La cadena de comicios autonómicos, la sombra de las generales y el ‘caso Ábalos’ tensan a todos los partidos. Sánchez decide seguir mientras el PP duda sobre la censura y Vox está eufórico
El mundo político ya huele a elecciones. España entra en una ronda de comicios autonómicos ―Extremadura el 21 de diciembre, Castilla y León, después Andalucía, tal vez Aragón― que empiezan a preparar el terreno para la gran partida: la de las generales y la de todas las demás autonómicas y las municipales. En teoría son en 2027, pero por mucho que Pedro Sánchez y los suyos insisten en que apurará la legislatura, pocos acaban de creerle del todo.
En los pasillos del Congreso se especula mucho ―generales y andaluzas juntas en junio de 2026, generales ese otoño, en el arranque de 2027, superdomingo con autonómicas, municipales y generales juntas en mayo de ese año―, y aún más en el turbulento ambiente de esta semana, con la entrada en la cárcel de otro ex secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que ha empezado a cargar contra el presidente y su familia. Pero a falta de moción de censura, de momento inviable, aunque el PP parece dudar con la idea de presentarla incluso para perderla, es el presidente el único que puede usar la bala de plata de la convocatoria electoral, y según su entorno más cercano no tiene ninguna intención de hacerlo.






