El periodista Rafael Méndez, en el ensayo ‘Los dueños del Estado’, denuncia la colusión de intereses de los trabajadores públicos que pueden defender al Estado contra empresas, bancos o particulares mientras figuran como asesores o técnicos de estos poderes fácticos

Frente a libros trufados de autojustificaciones de elegantísima petulancia y sobreactuada equidistancia —pienso en La justicia amenazada, de Manuel Marchena—, el periodista

04-16/rafael-mendez-periodista-los-duenos-del-estado-no-son-conscientes-de-que-lo-son-y-los-que-si-le-quitan-importancia.html" data-link-track-dtm="">Rafael Méndez practica la humildad descriptiva y conjetural de quien ha empezado a aprender algo y sabe que le faltan dos tercios del océano por explorar. Pero en lugar de esperar pacientemente a la era postantropocena para publicar sus hallazgos prefiere hacer camino al andar, como el otro santo varón, y hablar cuanto antes “de lo que no se habla”, como dice literalmente. Pese a la evidente exageración del título, que toma prestado de un artículo de Xavier Vidal-Folch, Los dueños del Estado ofrece múltiples argumentos para que el rótulo no sea solo un eslogan de márketing editorial sino un lujo genuinamente democrático.