El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha decidido no esperar a que empiece oficialmente la campaña de las municipales de mayo de 2027. Con casi un año de antelación, la formación que lidera Ana Pontón ya ha puesto en marcha una operación política destinada a trasladar a los ayuntamientos la dinámica de crecimiento que la convirtió en la principal fuerza de la oposición gallega y en la alternativa más sólida al PP de Alfonso Rueda. El objetivo es doble: ampliar su poder local y añadir esa red institucional a la base desde la que disputar la Xunta en las autonómicas previstas para 2028.PublicidadLa estrategia fue anunciada por la propia Pontón el pasado marzo ante el Consello Nacional del partido. Allí defendió la necesidad de trabajar "con planificación, anticipación y en contacto directo con la ciudadanía", y fijó como prioridad cerrar con un año de margen los principales liderazgos municipales para iniciar una intensa movilización política en todo el país. La consigna es sencilla: llegar antes que nadie a una carrera electoral que el BNG considera ya en marcha.La ofensiva comenzó por las grandes ciudades, donde el partido ha ido confirmando candidaturas durante los últimos meses. En Vigo repite Xabier Pérez Igrexas; en Pontevedra volverá a encabezar la lista Miguel Anxo Fernández Lores, símbolo del municipalismo nacionalista; en A Coruña la candidata será Avia Veira, primera mujer que liderará una candidatura del Bloque en la ciudad; en Lugo repetirá Rubén Arroxo y en Ferrol el elegido será el diputado autonómico Ramón Fernández.Alternativa realLa operación va más allá de las siete ciudades. La dirección nacionalista considera que buena parte de las posibilidades de crecimiento pasan por municipios y villas medianas y pequeñas donde el BNG ya se ha consolidado como alternativa de Gobierno. Ese mensaje quedó patente este viernes en Laxe (A Coruña), una localidad de apenas 3.000 habitantes en la Costa da Morte, la última que ha visitado Pontón y donde presentó a Cristina Vázquez como candidata a la alcaldía.Laxe es uno de los mejores ejemplos para ilustrar las expectativas del Bloque. En las municipales de 2023 obtuvo cerca del 30% de los votos y se consolidó como segunda fuerza política, ocho puntos por encima de la suma de PSOE e IU, las otras dos fuerzas con escaño en el Ayuntamiento junto al PP. La formación de Alfonso Rueda tiene la Alcaldía, pero en la dirección nacionalista consideran que existe una posibilidad real de cambio si consiguen mantener el crecimiento registrado en los últimos años.PublicidadEl BNG cree que el poder local le permite desarrollar un discurso propio, menos condicionado por la confrontación política madrileñaDurante su visita, Pontón mantuvo encuentros con colectivos sociales y con representantes de la cofradía de pescadores y mariscadores. En conversaciones informales con militantes y cargos locales insistió en una idea que se repite cada vez con más frecuencia en el entorno del BNG: existen decenas de municipios donde el partido está en disposición de disputar seriamente la alcaldía al PP si comienza a trabajar desde ahora y logra consolidar la imagen de buena gestión construida en los ayuntamientos donde ya gobierna.Ese discurso conecta con una de las fortalezas históricas del nacionalismo gallego. El BNG tiene actualmente las alcaldías de villas medianas y pequeñas emblemáticos como Allariz (Ourense), Carballo, Muros y Zas (A Coruña); Tomiño, Moaña, Cangas y Pontevedra, en esa provincia, Barreiros, en Lugo... Además, participa en numerosos ejecutivos de coalición. La dirección considera que esos gobiernos constituyen su mejor escaparate y la prueba más visible de que existe una alternativa de gestión al modelo del PP.Santiago y Goretti SanmartínEntre todas las plazas, Santiago de Compostela ocupa un lugar especialmente relevante. El pasado mes, Pontón presentó a la actual alcaldesa, Goretti Sanmartín, como candidata a la reelección. Fuentes de la formación admiten que la batalla compostelana será una de las más observadas de todo el ciclo municipal por el simbolismo político de la capital gallega y por el papel que puede desempeñar en la consolidación del proyecto nacionalista.PublicidadLa importancia que el BNG concede a plazas como Santiago responde también a un cambio de mentalidad que se ha consolidado tras las autonómicas de 2024. Fuentes próximas a Ana Pontón sostienen que el partido ha dejado de plantear su crecimiento en términos de competencia con el PSOE o con las fuerzas de la izquierda alternativa. La lectura que hacen de los últimos resultados es distinta: el Bloque ya ocupa con claridad la segunda posición en el sistema político gallego y su principal adversario es el PP. El objetivo, afirman, no es reorganizar el espacio progresista, sino construir una mayoría suficiente para disputar la hegemonía territorial de los populares.Ese planteamiento va acompañado de otra convicción estratégica. El BNG considera que sus mejores resultados llegan cuando consigue situar el debate