Columna DesviadaEl Presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, junto con el ex presidente Jos� Luis Rodr�guez ZapateroMUNDOActualizado Viernes,
mayo
01:53Audio generado con IALa mirada de un reportero puede captar en cualquier recodo el esp�ritu, si no de una era, s� de un momento de la historia. Es el caso de Guillermo Mendoza, uno de los periodistas que Onda Cero despleg� para cubrir la noche electoral de Andaluc�a. Mendoza atrap� el zeitgeist en una excelente cr�nica radiada mientras esperaba la comparecencia de Mar�a Jes�s Montero: �Lo que puedo decir es que s� han llegado los canap�s de los pol�ticos. Eso se nota en la calidad del aperitivo, Carlos [Alsina]. El periodismo tiene canap�s, pero de peor calidad. Son empanadillas de at�n. Los de los pol�ticos han entrado con un carrito por detr�s de una lona bien grande que pone Defiende lo p�blico, el lema de campa�a del PSOE. Por ah� ha entrado el salm�n�.Quiz� fuese por su instinto period�stico, quiz� s�lo por el hambre, lo mismo da. Mendoza retrat� la estrategia de campa�a del PSOE y el motivo de sus resultados. Lo p�blico como coladero de lo privilegiado. Desde hace aproximadamente un a�o, La Moncloa ha colocado las cr�ticas a la Sanidad, preferentemente, y a la Educaci�n en el centro de su campa�a de oposici�n a los gobiernos regionales del PP y, por extensi�n, a G�nova.El relato oficial viene a decir que el presidente S�nchez se encarga de cantarle las cuarenta a Trump y del PIB, que va bien, y las autonom�as del resto, que va mal. Y mira que les financiamos a lo grande a base de coser a impuestos a los contribuyentes, les falta a�adir. En este marco, la frugalidad fiscal que defiende el PP s�lo es sin�nimo de deterioro de la convivencia. El asunto va muy bien tirado. Los servicios p�blicos, la mayor�a bajo gesti�n del PP, est�n muy tensionados, en parte por el incremento poblacional ins�lito, y el malestar de funcionarios se est� traduciendo en huelgas de m�dicos o profesores en casi todas las autonom�as. El �nico pero es que lo de que el Gobierno no tiene ninguna responsabilidad no cuela. Al final, la propaganda siempre termina encontrando unos l�mites en la realidad. El personal va a hacer la compra y, adem�s de defender lo p�blico, quiere que le defiendan el bolsillo. O al menos que no le roben los del canap�.Jos� Luis Rodr�guez Zapatero es uno de los dirigentes pol�ticos que mejor desaf�an esos l�mites. Pasa por ser el s�mbolo progresista del pa�s frente al neoliberalismo, cuando fue un presidente que nad� en un manantial de ingresos propiciados por la burbuja inmobiliaria. Con la crisis asomando las fauces, debilit� las arcas p�blicas con la mayor bajada de impuestos de la historia -y tambi�n la m�s regresiva- para ganar las elecciones de 2008: 451 euros lineales, tanto para el que ganaba mil como para el que ganaba un mill�n. Luego orden� un sablazo al Estado de Bienestar sin precedentes desde la posguerra, recorte al sueldo de los funcionarios del 5% y congelaci�n de las pensiones incluidos. El 15-M se levant� contra su Gobierno, no contra el del PP de Rajoy, al que le faltaban nueve meses para ganar.Su legado lo conforman avances en los derechos civiles, pero, sobre todo, una d�cada de penuria en forma de paro, deuda y el exterminio de la inversi�n p�blica de todas las administraciones. Y el consiguiente deterioro de servicios e infraestructuras.Es natural que S�nchez se ate a Zapatero y emplee a la televisi�n estatal para enmascarar lo que todo el mundo tiene ante los ojos. Su evoluci�n desde la izquierda moderada al populismo es parecida. Hay motivos m�s prosaicos. El tr�fico de influencias necesita un influyente y alguien a quien tratar de influir. El juez cree que el primero es Zapatero y el segundo, si existe, est� en el Gobierno. Seguro que es un gran defensor de lo p�blico.















