Varias entidades piden un plan para recuperar la especie en los territorios de la región que habitó hace décadas. El Ejecutivo autonómico lo descarta y ciñe las medidas a la Sierra Norte de Guadalajara, la única zona con presencia del animal
“Es muy bonito tener lobos y que los alimenten los demás”, se queja Fernando Moreno, ganadero de 46 años, al resumir el sentir de sus colegas de la Sierra Norte de Guadalajara, y de él mismo, cada vez que sus vacas y ovejas sufren un ataque de este animal. Un problema, asegura, agravado en los últimos 15 años. Moreno, como sus compañeros, se opone al requerimiento que
>Ecologistas en Acción y el Fondo para la Protección del Lobo Ibérico ha enviado al Gobierno de Castilla-La Mancha para que, en un plazo máximo de tres meses, se comprometa a poner en marcha un plan de recuperación de esta especie en todo el territorio autonómico, más allá de las zonas de Guadalajara en las que ya está presente. Es a lo que obligan, aseguran ambas organizaciones, las leyes estatales y autonómicas sobre especies en peligro de extinción, y el lobo está catalogado así en Castilla-La Mancha desde 1998.
Para esa fecha, el último reducto de la especie en la región se ceñía ya a este rincón de la provincia de Guadalajara que, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) de 2024, alberga las únicas cuatro manadas de lobo presentes en Castilla-La Mancha, dos de ellas compartidas con Castilla y León y la Comunidad de Madrid. “No estamos hablando de conservarlo sólo en la Sierra de Ayllón y aledaños, donde ya hay un nivel de actuación mejor o peor enfocado. Estamos hablando de recuperar esos lobos que teníamos, no hace tanto, en Sierra Morena, los Montes de Toledo, el Valle del Tiétar o el Alberche”, explica Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción en Castilla-La Mancha, que prefiere hablar de “grupos” y no de manadas. La organización habla, como mucho, de 10 ó 15 cánidos. “Una población ridícula que no se sostiene con esa imagen de daños al ganado que se da”.