político en Galicia y alejarlo de la polarización estatal. La experiencia de las elecciones generales de 2023 sigue muy presente en la dirección nacionalista. Entonces, el enfrentamiento entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo absorbió buena parte de la campaña y redujo el espacio político del Bloque, que obtuvo unos resultados muy inferiores a los que lograría apenas unos meses después en las autonómicas. Frente a ello, Pontón pretende convertir las municipales en una gran conversación sobre vivienda, servicios públicos, pesca, industria, movilidad, financiación local... Es decir, sobre los problemas que los gallegos y gallegas perciben como propios y no derivados de los debates centralizados en la capital del Estado.La apuesta por el municipalismo responde precisamente a esa lógica. Los ayuntamientos permiten al BNG desarrollar un discurso propio, menos condicionado por la confrontación política madrileña y más vinculado a la gestión cotidiana. En la dirección nacionalista creen que cuanto más se centre la discusión en Galicia, más posibilidades tendrá el partido de seguir ampliando su base electoral y consolidarse como alternativa de gobierno en la Xunta.EncuestaEsa estrategia encuentra respaldo en las encuestas. Un reciente sondeo de Sondaxe para La Voz de Galicia sitúa al BNG en crecimiento en las siete grandes ciudades gallegas. El avance más destacado se produciría en Santiago, donde los nacionalistas pasarían del 23,6% al 26,8% de los votos y ganarían un concejal, mientras que en A Coruña subirían del 13,7% al 17% y en Ourense empatarían prácticamente con el PSOE. La encuesta confirma además una tendencia relevante: aunque el BNG ha puesto el punto de mira en el PP, el crecimiento que le augura esa encuesta se produce en buena medida a costa del espacio socialista.Los datos son particularmente significativos en Lugo, uno de los objetivos prioritarios de la formación. Allí el sondeo sitúa al Bloque en el 23,1% de los votos y seis concejales, apenas tres puntos por detrás del PSOE y ganando representación respecto a 2023. En el partido interpretan esa evolución como la constatación de que pueden aspirar a liderar el espacio progresista lucense y disputar el gobierno municipal dentro de un año.Una encuesta augura que el BNG crecerá en las siete ciudades de GaliciaLa lectura política de esos datos resulta todavía más interesante porque cuestiona la estabilidad del actual ejecutivo local. La alcaldesa popular, Elena Candia, presidenta del PP lucense, llegó al poder gracias al voto de una tránsfuga socialista que permitió desalojar a la anterior mayoría progresista. Si la tendencia de la encuesta de Sondaxe se consolida, el escenario podría volver a cambiar tras las próximas municipales, con un BNG reforzado y más cerca de desempeñar un papel central en la configuración de una alternativa.PublicidadEsa percepción se ha visto reforzada por los movimientos realizados por el PP durante el último año. En el Bloque interpretan la sucesión de operaciones municipales impulsadas o respaldadas por los populares, incluidas varias mociones de censura y cambios de gobierno locales, como la prueba de que Alfonso Rueda ha activado ya la maquinaria electoral de las municipales. Frente a ello, la respuesta nacionalista consiste en ocupar el terreno con antelación, consolidar liderazgos y reforzar la presencia social del partido en aquellos municipios donde perciben posibilidades reales de crecimiento. Dos modelosLa conclusión que manejan en la dirección es que la batalla de 2027 no enfrentará tanto a bloques ideológicos tradicionales como a dos modelos de implantación territorial: el del PP, históricamente dominante en el municipalismo gallego, y el del BNG que Pontón ha modernizado y feminizado, y que aspira a disputarle esa posición por primera vez en décadas.Todo ello encaja en una convicción cada vez más asentada en la dirección nacionalista: el partido atraviesa el momento político más favorable de las últimas décadas. La estrategia consiste en convertir ese viento de cola electoral en una red más amplia de alcaldías, concejalías y gobiernos locales que sirvan de plataforma para el siguiente objetivo. PublicidadLa batalla por las municipales de 2027 acaba de empezar, pero el BNG ha decidido afrontarla como algo más que unas elecciones locales. Cada alcaldía conquistada, cada concejalía ganada y cada gobierno municipal reforzado forman parte de una estrategia de acumulación de poder que apunta directamente a la Xunta. En la dirección nacionalista creen que Galicia se encamina hacia una competición cada vez más bipolar entre el PP y el Bloque. Por eso Pontón ha puesto a funcionar la maquinaria con un año de adelanto y recorre Galicia desde hace varias semanas presentando candidatos cuando todavía falta un año para los comicios: porque considera que las próximas municipales serán el primer gran test para medir si el ascenso electoral de los últimos años puede convertirse finalmente en una alternativa real de gobierno para el país.