El ciclo electoral que arrancó en diciembre con el adelanto electoral en Extremadura culmina este domingo con la decisiva cita de Andalucía. Todos los esfuerzos de estos últimos meses se han puesto en mantener teñido de azul el mapa autonómico, quizá no con los efectos deseados por la circunstancia de que Guardiola y Azcón —y en pocas semanas previsiblemente también Mañueco— tienen que volver a compartir gobierno con Vox. Feijóo busca esta noche una victoria rotunda de Juanma Moreno que rompa la dinámica de ejecutivos de coalición y demuestre que el acento moderado es capaz de impulsar mayorías absolutas. Pero suceda lo que suceda, el líder del PP mira ya al último año de legislatura. A partir de este lunes comienzan unos meses decisivos tanto para su propio futuro político como para el de su partido, que culminarán con la convocatoria de autonómicas, municipales y, si Sánchez apura los plazos, generales. La intención de Feijóo pasa por tener todas las estructuras territoriales engrasadas y renovadas, incluidas aquellas que durante mucho tiempo habían quedado congeladas. Fuentes del PP apuntan a que este mismo lunes 18 de mayo, el mandatario popular dará luz verde a una primera tanda de cónclaves territoriales en el marco de la Junta Directiva Nacional —máximo órgano entre congresos— que se ha reunido de forma habitual a lo largo de estos últimos meses tras cada convocatoria electoral. En este caso, el objetivo pasa por hacer balance del resultado de este domingo en Andalucía y encumbrar a Juanma Moreno. Los congresos autonómicos pendientes llegan casi a la decena (incluyen bastiones como Madrid o Galicia) y algunos, como es el caso del PP de Baleares de Marga Prohens, tienen ya fecha prevista para el próximo 23 de mayo. Entre los cónclaves por celebrar se encuentran precisamente los de los tres territorios que acaban de ir a elecciones —Extremadura, Aragón y Castilla y León—, y aunque aún no hay fecha decidida, distintas fuentes consultadas al tanto de la organización apuntan a que podrían celebrarse antes del parón veraniego para sellar definitivamente el actual ciclo electoral. En este ímpetu renovador de los liderazgos regionales hay dos grandes patatas calientes que se han ido aplazando por la negativa de Feijóo a reparar en enredos orgánicos que desvíen el foco de otras prioridades. Pero el líder del PP prevé desenredar ya la madeja de la presidencia del PP de Cataluña. De hecho, algunas voces populares creen que el cónclave que encumbrará definitivamente a Alejandro Fernández será "de los primeros en celebrarse", en junio o julio. Los populares catalanes se han puesto ya con los preparativos de la ponencia política y orgánica, a falta de una fecha definitiva que se decidirá tras los comicios andaluces. La convención servirá para enterrar definitivamente el hacha de guerra entre Fernández y Génova. Tras varios años de tensión, de idas y venidas y de desconfianza, "la relación de Alejandro con Feijóo se ha reconducido", una situación a la que se ha llegado gracias a la mano de Miguel Tellado, que ha sido uno de los principales valedores del líder catalán en Madrid. A priori no se esperan grandes pugnas de poder, pero dentro de la dinámica de "congresos en cascada", que incluirá también la renovación de los órganos provinciales, uno de los grandes debates pendientes es el de resolver la interinidad en la que se encuentra el Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Su sustituto en el Consell, Juanfran Pérez Llorca, se ha consolidado en el cargo durante un mandato sin estridencias y en Génova no ven ya inconveniente en lanzarle como cartel electoral en las próximas elecciones autonómicas. La duda que quedaba pendiente de resolver es si la dirección nacional pondría fecha al congreso autonómico para ratificarle como líder regional o si, por el contrario, aplazaría el trámite orgánico. El camino parece haber comenzado a despejarse hacia la primera opción, pese a las objeciones de algunos miembros cercanos a Feijóo por la posibilidad de que no se trate de un cónclave tranquilo ante la hiperactividad de Francisco Camps, un perfil outsider dentro del PPCV que amaga con dar la batalla al candidato oficialista presentándose también al congreso. En el partido hay dirigentes que apuntan a que Camps, pese al ruido inicial, ni siquiera daría el paso de presentarse al cónclave por la negativa a exponerse a una "derrota asegurada". Pero el expresidente de la Generalitat sí parece dispuesto a librar esa contienda, y ha abierto incluso una sede en el centro de Valencia para dar a conocer su proyecto en el PPCV. Este inconveniente no parece rebajar la presión en torno a Feijóo, con importantes sectores que recuerdan que la "única forma" de afianzar la candidatura y "dar imagen de estabilidad" es blindando el liderazgo de Llorca a través de un proceso congresual. El barón de Finestrat era proclive a acelerar su convención a junio o julio, pero en lo que coinciden las distintas fuentes consultadas es que podría demorarse al otoño en caso de que el líder del PP dé el visto bueno definitivo con el objetivo de que sirva de trampolín electoral y acercarlo a las autonómicas previstas para mayo de 2027.