Desde hace tiempo, en Catalunya, en España y en otros países, los medios muestran odio hacia el jabalí. En el contexto de los brotes de peste porcina africana en el parque de Collserola, este odio se ha intensificado aún más. En los últimos meses se han normalizado titulares como: “Hay que matar jabalíes sin complejos”; “Matar jabalíes es la única solución”; “La Generalitat cierra el parque natural de Collserola hasta que elimine sus más de 500 jabalíes”. Como dicen los medios, ya se han gastado 40 millones de euros en cazas de animales y se tratará de seguir eliminándolos.

El conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, anunció: “En Catalunya, hay demasiados jabalíes, hay que matarlos desacomplejadamente porque hoy es un problema para la salud animal”. El razonamiento de responder con el asesinato sistemático de todos los individuos sanos a un problema de “salud animal” resulta un tanto paradójico. ¿Matar a un animal por su salud? ¿A qué se refieren con “salud animal”? Pese a que la enfermedad no se puede transmitir a personas, como bien se enunció desde el principio de los brotes, el exterminio de la población de jabalíes silvestres en Collserola se sigue repitiendo como máxima.

¿Qué hay detrás de tanta matanza? Vemos que el plan de exterminio no tiene por objetivo proteger a la población de un riesgo sanitario, como parece, sino defender los intereses de la industria cárnica.