El Papa León XIV se ha dirigido este viernes a quienes hacen sufrir a las personas migrantes: “Deténganse, conviértanse”, ha dicho. León XIV ha incidido en La Laguna en que cada vida perdida en estas rutas es “un fracaso para la familia humana” y que “existe también un naufragio silencioso después de la llegada. Quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad”.

León XIV subrayó que “la integración no quede reducida a una tarea social por necesaria que sea. Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección. También deben encontrar una comunidad capaz de ofrecer”.

“Una iglesia que acoge es también una iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que al mismo tiempo recibe el Evangelio de mano de los pobres. Una conciencia humana y más aún una conciencia cristiana no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda ante estos cementerios del mar”, insistió León XIV.

El Papa arremetió contra quienes “se aprovechan de la desesperación, a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio”.