EntrevistaLa tanat�loga aborda en Tu huella en mi vida c�mo transitar la p�rdida de un animal de compa��a. "Si alguien sale a correr no le dices que no sude; no le digas que no llore a quien pierde a su fiel amigo".Actualizado Viernes,
junio
00:08Gaby P�rez Islas, especialista en procesos de duelo y autora de 'Tu huella en mi vida'.Blanca Charolet
Nunca ha tenido un autom�vil que llame la atenci�n. Tampoco un f�sico tuercecuellos que pare el tr�fico. Pero s� a Lara. "Mi perra es la �nica que ha conseguido que me paren por la calle para decirme: �Qu� belleza!". As� de sincera y simp�tica presenta Gaby P�rez Islas (Ciudad de M�xico, 7 de febrero de 1966) a su San Bernardo: una locura de gigantescas proporciones.
"Es mi alegr�a m�s grande, mi motivo de orgullo, de presumirla por la vida. Toda esa vitalidad que me ha dado se queda conmigo, aun cuando llegue el momento en que ella ya no est�", explica acerca de este amor incondicional. De ah� que esta m�ster en Tanatolog�a, el estudio cient�fico integral de la muerte, haya decidido escribir un libro especializado en el duelo de mascotas. En Tu huella en mi vida (Ed Diana) acompa�a a transitar y gestionar la ausencia de nuestros mejores amigos.�Nos puedes explicar por qu� surge esta conexi�n tan genuina con las mascotas?Los animales de compa��a est�n en nuestro c�rculo m�s cercano: bajo nuestro propio techo, en nuestra intimidad m�s grande. Podemos querer a muchas personas, pero no a todas les permitimos entrar a nuestra habitaci�n, subirse a nuestra cama, estar todos los d�as juntos... Se va desarrollando un v�nculo muy especial. Como ellos no nos juzgan, podemos ser nosotros mismos, sin m�scaras, sin personajes, sin maquillaje de ning�n tipo. Estamos con nuestros animales tal y como somos y a ellos les encanta.�Hasta el punto de sufrir m�s por el animal que por alguien de carne y hueso?Su ausencia es un hueco que parece convertirse en un hoyo negro que lo succiona todo. Yo siempre digo que el amor por los animales es real, por eso el dolor por ellos es real. No es un dolor de segunda clase porque es un amor de primera clase.En Espa�a ya hay m�s perros que ni�os en los hogares. Al elegir la compa��a de un animal sobre la maternidad, �estamos siendo ego�stas o simplemente honestos con nuestros l�mites?Estad�sticamente, hay muchas ciudades, como Nueva York, donde ya hay m�s perros que hijos. Pero no es por las razones que muchos creen. Piensan que los j�venes ahora no quieren comprometerse, y eso no es cierto: tener un animal significa una inversi�n en tiempo, en dinero y emocional. Adem�s, sabes desde el principio que ellos tienen vidas m�s cortas que la nuestra. Alg�n d�a vas a tener que pagar el precio de este amor que hoy tienes. Lo que pasa es que ellos nunca nos decepcionan, nunca nos van a traicionar, siempre vamos a saber a qu� atenernos. Creo que la vida compartida con un animal es una vida mucho m�s disfrutable.�Es leg�timo sufrir por la muerte de una mascota o estamos exagerando?Es important�simo que el dolor por su p�rdida sea tan validado como se valida hoy el hecho de tener un animal. Si todos los restaurantes y la mayor�a de los hoteles ahora son pet-friendly, �por qu� el dolor tendr�a que quedarse afuera? Seguramente alguien va a decir: "Ay, por favor, es un gato". �Por qu� quieren minimizar ese dolor? Si la sociedad nos da permiso para sentir el amor, tambi�n tiene que permitirse vivir el duelo.Abres incluso el debate de si ser�a necesario tener una baja laboral, igual que la tenemos por la p�rdida de un ser querido.Hay pa�ses en Latinoam�rica que ya dan la baja laboral por la muerte de una mascota. No es mucho, no son los mismos d�as que te dar�an por un familiar, pero ya vamos ganando espacio para que se valide y se reconozca. Claro que no vas a vivir el duelo en esos dos d�as, pero al menos puedes quedarte en casa, hacer los tr�mites, estar en familia, llorarlo juntos.�Deber�a haber una legislaci�n al respecto, entonces?Claro. Pero donde m�s abro el debate social es en evitar que nuestro dolor sea tratado como un duelo ileg�timo. Este tipo de muertes no reciben flores. Y, sin embargo, se parecen a un divorcio o a la p�rdida de un beb� no nacido: son duelos ante los que la sociedad se siente inc�moda porque no sabe d�nde situarlos. Ya es hora de que se nos d� un lugar y se nos permita llorar sin que nos tachen de exagerados, sin que nos digan que ya ha durado demasiado y, sobre todo, sin que se cuestione nuestra humanidad por el simple hecho de amar a un animal.Siempre se escucha el t�pico comentario de: "Bueno, puedes adoptar otro perro", como si fuera algo menor. �En qu� erramos a la hora de consolar?S�, los ven como algo sustituible, y no lo son. Creo que ese tipo de comentarios ofenden, y los dolientes no tienen por qu� aguantar palabras que ya deber�amos desterrar. Hay que aprender a responder: "Esto que me dices, duele". Tenemos que empezar a contestar, porque siempre nos hemos quedado callados. No pido que peleemos, sino que nos demos el lugar que nos corresponde. Un simple: "No pido que entiendas mi dolor, pido que lo respetes". Y eso es, precisamente, lo que busca Tu huella en mi vida.