Noticias hoy"Ser lento significa controlar el ritmo de tu propia vida. Tú decides a qué velocidad ir en cada situación. Si hoy quiero ir rápido, voy rápido; si mañana quiero ir despacio, voy despacio. Por lo que luchamos es por el derecho a determinar nuestro propio ritmo", escribió Carl Honoré en Elogio de la lentitud, el libro insignia del movimiento Slow, cuya premisa central es aprender a equilibrar la vida encontrando el propio ritmo en un mundo obsesionado con la inmediatez. El movimiento Slow no propone abandonar la velocidad, sino recuperar la capacidad de elegirla. A los 89 años, Morgan Freeman defiende una idea que va a contramano de la cultura contemporánea: que aprender a detenerse no es perder el tiempo, sino una forma de vivir mejor. "Hay que aprender a estar quieto y dejar que la vida suceda; esa quietud se convierte en un resplandor", afirmó el actor, cuya reflexión cobra peso precisamente porque llega desde alguien que ha construido una carrera de décadas sin dejar de trabajar.La frase no es un llamado a la pasividad ni a la resignación. Freeman, protagonista de Sueño de fuga y Million Dollar Baby, propone algo más específico: que no todo necesita ser controlado, resuelto o anticipado, y que existe una forma distinta de habitar el tiempo que no depende de correr detrás de cada objetivo ni de llenar cada minuto de actividad. La quietud como práctica, no como ausencia. El actor ha hablado en distintas oportunidades sobre la importancia de la observación, la paciencia y la aceptación del presente. Desde esa perspectiva, la quietud no implica desconectarse del mundo, sino estar lo suficientemente atento para experimentarlo sin la necesidad de intervenir constantemente. La experiencia, sostiene Freeman, también se construye en los momentos de pausa. Una conversación sin apuro, una caminata, el silencio después de un día difícil o el simple hecho de no tener una respuesta inmediata para todo son, desde su mirada, formas legítimas de avanzar.Muchas personas viven con la sensación de que siempre deberían estar produciendo más, tomando decisiones o persiguiendo nuevos objetivos. Sin embargo, la experiencia también se construye en los momentos de pausa: una conversación sin apuro, una caminata, el silencio después de un día difícil o el simple hecho de no tener una respuesta inmediata para todo.Desde esta mirada, aceptar que no todo puede planificarse permite reducir la ansiedad que genera intentar controlar cada aspecto de la vida.La reflexión de Freeman llega en un contexto en el que la psicología y la neurociencia llevan años advirtiendo sobre los costos reales de la hiperactividad. A lo largo de toda su trayectoria, Freeman ganó un Premio Oscar (2005), un Globo de Oro, un reconocimiento en el Sindicato de Actores, el Premio Kennedy Center Honor (2008) y un premio AFI por su memorable trayectoria (2011).Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOCambio Climático y Calentamiento Global
Morgan Freeman: "Hay que aprender a estar quieto y dejar que la vida suceda: esa quietud se convierte en un resplandor"
La experiencia, sostiene Freeman, también se construye en los momentos de pausa.










