrar en el sector.¿Es posible el equilibrio?Joan Guitart subraya que el modelo actual de ganadería extensiva no puede resistir la presión del depredador sin un cambio radical en la gestión y, especialmente, en el apoyo real de la Administración. "Tal como se está llevando en estos momentos, con los aprovechamientos y la manera que trabajamos, yendo a ver el rebaño una vez a la semana, esto es imposible", dice el representante de UP. Asimismo, reivindica la labor de la extensiva, generando biodiversidad y limpiando el sotobosque: "Todo esto lo perderemos. Los rebaños van desapareciendo y nosotros tenemos que plantear cómo cambiar la forma de trabajar o la coexistencia esta que buscamos será muy difícil". "Tenemos que volver a poner un pastor con la escopeta en el cuello casi, aunque sea para asustar al lobo. Tenemos que volver a hacer el trabajo que hacían nuestros padrinos", añade. El representante de Unió de Pagesos admite que deben "cambiar la piel como las serpientes" y modificar todas las formas y hábitos de manejo del ganado.Desde el bando animalista, se entiende la preocupación que se pueda generar en la ganadería extensiva por la presencia del lobo, y que "tanto la sociedad como la Administración deben atender". No obstante, el Grup Llop destaca que este animal "no es el causante de que cierre ninguna explotación ganadera en ninguna parte de Europa", aunque si una está al límite, una pérdida económica más puede ser la gota que colma el vaso. Grau destaca que esta conflictividad también bebe de un elemento muy cultural: "El lobo es siempre el malo de la película y de las leyendas, pero son cosas más míticas que reales, no hay documentado ningún ataque a humano en décadas". Por eso cree que hay una "leyenda negra" y "condiciones emocionales", que hay que combatir con pedagogía, pragmatismo y mecanismos contrastados."El lobo no es el causante de que cierre ninguna explotación en ninguna parte de Europa. Siempre ha sido el malo de la película y las leyendas", dice Jaume Grau"La ganadería extensiva no se ve amenazada por el lobo, ya está mal antes de que llegue el lobo", insiste el animalista, aunque reivindicando que la extensiva es un modelo que va "mucho más allá" de la producción tradicional que busca la máxima productividad. "Busca mantener la actividad rural donde a menudo no hay actividad económica, y también va en el sentido de equilibrar los ecosistemas y contribuye en la prevención de incendios, pero tienen que competir con una ganadería industrial". Por ello defiende que la sociedad y el Govern deben encontrar "fórmulas para valorar sus productos", como poner sellos de calidad, recuperar el "prestigio del oficio de pastor" y el trabajo de ganadero en extensivo. "Es necesario que se ganen mejor la vida, y eso quiere decir pagar mejor el producto", remacha.Medidas, ayudas e indemnizaciones por la coexistenciaEl punto de encuentro, a pesar de las discrepancias, es en la necesidad de más recursos públicos. Últimamente, el Grup Llop Catalunya ha reclamado directamente a la Generalitat para evitar la conflictividad entre la ganadería extensiva y los lobos. Tras los últimos ataques en el sur del Solsonès, pide a la Administración que la prevención con sistemas defensivos y las compensaciones sean ágiles para evitar que la ganadería asuma en solitario el retorno de esta especie autóctona. Así, Grau sostiene que la coexistencia pasa necesariamente por la prevención de los ataques: destaca perros de protección, cercados electrificados y un manejo humano que no "abandone" a los animales en el monte durante días. "Con estas tres cosas se reducen a un porcentaje altísimo las bajas", defiende, aunque, "cuando hay una distracción o un lobo muy famélico, puede haber alguna baja", por las que hay que "indemnizar correctamente".PublicidadGrau reclama "más y mejores cercados electrificados" o que cedan a los ganaderos, así como subvencionar a los mastines y su pienso para que el ganadero pueda tener esta herramienta, "y que no le cueste dinero o muy poco dinero, porque no es responsabilidad suya". Como "propuesta revolucionaria", propone contratar públicamente pastores para que hagan el acompañamiento cuando los animales están en el campo y el ganadero no lo puede hacer. "Contratar pastores públicos permitiría mejorar las condiciones de vida de los ganaderos y rebajar las bajas. Se están gastando millones en otras cosas y eso sería dinero 100% en puestos de trabajo en zonas rurales deprimidas", dice, valorando positivamente iniciativas como las escuelas de pastores. "La Administración debe ser valiente. La inversión es demasiado pequeña comparada con los beneficios enormes que te aportaría", insiste sobre la iniciativa."Contratar pastores públicos permitiría mejorar las condiciones de vida de los ganaderos y rebajar las bajas", dice el Grup LlopSegún el sindicato, todas aquellas medidas que se tengan que implementar las tiene que asumir la Generalitat o, si no, el sector "tiene los días contados", ya que el impacto va mucho más allá de la pérdida directa de animales. "Toda la problemática que genere el lobo la tiene que asumir la Administración. Si se tienen que poner collares de geolocalización o cerrados virtuales, lo tiene que pagar la Administración. ¿No queremos lobos? Pues responded por ello", reclama. Guitart insiste en que hay que invertir en la cobertura telefónica y de GPS: "No tenemos coberturas en el 80% de nuestras montañas. Las últimas tecnologías para controlar los rebaños las puedes aplicar en el passeig de Gràcia, pero aquí arriba no las podemos aplicar".Con esto también reivindica sistemas de localización de los