Cuando juega la Selección argentina, millones de personas viven cada partido con una intensidad que excede lo deportivo. La ansiedad de la previa, la tensión de los penales, la euforia de un gol o la frustración de una derrota no se expresan solo en lo emocional, sino que también tienen un impacto concreto en el organismo. Según especialistas del Hospital Universitario Austral, las consultas por problemas cardíacos aumentan alrededor de un 20% luego de los partidos decisivos. El fenómeno se repite con mayor frecuencia en instancias definitorias, frente a rivales clásicos o en encuentros que se resuelven de manera dramática. Si bien la mayoría de los hinchas atraviesa el partido sin consecuencias médicas, en personas con factores de riesgo el estrés emocional puede actuar como un disparador de cuadros cardiovasculares agudos. En las guardias se observa un patrón definido. Mientras el partido está en juego, la demanda de atención suele disminuir. Una vez finalizado, se registra un incremento marcado de consultas, muchas veces con pacientes que postergaron la atención para no dejar de mirar el encuentro, aun cuando los síntomas ya estaban presentes.
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