La comparecencia del presidente del Gobierno deja imágenes más allá de sus declaraciones

El presidente del Gobierno abandonaba sobre las 14.20 de este jueves la sala donde había tenido lugar su comparecencia en la comisión del caso Koldo en el Senado con una amplia sonrisa. “Muy contento, muy satisfecho”, respondía escueto a los numerosos periodistas apostados en el pasillo. Detrás, su adversario en el duelo con el Partido Popular, el senador Alejo Miranda de Larra, aguantaba un rato dentro de la habitación, flanqueado por otros parlamentarios del PP. Todos se acercaban para rodearle y abrazarle después de un intensísimo interrogatorio con el jefe del Ejecutivo, dándole palmaditas en el hombro como para quedara claro que no hubiera lugar a dudas de su desempeño.

Los populares repetían que la cosa había ido bien, que “el presidente no responde a nada”, pero entre los miembros del PP se veían algunas caras largas. En particular, la del senador y número dos de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Serrano, que entró luego en el ascensor junto con Miranda de Larra y el resto de la cohorte popular.

Atrás quedaban cinco horas y media de sesión cuyo primer sobresalto se produjo pasados unos minutos de las nueve de la mañana, cuando el presidente del Gobierno entró en la sala Campoamor del Senado tras ser recibido por el ministro de Justicia, Félix Bolaños, y el secretario de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, en la puerta principal e la Cámara alta. Una vez sentado en el sillón del compareciente, apercibió a los fotógrafos: “Os voy a sorprender, me voy a poner gafas”. El jefe del Ejecutivo sacó luego del bolsillo su teléfono móvil, lo puso sobre la mesa, y después extrajo unas gafas de ver que usó para tomar notas y escribir. Dejando así la primera imagen peculiar de la jornada.