La población de esta rapaz nocturna ha descendido en los últimos años en la Comunidad, a pesar de los intentos para reforzar su presencia
El vuelo silencioso de las lechuzas se ha alejado de la Comunidad de Madrid. Aficionados del avistamiento de aves les han perdido el rastro pese a que en una época no muy lejana era común verlas en graneros o campanarios, muy cerca de los humanos. Así lo comentan algunas personas en un grupo de Facebook enfocado en la ornitología, la rama de la zoología que se dedica al estudio de las aves. “En Móstoles, ...
hace 20 años que no veo una lechuza. Y se veía alguna dentro de la ciudad”, dice Oliver García. “Hace 30 años, siempre escuchaba una desde mi casa, en Alcalá de Henares. Empezaron a tirar casas antiguas para construir pisos y nunca más se supo”, sigue Lilith. Y aunque organizaciones dedicadas a la conservación animal han intentado reforzar la población de la lechuza en Madrid mediante la liberación de ejemplares criados en centros especializados, el siseo de estos rapaces está dejando de escucharse en las noches. Expertos coinciden en que “sería una tragedia” perder la especie en Madrid, un riesgo que, como el aleteo de la lechuza, sobrevuela silenciosamente.






