El blindado Dragón sigue generando quebraderos de cabeza al Ministerio de Defensa. El consorcio encargado de su fabricación, Tess Defence, una unión temporal de empresas (UTE) liderada por Indra, en la que también están Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Santa Bárbara y Sapa, promete que entregará 100 unidades del blindado antes de finalizar 2026. Así lo afirmó el presidente de Indra, Ángel Simón, en la entrevista que dio a este medio publicada el domingo, en la que destacó que Tess ya ha entregado 70 unidades de este blindado sobre ruedas 8x8 al Ejército de Tierra. “Es un programa que está estabilizado. Vamos a cumplir con nuestros compromisos”, aseguró el directivo.Sin embargo, cuestionado sobre este asunto, el Ministerio de Defensa señala que el compromiso de Tess para 2026 es de 138 unidades, por encima de las 100 que Indra afirma ahora que logrará entregar. Esto supone un incumplimiento más de un contrato que el Gobierno adjudicó a Tess en agosto de 2020, por el cual Defensa encargó 348 blindados a cambio de 2.500 millones de euros, el mayor proyecto para el Ejército de Tierra en ese entonces. El plazo para entregarlos todos caduca en 2028. El nuevo incumplimiento del programa agranda la amenaza que se cierne sobre Tess de una posible sanción de Defensa, que fuentes del mercado calculan que podría escalar hasta los 100 millones de euros, tal y como se supo en abril. Cabe recordar que ya en 2023, Tess incumplió la meta de entregar las primeras 34 unidades de este blindado sobre ruedas 8x8, y que luego volvió a fallar en diciembre de 2024, al verse incapaz de darle al Ministerio de Defensa las 92 unidades acordadas para ese entonces. De hecho, las primeras unidades del Dragón no llegaron hasta principios de este año, cuando se celebró un acto de entrega de 40 blindados en la base Álvarez de Sotomayor de la Brigada de la Legión en Almería. Uno de los principales problemas que han golpeado a este programa desde su concepción fue la falta de comunicación entre los propios socios que conforman Tess —Indra tomó el mando del consorcio en junio de 2025, cuando se hizo con el 51,01%— y de esta con el propio cliente, es decir, con las Fuerzas Armadas, según fuentes de la UTE. A eso se sumaron las acusaciones cruzadas entre las compañías implicadas, las cuales se han culpado de los distintos problemas que ha ido presentando el programa a lo largo del tiempo. Una de las más apuntadas fue Sapa, empresa vasca encargada del grupo motopropulsor, aunque varias fuentes cercanas al consorcio consultadas por este medio apuntan a que los problemas del motor han sido solventados. La comunicación y las relaciones entre los socios de Tess han mejorado tras la salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra en abril, quien durante su mandato se enfrentó tanto a Sapa —que a su vez es accionista de Indra con el 7,94% y cuenta con un asiento en el consejo de administración— como a Santa Bárbara, principal competidor de Indra en el ámbito nacional de los vehículos militares terrestres. De hecho, Santa Bárbara presentó un recurso ante el Tribunal Supremo contra las ayudas públicas que Industria otorgó para la realización de los contratos de artillería sobre ruedas y cadenas que el Gobierno adjudicó a Indra y EM&E el año pasado. Se trata de dos contratos que, en conjunto, hacen palidecer al de los Dragón, ya que se valoran en 7.240 millones.Ahora, con Ángel Simón en la presidencia, la interlocución con Sapa y Santa Bárbara ha mejorado, según reconocen fuentes empresariales que piden anonimato y como indicó el propio presidente de Indra en la ya mencionada entrevista. “Estamos hablando con toda la industria y Santa Bárbara no es una excepción para cooperar (...) con Sapa, uno de nuestros accionistas, tenemos una relación excelente, como no puede ser de otra manera”, afirmó Simón. Ya durante las últimas semanas de José Vicente de los Mozos como consejero delegado, Indra trató de reconstruir los puentes rotos con sus socios de Tess, un conflicto que había afectado a otros programas como el del VAC (Vehículo de Apoyo de Cadenas), otro proyecto asignado a la UTE, pero cuyo contrato está sin firmar aún.“Hay que valorar que el programa del Dragón, que ha sufrido mucho estos años, ha alcanzado ahora un buen ritmo de trabajo y regularidad, a pesar de que no se alcancen todas las unidades pactadas para el año”, indica una fuente cercana a Tess que pide no ser citada. “El Ejército de Tierra los está probando y, en principio, no están surgiendo nuevos problemas”, añade.En una consulta realizada en abril por este medio, Defensa respondió que los vehículos entregados por Tess (en ese entonces eran 45 unidades) se han puesto a disposición del Ejército de Tierra para “llevar a cabo la fase contractual de Evaluación Operativa (EVAO), cuyo objetivo es someter al vehículo a pruebas en todos los ámbitos tácticos de empleo —tanto como plataforma como integrado en unidades de combate dentro de una maniobra—, con el fin de elaborar la doctrina de empleo e identificar aspectos susceptibles de mejora. Estos podrán ser corregidos por el contratista e incorporados mediante retrofits posteriores y actualizaciones de software". Defensa aclaró que, durante la realización de la EVAO, el Ejército ha informado de “que la operatividad se ha mantenido en una media del 87%, y que los problemas identificados han sido resueltos por el contratista o se encuentran en proceso de implementación”. Fuentes de Tess señalan a este periódico que, a día de hoy, el 80% de las 70 unidades entregadas ya están operativas, mientras que las demás siguen en fase de pruebas.
El consorcio liderado por Indra no cumplirá las entregas pactadas con Defensa para 2026 del blindado Dragón 8x8
Tess Defence dará al Ejército de Tierra 100 unidades, 38 menos de las que se habían acordado inicialmente. La compañía defiende que la situación del programa se ha estabilizado