rebaños, pues en las altas montañas del Pallars Sobirà supone mucho tiempo de desplazamiento para ir a ver los animales, y con estas herramientas se podrían controlar: "Los cercados virtuales son el futuro de la ganadería extensiva en el Pirineo". "Si ves un animal que hace horas que no se mueve, corres a la montaña porque ha habido un problema. Esto de momento no existe ni se espera. Fíjate cómo son de malos en la Administración", espeta. En este sentido, se muestra crítico con la Taula del Llop: "Son todos los mismos con diferentes collares. Tienen la estrategia de defender un movimiento y de ahí no se mueven, hacen ver que hacen algo, pero no hacen nada. Nunca dicen cuándo hay un ataque en las montañas".PublicidadPor el contrario, el Grup Llop Catalunya remarca que el sistema de indemnizaciones ha "mejorado bastante" desde que empezó la Taula y que el último año se ha actualizado con un aumento de entre el 20 y el 30% del baremo del precio que se paga por cada baja de oveja o cabra. "Aquí la polémica está en los animales que se pagan y los que no se pagan, se están pagando los confirmados y los dudosos, pero si un animal desaparece, es difícil indemnizar", advierte. En este sentido, aquí se pueden encontrar varios casos: "Alguno que habrá tenido una baja por lobo, pero también hay baja por perros comunes o un animal que cae por un acantilado".Con todo, la organización valora positivamente "la actitud" del Govern en los últimos años, con la creación de la Taula del Llop donde pueden hablar las entidades ganaderas, las de defensa ambiental, los técnicos y científicos, y también la Administración, para buscar problemas y encontrar soluciones. "Se tiene que mejorar, pero se han mejorado un poco las indemnizaciones, y se acerca más al precio real de los animales", sostiene, admitiendo que "los recursos invertidos y la intensidad de las acciones son todavía demasiado tímidas". "Hay que actuar antes de que haya ataques, de manera proactiva y preventiva, se tiene que poner personal y recursos", remarca, pidiendo también hacer llegar la información a todas las explotaciones.Un retoGuitart se muestra muy crítico con la Administración, y asegura que quiere dividir al sector: "Hay un trato de favor, una especie de divide y vencerás, y los campesinos somos tan imbéciles que nos vendemos por cualquier cosa. Mientras el vecino vaya peor que yo, voy haciendo". Asimismo, lamenta la situación "lastimosa" porque los ganaderos no han podido ir "todos a una": "Hay otros que no dan la cara; con la boca pequeña te cuentan una cosa, pero luego son unos vendidos".PublicidadPor ello, alerta de que se están organizando con un grupo con unas 20 asociaciones, donde también hay Revolta Pagesa y otros "en defensa de la ganadería extensiva", para ir "todos a la vez" en buscar soluciones y sin tirarse "los trastos a la cabeza". Asegura que se han planteado salir de la Taula de Llop a raíz de la representatividad demasiado elevada que considera que tienen los animalistas, apuntando que "con quien se tiene que hablar siempre es con los afectados": "Muchas veces, según qué cosas digas allí, nos las tendremos entre nosotros y no avanzaremos, que es lo que quiere la Administración", insiste.Grau del Grup Llop entiende que entre los ganaderos "hay de todo, como en todas partes". Cree que los hay "muy razonables", algunos de los cuales han contactado con ellos para expresar sus "inquietudes". Cita casos como las Ramaderes de Catalunya, que "son jóvenes y tienen ganas de hacer las cosas bien", con quien hablan y se apoyan las iniciativas que proponen en la Taula del Llop. No obstante, admite que "hay personas con las que -porque están en una situación económica más precaria o porque emocionalmente han sufrido más las bajas, el miedo y la angustia- a veces es más difícil dialogar". Asegura, sin embargo, que "la mayoría no están en contra del lobo, sino que están a favor de poder vivir dignamente de su trabajo".En definitiva, el animalista considera "razonablemente compatible" la presencia del lobo con la extensiva: "No quiero que el país se despueble y la ganadería ocupa a una parte de la población rural, pero también quiero que se recupere el lobo", insiste. Así, propone plantear "el reto" como "una oportunidad para salir ganando todos", por ejemplo, sumando puestos de trabajo. "Lo plantearía como una oportunidad de hacer las cosas mejor si recuperar los equilibrios de la sociedad humana con la naturaleza que hemos perdido durante tantos años", concluye.PublicidadUnió de Pagesos pide más recursos ante el lobo: "Si no lo asume nadie, desaparecemos"A su vez, el representante de Unió de Pagesos admite que no les queda alternativa que adaptarse a una nueva manera de gestionar los rebaños, pidiendo coger el ejemplo de otras zonas de España. "Por desgracia, el lobo está, y el lobo se defiende. Está penado matar a un lobo; si nos pillan, es peor que matar a una persona", apunta. Para hacer frente al nuevo paradigma, admite que ganarán menos dinero, pero reclama más recursos porque, "si no lo asume nadie, desaparecemos". En este sentido, lamenta que ya se han perdido muchos pastores en los últimos años, "sobre todo de ovino y caprino", y alerta de que "las ovejas serán las primeras en sufrir la presencia de los lobos, pero después venden los caballos y las vacas". Cree que la problemática que puede generar el lobo puede ser más que la del oso, porque "cría más y hace 40 km en una noche". "De tenerlo en el Empordà pasaremos a tenerlo en el Pirineo, con poco tiempo llegarán. Ahora viene la segunda manada, volverán a parir, y van entrando lobos. La convivencia es complicada", remacha.