Los animales pasan un duelo cuando alguien de su entorno, tanto de la misma especie como de otras, fallece, lo que se puede traducir en apatía, inapetencia o pérdida de apetito. En estos casos, no conviene plantearse meter otra mascota en casa como forma de llenar ese vacío
El duelo por el fallecimiento de alguien cercano no es exclusivo de las personas. Los perros y gatos también lo viven,
s-perros-tambien-tienen-depresion-o-es-solo-una-cuestion-humana.html" data-link-track-dtm="">se entristecen y necesitan tiempo para recuperarse. El mundo emocional en los animales es amplio y complejo. “Son seres sociales, por lo que crean vínculos con sus compañeros de vida, tanto de la misma especie como de otras”, afirma la veterinaria Sandrá Borrás. “Cuando ellos sufren algún cambio, como la pérdida o la llegada de algún miembro a su núcleo cercano, atraviesan un período de adaptación a la nueva situación”, añade.
Algunos pierden un referente importante de su grupo social, lo que les puede provocar un desajuste emocional. “Viven situaciones de estrés porque desaparecen ciertas rutinas compartidas que ya tenían muy instauradas, como salir de paseo, por lo que sienten más soledad y precisan de un tiempo de adaptación a la ausencia del compañero que se fue”, sostiene la experta. Además, pueden estar apáticos y menos alegres. “Se sienten tristes y desganados a la hora de hacer cosas que antes les motivaban, porque ya no está el amigo con quien compartían tiempo. Otros pueden tener inseguridad al perder esa compañía que les proporcionaba respaldo”, afirma.






