"Todos, de alg�n modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayud�monos a hacer de esta traves�a un lugar m�s humano para todos, aportando lo que est� al alcance de cada uno". El papa Le�n XIV mostr� una vez m�s su cercan�a con los migrantes en el Centro de Acogida de Emergencia y Derivaci�n de Las Ra�ces, su primera parada en la visita a la isla de Tenerife, con la que pone fin a su estancia de siete d�as en nuestro pa�s. A continuaci�n, ya en la plaza del Cristo de la Laguna, el Santo Padre puso el foco en las mafias que traen a los migrantes: "�Det�nganse! �convi�rtanse!", dijo."Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso tambi�n en sus corazones, heridos por tantas dificultades y tambi�n consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos", destac� el Sumo Pont�fice.Desde Las Ra�ces, el Santo Padre se ha dirigido a Santa Cruz de la Laguna para presidir un encuentro con grupos eclesiales y otras organizaciones que trabajan con migrantes y tener as� la visi�n m�s completa del fen�meno migratorio. Tercera y �ltima parada con personas migrantes, despu�s de estar en el punto de llegada en el puerto de Arguinegu�n, en el de acogida en Las Ra�ces y, por �ltimo, con los voluntarios de acogida. El Santo padre ha destacado Tenerife como "una ciudad sin murallas" donde "el coraz�n est� llamado a ensancharse para acoger". As� que ha pedido a los habitantes de las islas "aprender el lenguaje de la cercan�a, ese que se comprende m�s con las manos que con las palabras". "Integrar no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atr�s todo lo que forma parte de su memoria", ha recordado Le�n XIV, que ha matizado que "tampoco significa crear mundos paralelos, cerrados unos a otros, donde las personas conviven sin encontrarse realmente", para subrayar la integraci�n como "un camino rec�proco". Por ello, ha recordado a los migrantes que "les corresponde una parte noble y necesaria" al llegar: "abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida com�n y ofrecer con gratitud sus dones".Aunque ha puesto el foco sobre los migrantes, el Santo PAdre tambi�n ha recordado que "toda sociedad que acoge tiene deberes hacia quienes llegan" y al acogido le ha mandado un mensaje de esperan recordando que "quien lleg� como forastero puede reencontrar v�nculos, reconstruir confianza y sentirse parte viva de una comunidad". El Santo Padre, como el d�a anterior en Las Palmas, ha recordado que la conciencia humana "no puede permanecer indiferente ante las v�ctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar", y ha sentenciado: "Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana". Despu�s, el Santo Padre interpel� a las mafias, "�Det�nganse! �convi�rtanse!", les dijo para enviarles "una palabra clara " a quienes se aprovechan de la desesperaci�n; "a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, enga�an familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio", y ha clamado esas dos �rdenes entre aplausos: "Det�nganse. Convi�rtanse".Robert Francis Prevost se mostr� emocionado ante el discurso Bousso, una mujer senegalesa que huy� de su pa�s "por la guerra, la violencia y la persecuci�n". "Gracias por estar aqu�, en esta tierra que para nosotros ha significado el primer lugar de esperanza tras un camino de sufrimiento", se�al� Bousso, que le narr� el miedo que pas� en su viaje en cayuco "rodeada de fr�o y muerte". "Rece por qui�n perdi� la vida en el mar", recalc� antes de saludarlo junto a su hija Adama. En la misma l�nea se mostr� Taiwo, procedente de Nigeria, qui�n super� lo nervios para darle las gracias al Pont�fice: "�Que Dios te bendiga siempre!".El Papa destac� el nombre del complejo. Y lo hizo mencionando nuevamente a su antecesor, cuyo legado no dud� en hacer propio dando prioridad a visitar Espa�a y en particular a Canarias. "Me ha llamado la atenci�n el nombre de este Centro de acogida, que se denomina "Las Ra�ces". A mi Predecesor, el querido papa Francisco, que tanto anhel� poder estar con ustedes, le gustaba utilizar la imagen de las ra�ces para indicar la necesidad de no olvidar los or�genes, de permanecer unidos y de confiar en el Se�or. "Porque el que conf�a en el Se�or 'es como un �rbol plantado al borde de las aguas, que echa sus ra�ces en la corriente. No temer� cuando llegue el calor y su follaje estar� frondoso'".Le�n XIV abraza a la peque�a Amina.Alberto di LolliEn 2023, el archipi�lagp cerr� el a�o con la llegada a los puertos de 39.910 inmigrantes en 610 embarcaciones. La reactivaci�n de la ruta canaria, considerada la m�s peligrosa del mundo, hizo la llegada de personas por v�a mar�tima se incrementara un 154% con respecto a 2022, superando