Este martes debuta la Selección Argentina en el Mundial y la expectativa en las calles crece con el correr de las horas. Sin embargo, detrás de las cábalas, las reuniones y todo lo que enmarca un partido de fútbol en nuestro país, hay toda una realidad biológica que pocas veces percibimos: nuestro corazón también juega el partido.
Investigaciones científicas recientes demuestran que la frecuencia cardíaca de los hinchas comienza a elevarse varias horas antes de que ruede la pelota, impulsada por la ansiedad previa. Al momento del partido, el cuerpo entra en un estado de alerta real liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina. A diferencia de los jugadores, que descargan tensiones corriendo en la cancha, el espectador experimenta alta incertidumbre y falta de control al estar sentado frente a la pantalla, lo que potencia el estrés biológico.
Frente a este escenario, la Fundación Cardiológica Argentina lanzó una campaña de concientización para advertir sobre los riesgos del estrés futbolístico.
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