La Laguna (Tenerife) (EFE).- El papa ha pedido este viernes acogida para los migrantes respetando su historia pero también que ellos se abran con confianza a la comunidad que les recibe, aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común, según ha dicho en un discurso en la plaza del Cristo de la Laguna en Tenerife.

En el segundo acto de su jornada en Tenerife, León XIV ha lanzado también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan rutas de muerte: «Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina», ha advertido.

Encuentro en La Laguna

Tras su encuentro en el centro Las Raíces, el papa ha mantenido un encuentro con personas que trabajan por una acogida digna y por la inclusión de la población migrante, celebrado en el casco urbano de La Laguna, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Allí, el pontífice ha asegurado que «las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra», porque «hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra, una historia en expediente y una diferencia en distancia».