La escritura pública que el Papa León XIV y el cardenal Joan Josep Omella rubricaron la noche en que la Sagrada Família deslumbró al mundo deja constancia de un momento que pasará a la historia de la construcción de la que muchos consideran la catedral de Europa. El acta notarial certifica la finalización de la torre de Jesús y enumera las obras pendientes con la previsión de acabarlas en 2036. Encabeza la lista la fachada de la Gloria y la escalinata de acceso, una obra que, pese a las buenas palabras y las actuales buenas relaciones institucionales entre la Sagrada Família y el Ayuntamiento de Barcelona, no avanzan al ritmo esperado.La Sagrada Família tiene licencia para construir la verticalidad de la fachada, lo que significa que pueden levantar las cuatro torres campanario y la primera hilera del imponente pórtico que dibujó Antoni Gaudí. Y ya se está trabajando en la fundamentación de estos pináculos. Para seguir avanzando en la construcción de la que será la entrada principal de la basílica, la Sagrada Família necesita otra licencia de obras municipal.Los visitantes han vuelto a la Sagrada FamíliaAndreu EstebanLa Junta Constructora del templo ya envió su proyecto al Consistorio. La propuesta incluye la plaza de acceso al pórtico y la escalinata de acceso a esta plaza, lo que implica derribar el edificio que Núñez y Navarro levantó al otro lado de la calle Mallorca y otras edificaciones de menor altura que hay entre este bloque y la calle València. La operación afecta a alrededor de 400 viviendas, algunas sin inquilinos.Las negociaciones para resolver estas afectaciones se remontan a la época en que Jordi Hereu era el alcalde de Barcelona y desde que es presidente delegado de la Junta Constructora (desde 2011) Esteve Camps se ha sentado con los sucesivos alcaldes para abordar la espinosa cuestión. Bajo el mandato de Ada Colau, tras más de dos años de intensas negociaciones, se acabaron regularizando las obras (fue entonces cuando, entre otras cuestiones, la Sagrada Família obtuvo la licencia para la verticalidad de la fachada) y se acordó crear una comisión de seguimiento para abordar la escalinata. Entonces no había ninguna prisa por parte del gobierno municipal.Con la llegada del alcalde Jaume Collboni se abrió un escenario más favorable para la Sagrada Família, o al menos aparentemente. Collboni y el concejal del Eixample, Jordi Valls, visitaron la basílica la primavera de 2024. El equipo de gobierno se propuso encontrar una solución urbanística consensuada durante el mandato y como muestra de esa voluntad responsables municipales –entre ellos la concejal de Urbanismo, Laia Bonet y la arquitecta jefa Maria Buhigas– se reunieron con los representantes de los vecinos afectados. Sin embargo, poco trascendió de aquella reunión.Lee tambiénEl Ayuntamiento ha mantenido desde entonces que su prioridad es el realojo de los vecinos y que las indemnizaciones o compensaciones deberá asumirlas la Sagrada Família. Por su parte, la Junta Constructora de la basílica, que ha mostrado en todo momento su disponibilidad al diálogo y a llegar a acuerdos con los vecinos –tiene suficiente músculo financiero y terrenos donde poder construir viviendas– espera que primero el Ayuntamiento se posicione y dé garantías de que el proyecto podrá llevarse a cabo. Es decir, espera que se den pasos concretos para modificar el planeamiento urbanístico vigente y garantizar la viabilidad de las obras.Y así, desde la primera visita institucional de Collboni y hasta hoy. Aunque ambas partes se han reunido en varias ocasiones, la última hace tres meses, el Ayuntamiento no ha concretado públicamente ningún tipo de calendario y declina explicar cómo evolucionan las negociaciones, ni con la Sagrada Família ni con los vecinos. Y van pasando los meses. La Sagrada Família espera que, más allá de las declaraciones cargadas de buenas intenciones, el Ayuntamiento decida y actúe en consecuencia. A favor de la basílica juega ahora el impacto que ha supuesto la finalización de la torre de Jesús y en su contra, el reloj: a un año de las elecciones municipales tomar una decisión que afecta urbanísticamente a alrededor de 400 viviendas es cada vez más incómodo para el gobierno municipal.Mientras, las obras en la basílica, que ahora está al 80% de su construcción, siguen en otros frentes. Como principales hitos se sitúa la finalización de la capilla de la Asunció, prevista para el próximo año, y el interior de la torre de Jesús, que se confía que sea visitable en 2028.