el n�mero alcanzado en la denominada crisis de los cayucos de 2006. En 2024, la cifra subi� a�n m�s, alcanzando el r�cord hist�rico de 46.843 personas llegadas por v�a mar�tima irregular. En lo que va de 2026, han arribado a las islas 233 embarcaciones con cerca de 3.000 migrantes a bordo.El Centro de Acogida de Emergencia y Derivaci�n de Las Ra�ces abri� en 2011 como una soluci�n de emergencia por la llegada de cayucos. Se levant� sobre un antiguo campamento militar junto al Aeropuerto de Los Rodeos y acab� convertido en emblema de la 'ruta canaria' de la inmigraci�n, la m�s mort�fera del planeta. Hoy acoge a 753 personas, la mayor�a musulmanas, pero por sus inmediaciones han pasado m�s de 70.000 migrantes. Situado a 1.000 metros de altura y rodeado de eucaliptos, durante a�os fue conocido en el Ej�rcito por el fr�o h�medo que se sufre en su interior.Su apertura fue pol�mica. En abril de 2021, una pelea entre marroqu�es y subsaharianos dej� un reguero de sangre en las escaleras de acceso a la enfermer�a y se sald� con diez heridos, tres de ellos hospitalizados. La Polic�a Nacional tuvo que entrar en el recinto y el altercado acab� con ocho detenidos entre los residentes. Muchos marroqu�es dejaron el centro y acamparon alrededor de la base militar durante semanas. Hace dos a�os el centro sufri� una remodelaci�n integral. Los migrantes dejaron de dormir en endebles carpas que sufr�an el contraste entre el calor atrapado dentro y la humedad exterior. El techo de las tiendas de campa�a dej� de 'llorar'. A�n as�, el complejo sigue disponiendo de 10.000 mantas para las noches m�s fr�as.Alberto di LolliEn la pista del Aeropuerto de Los Rodeos, el Papa, en su segundo d�a de visita en Canarias, fue recibido por el presidente regional, Fernando Clavijo, la ministra de Inclusi�n Social y Migraciones, Elma Saiz; la embajadora de Espa�a en la Santa Sede, Isabel Cela�, y la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid P�rez.Tambi�n acudieron la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa D�vila y el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Guti�rrez.Un centenar de migrantes esper� cerca de hora y media la llegada del Papa en la explanada habilitada para el acto. Aliou y Seikou, de 18 y 19 a�os, lograron sentarse en la primera fila. Llegaron hace un mes procedentes de Gambia y est�n expectantes ante la llegada de Le�n XIV, aunque reconoc�an que "hace unos d�as no sab�amos qui�n era". Se proteg�an del fr�o con dos gorros. Ailou se met�a las manos en los bolsillos y Seikou ten�a unos guantes de podar verdes. Muchos de los migrantes iban en cholas (chanclas). Forman parte del kit que la ONG Accem les da a su llegada a Las Ra�ces. Cuando llevan un tiempo, algunos consiguen unos tenis (zapatillas deportivas). "Se puede identificar el tiempo que llevan en la isla por el calzado que portan", explicaba un ex trabajador del complejo.A algunos la espera se les hizo larga. Mamadou se ubic� en la �ltima fila y aprovech� para escuchar m�sica con el m�vil. Ousmane lo utiliz� de espejo para acicalarse. Tambi�n sac� numerosas fotos al escenario y los periodistas. Ambos llegaron procedentes de Senegal y mostraron su asombro por la presencia de tantos medios de comunicaci�n. "No nos esper�bamos algo tan grande".Calzado de uno de los j�venes migrantes que recibi� al Papa.Alberto di LolliSamba pr�ctic� numerosas veces el c�ntico de "�Papa, Papa!". Lleg� a El Hierro hace un mes procedente de Gambia. No tiene familia ni conocidos en Europa, pero quiere quedarse "como f�tbolista". "Juego muy bien, de centrocampista, lo que le falta a mi equipo, el Real Madrid", destacaba.El Papa concluy� su discurso haciendo menci�n a los dos santos canarios, que "tambi�n fueron migrantes": Santo Hermano Pedro, procedente de su santuario en Vilaflor, misionero y ap�stol de la caridad en Guatemala y San Jos� de Anchieta, lagunero, misionero, ap�stol de Brasil y el primer santo canonizado por el papa Francisco.Despu�s, salud� a los migrantes all� presentes, donde destac� el tiempo que le dedic� a la peque�a Amina, de cuatro a�os, que antes de su llegada ya hab�a atra�do la atenci�n de todos saliendo de la zona acordonada por las vallas. Lleg� a Tenerife siendo un beb�, desde Mali. "Gracias, Papa, coraz�n" le ha hab�a ense�ado a decir su madre, Fatma, de 32 a�os. Y esi fue lo que le dijo a un sonriente Le�n XIV.
Le�n XIV llama a los migrantes a "abrirse a quienes les reciben, aprender su lengua, respetar sus leyes" y ordena a las mafias: "�Det�nganse! �Convi�rtanse!"
"Todos, de alg�n modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayud�monos a hacer de esta traves�a un lugar m�s humano para todos,...











