Elegir un anticonceptivo es un tema complejo. Aunque muchas mujeres utilizan el mismo método durante años porque les va bien, la realidad es que el cuerpo cambia, los riesgos médicos también y las prioridades no son siempre las mismas.Así lo explica la doctora Tatyana Krasnichenko, especialista en Ginecología y Obstetricia en Clínica Palacios Málaga. "El método anticonceptivo ideal a los 20 años no necesariamente será el más adecuado a los 40", señala. Por eso, la elección debe hacerse de forma individualizada, teniendo en cuenta la edad, la salud, los antecedentes médicos, el estilo de vida y el momento vital de cada mujer.No todas las etapas tienen las mismas necesidadesDurante la juventud, muchas mujeres disfrutan de una buena salud cardiovascular y tienen pocos factores de riesgo. Esto permite utilizar tanto los anticonceptivos hormonales combinados, como la píldora, el anillo vaginal o el parche. En esta etapa también es frecuente buscar métodos que ayuden a controlar el ciclo menstrual, reducir el dolor o mejorar otros síntomas hormonales.Sin embargo, con el paso de los años pueden aparecer situaciones que obligan a revisar el método. La hipertensión, la migraña con aura, el tabaquismo, el sobrepeso, la diabetes o los antecedentes de trombosis pueden hacer que algunos anticonceptivos con estrógenos dejen de ser la opción más recomendable.También cambian las prioridades. A partir de los 35 o 40 años muchas mujeres valoran más la comodidad, la eficacia y los métodos de bajo mantenimiento. En estos casos pueden ganar peso los anticonceptivos reversibles de larga duración, conocidos como LARC, entre los que se encuentran el DIU hormonal, el DIU de cobre y el implante subdérmico. Su mayor ventaja es que no dependen de tomar una pastilla cada día y ofrecen una eficacia muy alta.La anticoncepción en menores también merece especial atención, porque sigue rodeada de mitos. Según la doctora, indicar un método anticonceptivo a una adolescente no significa únicamente prevenir un embarazo no planificado. También puede formar parte del tratamiento de reglas muy dolorosas, sangrados abundantes, síndrome de ovario poliquístico, acné hormonal o ciclos muy irregulares.En estos casos, la elección debe ser siempre individualizada y tener en cuenta su salud, sus hábitos, la capacidad para seguir correctamente el método y la necesidad de protección frente a infecciones de transmisión sexual. Por eso, en adolescentes sexualmente activas suele recomendarse la doble protección: un método anticonceptivo eficaz y preservativo.Qué factores conviene valorar antes de decidirAntes de elegir un método anticonceptivo, no hay que tener en cuenta solo la edad. También hay que valorar otros factores como la tensión arterial, el riesgo cardiovascular y trombótico, los antecedentes personales y familiares, el patrón menstrual, la presencia de dolor, sangrados abundantes, acné hormonal, endometriosis o sospecha de perimenopausia.La doctora recuerda que el anticonceptivo no siempre se utiliza solo para evitar un embarazo. En muchos casos también puede mejorar la calidad de vida cuando existen reglas dolorosas, sangrados muy abundantes o determinados trastornos hormonales.Otro punto importante es el deseo reproductivo futuro. No es lo mismo buscar un embarazo en pocos meses que querer un método eficaz durante varios años. La comodidad también cuenta, porque no todas las mujeres quieren o pueden estar pendientes de una toma diaria.Además, no siempre son necesarias analíticas hormonales antes de empezar con un anticonceptivo. En la mayoría de mujeres sanas, una buena historia clínica, el control de la tensión arterial y una valoración médica son suficientes. Las pruebas hormonales suelen reservarse para casos concretos, como ciclos muy alterados, sospecha de alteraciones endocrinas o síntomas claros de hiperandrogenismo.Posparto, perimenopausia y tabaquismoUno de los errores más habituales es escoger un anticonceptivo porque lo recomienda una influencer, porque le ha ido bien a una amiga o porque se ha leído una experiencia concreta en redes sociales. "La experiencia de otra mujer no necesariamente sirve para tu cuerpo ni para tu situación médica", advierte Krasnichenko.Internet puede servir para informarse y para llegar a la consulta con preguntas, pero no debería sustituir una valoración médica. Tampoco conviene iniciar o suspender un anticonceptivo sin supervisión, ya que algunos efectos de adaptación, como pequeños sangrados o molestias leves, pueden aparecer durante los primeros meses.Hay etapas en las que conviene elegir con más cuidado. En el posparto, por ejemplo, muchas mujeres creen que no pueden quedarse embarazadas si no ha vuelto la regla o si están dando el pecho. Sin embargo, la ovulación puede reaparecer antes de la primera menstruación. En esta etapa suelen valorarse métodos compatibles con la lactancia y con menor riesgo trombótico, como el DIU, el implante o algunos métodos solo con gestágeno.El tabaquismo también influye en la elección del método anticonceptivo, sobre todo a partir de los 35 años. Fumar aumenta el riesgo cardiovascular y trombótico, y este puede ser mayor si se combina con determinados anticonceptivos con estrógenos. En muchas mujeres fumadoras pueden ser más adecuados métodos sin estrógenos, siempre según la valoración médica.Durante la perimenopausia ocurre algo parecido. Aunque la fertilidad disminuye, el embarazo sigue siendo posible hasta que la menopausia está confirmada. Por eso, pensar que a los 45 años ya no hace falta anticoncepción es un error frecuente.Entre los métodos más eficaces están el DIU hormonal, el DIU de cobre y el implante subdérmico. La píldora, el anillo vaginal o el parche siguen siendo buenas opciones para muchas mujeres sanas, pero no para todos los perfiles. Y hay una recomendación que no cambia: el preservativo es el único método que protege frente a infecciones de transmisión sexual.La conclusión de la especialista es clara: la anticoncepción no debería mantenerse por inercia durante años. "No existe el anticonceptivo perfecto, pero sí el más adecuado para ti en este momento de tu vida", resume.