Intemperie

Administraci�n

Los v�nculos de los altos funcionarios que tienen un pien en la p�blica y otro en la privada nos llevan a la conclusi�n de que la falta de �tica no es patrimonio exclusivo de los pol�ticosEl periodista Rafael M�ndez posa para una entrevista en EL MUNDO.Actualizado Mi�rcoles,

junio

23:01Audio generado con IAA diferencia de la mayor�a de los periodistas, que consideran que un funcionario an�nimo es caza menor, Rafael M�ndez lleva mucho tiempo indagando con pericia y constancia en los negocios y en los apellidos compuestos de los abogados del Estado y de los letrados de las Cortes o del Consejo de Estado, ese arcano fosilizado. Fruto de esta experiencia brota Los due�os del Estado (Pen�nsula), un ensayo bien hilvanado y a�n mejor documentado sobre los cuerpos que �mueven los hilos del poder en Espa�a�. Este entrecomillado no es exagerado. "Desde el coraz�n de la maquinaria del sistema -escribe-, informan sobre las leyes y los reglamentos, son los que conocen qui�n sabe qu� y a qui�n llamar, qu� tecla hay que tocar para afinar un proyecto o para hacerlo descarrilar, cu�les son los agujeros negros que siempre quedan en las leyes y c�mo sortearlas". Su profundo conocimiento del sistema les permite tejer unas redes apreciadas por el sector privado. De hecho, 13 de las 35 empresas del Ibex tienen abogados del Estado como secretarios del consejo. Jaime P�rez Renovales pas� en 2015, de un d�a para otro, de secretario general de Presidencia a secretario del consejo de administraci�n del Santander. "Si tus resultados se ven afectados, en mayor o menor medida, por el Gobierno y sus decisiones, qu� mejor que tener a mano a alguien que conozca bien los resortes del poder". Esto es posible porque la ley de la Administraci�n P�blica ampara un r�gimen de incompatibilidades que apenas se ha tocado desde 1984. Jordi Sevilla amag� con reformarlo, pero el hoy aspirante a regenerar el PSOE prefiri� irse a Red El�ctrica.En nuestro pa�s hay 663 abogados del Estado. Entre ellos, Jos� Luis Mart�nez-Almeida, Soraya S�enz de Santamar�a, Mar�a Dolores de Cospedal, Macarena Olona, Jorge Buxad�, Pablo Isla o Mario Conde.La oposici�n es dur�sima. Cinco ex�menes en seis meses y 465 temas, incluidos de derecho penal, civil, administrativo o laboral. La norma est� pensada para retener a cualificados empleados p�blicos que, a menudo, acaban seducidos por la proyecci�n y los sueldazos que les ofrecen los grandes despachos. Sin embargo, ha generado un agujero por el que se cuelan �listos� con un pie en la p�blica y otro en la privada. El autor no ahorra nombres. Enrique Arnaldo, letrado de las Cortes y socio de un bufete, ha sido presidente del Tribunal Administrativo del Deporte y ahora es vocal del TC a propuesta del PP. Pablo Mayor, hijo de Federico Mayor Zaragoza, tras haber sido secretario general t�cnico de Fomento, asesoraba a empresas de las radiales quebradas. Catalina Mi�arro Brugarolas (Mapfre), la �nica mujer en la junta del Real Madrid, era a la vez consejera de una empresa del Ibex y abogada del Estado en la Audiencia Nacional. Rosa Seoane -quien sustituy� a Edmundo Bal para rebajar la acusaci�n a los l�deres del proc�s- pas� de defender al Estado ante las el�ctricas por la continuidad de Garo�a a defender a Iberdrola por inflar el precio de la luz. M�ndez evita hacer una enmienda a la totalidad al sistema de los altos funcionarios, pero s� arroja luz sobre aquellos que pleitean contra el mismo Estado al que desangran. La conclusi�n demoledora para el inter�s general es que la falta de �tica no es patrimonio exclusivo de los pol�ticos.