�C�mo afecta a nuestra salud mental tener que escondernos para llorar, castig�ndonos al pensar si de verdad es normal estar as� por un gato o por un periquito? F�jate, y lo dices muy bien, porque incluso entre los animales de compa��a hay categor�as. Me permito cierta tristeza con un perro, pero no con un h�mster. Y no me vayas a salir con que est�s as� por una serpiente. Sin embargo, la vinculaci�n puede ser mi relaci�n con �l. Siento que los dem�s no tienen derecho a decirte por qu� s� debes estar triste y por qu� no. Y esto tiene ra�ces muy profundas. Desde peque�os nos dijeron que no llor�ramos por esa ca�da, que no era nada. Y t� mirabas tus rodillas raspadas y sangrando. �C�mo que no pas� nada? Me est�s cruzando los cables: a m� me duele, tengo ganas de llorar, y t� me lo impides. Si alguien sale a correr no le dices que no sude; no le digas que no llore a quien pierde a su fiel amigo.�Cu�l es la repercusi�n psicol�gica? Es un aislamiento, que es lo peor que te puede pasar en un duelo. Te quedas con tu dolor sintiendo que nadie puede entenderte y que hay algo malo en ti, que eres inadecuada para ajustarte a la vida, al sistema, que ya tendr�as que haberte recuperado, que no deber�as sentir tanto. Y cr�eme: no hay nada malo en ti. Hay que explorar es qu� te pas�.Cuando alguien joven muere en un accidente y no te lo esperabas, te afecta mucho m�s. Si el animal sufre de forma inesperada, por haber sido envenenado o atropellado, �c�mo cambia el duelo?Eso complica mucho el proceso. El duelo por la muerte de un animal que era mayor, tras una larga enfermedad, del que pudimos despedirnos, es muy duro, pero sigue un camino m�s o menos claro a trav�s de las etapas del duelo. Cuando hay una muerte repentina, se siente culpa y enojo hacia los dem�s y hacia las circunstancias. Esto puede hacer que el duelo se quede enquistado en esa etapa de rabia e incomprensi�n, sin avanzar. �Hay alguna herramienta que ayude en estos casos?Aqu� tenemos que ejercer uno de los pilares del trabajo de desarrollo humano, que es el perd�n. Hay que separar muy bien lo que es culpa y lo que es responsabilidad. Un animal siempre es responsabilidad nuestra, pero no es mi culpa lo que pas�. Yo no quer�a que esto pasara y no hice algo concreto para que ocurriera. Entonces, el duelo por la p�rdida de un animal de compa��a es distinto al duelo por un familiar, precisamente por esta responsabilidad que sentimos, por el manejo de la culpa y por el ejercicio del perd�n que tenemos que realizar con nosotros mismos.�Qu� consejos dar�as a las personas que han pasado por este duelo y ahora regresan a casa, la encuentran vac�a, notan esa ausencia, y ven c�mo cambia toda su rutina?A lo mejor iban cuatro veces al d�a a la calle con su mascota y ahora hay un silencio en casa que es ensordecedor, si me permites la iron�a. Hay caminos de evasi�n y hay caminos de afrontamiento. Ese vac�o hay que tocarlo, no evitarlo. Hay personas que se mudan porque no pueden estar en la casa, que se deshacen r�pidamente de todas las cosas para no ver nada, para evadirse. El llanto nos limpia y nos hace entender que ten�amos algo y ya no lo tenemos. Esa es la definici�n de p�rdida. Quiero pensar y llegar a la conclusi�n de que mi animal de compa��a merece ser recordado con m�s amor que dolor. La �nica manera de salir de la tristeza es a trav�s de ella: llorar, escribirlo, hacer un homenaje, un cierre, incluso una reuni�n con la familia y los amigos m�s cercanos, como una despedida. Hay rituales muy amorosos que podemos hacer para decirle adi�s a alguien que nos ha dado tanto.