La pérdida de flota sitúa al sector pesquero cántabro en mínimos históricos. Según datos de la Federación de Cofradías de Cantabria, la flota de embarcaciones pesqueras de la comunidad se encuentra en sus niveles más bajos en años. La situación es especialmente crítica en el segmento de artes menores -pesca cerca de la costa-, que actualmente cuenta con solo 64 barcos en activo tras haber perdido nueve unidades en lo que va de 2026.

La flota de cerco -dedicada a captura de sardina, anchoa o caballa- la componen apenas 30 embarcaciones, con una pérdida constante de una o dos unidades anuales. Esta merma de barcos no solo supone una pérdida económica, sino el desmantelamiento de un modo de vida que ha definido al litoral de Cantabria durante siglos.

En concreto, la estampa del frente marítimo de Santander está cambiando de forma acelerada. Donde antes dominaba el ajetreo de barcos yendo y regresando de faenar a la lonja, hoy son cada vez más habituales las imponentes siluetas blancas de grandes ‘hoteles flotantes’ circulando por la canal.

El Puerto de Santander ha consolidado una apuesta decidida por el turismo de cruceros, un sector que vive un momento de gloria con cifras que este 2026 baten todos los registros previos.