�Qu� ocurre tambi�n cuando sientes cierta culpa porque ha reca�do en ti la decisi�n dura de hacer una eutanasia o de aliviar un dolor, y has tenido que pasar por un proceso muy complicado?Esto sucede con mucha frecuencia. Como tanat�loga me fijo mucho en las palabras, y has dicho que esa responsabilidad 'ha ca�do sobre ti'. Yo no lo veo como algo negativo, sino como una decisi�n que en el fondo ya est� tomada: lo que te corresponde ahora es soltar y no aferrarte. Parte del amor es no ser ego�stas ni querer retenerlos a nuestro lado bajo cualquier circunstancia. La calidad de vida de un animal se resume en que pueda comer y beber por s� mismo, desplazarse, no dormir donde hace sus necesidades y, sobre todo, vivir sin un dolor cr�nico o agudo. Cuando ya no tienen eso y solo siguen adelante por nosotros, nos toca hacerles entender que morir no es fracasar; morir es parte de la vida. Si cambiamos la perspectiva y dejamos de pensar: "Tengo que acabar con tu vida", y entendemos que la decisi�n no alarga una agon�a, todo cambia. Ya no est�s eligiendo entre la vida o la muerte, sino entre el dolor o el descanso.�Qu� le dir�as a esas personas que piensan que humanizar a los animales es una patolog�a moderna?Si nos vamos al extremo, yo tengo un San Bernardo y si se me ocurriera ponerle un impermeable, el veterinario me dir�a: "No hagas eso, le est�s quitando los aceites naturales de su pelo, le est�s haciendo un perro m�s d�bil". Es un animal acostumbrado a lanzarse a aguas heladas, a cazar salmones; si le pones un jersey, le est�s quitando parte de su naturaleza. Pero si a lo que llamamos humanizar es quererlos, mimarlos, ponerles nombres que usualmente us�bamos para humanos, incluirlos en nuestras rutinas, en nuestros viajes, a m� me parece que eso es m�s un acto de inclusi�n que una patolog�a.�D�nde est� la barrera?Lo que s� me preocupar�a es que una persona se a�sle totalmente de los humanos para relacionarse �nicamente con animales, porque lo que es ben�fico es la relaci�n interespecie. Pero mantener estos v�nculos me parece sano. Creo que somos muy r�pidos para poner etiquetas sobre lo que es normal y lo que no lo es. El amor es natural.En un mundo de hiperconexi�n digital, �nos devuelven los animales una conexi�n real?Un animal de compa��a es un v�nculo real, no es electr�nico ni ficticio. Te obliga a levantarte para sacarlo a caminar, a lo mejor cuatro veces al d�a, aunque no te apetezca; te implica un sacrificio, un esfuerzo, y hay una conexi�n real con alguien que puedes tocar, que te acaricia, que supone un intercambio de energ�a real. S� son un mitigador de soledad en un mundo profundamente solo. �Puede ser tu prop�sito un animal?Hay una pandemia de la que casi no hablamos: esta epidemia de soledad. Si ves los n�meros con respecto al suicidio, el doctor Manuel Sansegarra se�ala que es la causa n�mero uno de muerte en j�venes de entre 18 y 35 a�os. �Y cu�l es uno de los motivos que te ancla a la vida? Un animal de compa��a. Eso te hace querer quedarte, porque tienes ese compromiso, ese motivo para levantarte. �Y c�mo se puede gestionar esa necesidad de no volver a tener animales cuando te pasa algo malo y dices: "Nunca m�s una mascota"?Es muy natural que ante el dolor te cierres y no quieras volver a pasar por lo mismo. Pero el tiempo sana las heridas y te vas dando cuenta de que, por protegerte del sufrimiento, te est�s privando del amor. Es verdad que el amor y el dolor van de la mano, porque el amor no es gratis: se paga con el dolor de la ausencia. Aunque empieces diciendo "no vuelvo a tener otra mascota", al final terminas acariciando a todo perro que ves por la calle o conectando con el gato de un amigo. Est�s intentando callar un llamado del coraz�n. Cerrarle la puerta al amor de cuatro patas es un error; es un afecto tan puro e incondicional que, al final, nunca te vas a arrepentir.Siempre se dice que de lo malo se aprende algo. �Qu� nos puede aportar esa huella a largo plazo, una vez digerida?Un duelo bien elaborado te lleva a recordar a tu animal de compa��a como el tesoro que fue. Tal vez fue tu terapeuta en pleno divorcio, tu �nico amigo durante los a�os dif�ciles del colegio o el hermano que tanto deseabas en la infancia y nunca lleg�. Sin importar el papel que haya jugado, siempre le vas a agradecer su presencia. Al final, los animales nos ense�an lo m�s valioso: a comprender y aceptar los ciclos de la vida. Cuando somos capaces de entender que un ser que amamos puede morir antes que nosotros, estamos listos tambi�n para vincularnos con otras personas con quienes sucede lo mismo.�Se debe enterrar o guardar las cenizas de un animal?Son maestros, y a los maestros siempre se les honra. Por eso muchas personas eligen guardar las cenizas de su mascota en casa: porque no quieren recordar su muerte, sino al maestro. �Qu� te ense��? �Qu� te dej� en la vida?Tu huella en mi vidaPor Gaby P�rez IslasEst� editado por Diana y se puede comprar aqu�. Su precio es de 18 euros. 224 p�ginas.MascotasArt�culos Cristina Galafate













