Indra y Santa Bárbara se encuentran ultimando un acuerdo para participar juntas en los grandes programas de Defensa con el objetivo no solo de resolver sus diferencias en torno al controvertido contrato de más de 7.200 millones de euros para producir vehículos de artillería, sino de ir más allá dentro del nuevo ciclo de inversión de la industria militar.Según fuentes conocedoras, las negociaciones van en la buena dirección, auspiciadas por el cambio de tono en Indra desde que Ángel Simón asumiese la presidencia. Uno de los elementos clave es que las dos empresas no solo están dispuestas a trabajar juntas en los grandes programas de artillería, sino también ampliar la relación a un nivel mayor en el ámbito de la Defensa.Filial de la estadounidense General Dynamics, Santa Bárbara dispone de una plataforma propia para fabricar vehículos terrestres y cuenta con el modelo Némesis, que ofrece capacidades nacionales. En su momento, Indra intentó comprar la empresa, atraída precisamente por su potencial.En las últimas semanas Santa Bárbara ha recurrido ante del Tribunal Supremo la adjudicación por parte del Ministerio de Defensa el año pasado a Indra y EM&E del gran contrato de artillería por 7.200 millones de euros al considerar que se la dejó apartada pese a contar con una solución nacional para desarrollarlo. Antes, el Supremo había rechazado su petición de suspender cautelarmente unos créditos al cero por ciento por 3.000 millones a los adjudicatarios.Una solución integradora para el sector de la DefensaSin embargo, el recurso se presentó como un formalismo porque estaba a punto de vencer el plazo, pero en ese momento ya se habían iniciado las conversaciones entre ambas empresas en busca de una solución integradora dentro de los programas de defensa.El nuevo clima está ahora marcado por el deseo de unir al sector, generar sinergias y aprovechar todas las capacidades industriales y tecnológicas existentes en España ante la necesidad de desarrollar nuevos vehículos terrestres y otras soluciones.El gran contrato de artillería se inscribe en los programas especiales de modernización (PEM) de Defensa para producir un blindado de cadenas y otro de ruedas. El Némesis de Santa Bárbara cuenta con un sistema avanzado de obús autopropulsado de cadenas sobre el que se pueden desarrollar nuevos modelos.Acuerdos con Corea del Sur para el desarrollo de vehículosPese a esta alternativa, Indra y EM&E tienen un acuerdo con la empresa surcoreana Hanwha para basarse en su plataforma K9 y desarrollar los vehículos de cadenas, que representan unos 4.500 millones de euros dentro del contrato total. Además, para el vehículo de ruedas, valorado en unos 2.700 millones, Indra ha llegado a tantear una alianza con la alemana Rheinmetall y MAN.Santa Bárbara ya participa con Indra y otras empresas del sector como SAPA y EM&E en el consorcio Tess Defence, adjudicatario del vehículo Dragón 8x8 y de otro de cadenas. Sin embargo, Indra lidera esta unión empresarial con un 51% de capital de Tess, frente al 16% de cada uno de los demás socios.Mientras la nueva dirección de Indra intenta encauzar las relaciones con las empresas del sector, los sindicatos de Santa Bárbara avisan de problemas en las fábricas por “la paralización de algunos programas y los retrasos en el inicio de otros por parte del Ministerio de Defensa”, según una nota difundida por CC.OO. Según dicen, se han paralizado las líneas de mantenimiento del carro de combate Leopard y del tanque de obús, lo que pone en peligro noventa empleos.La caída en bolsa de Rheinmetall arrastra a IndraPrecisamente, las acciones de Rheinmetall han caído este miércoles con fuerza, más del 18%, tras la decisión del Gobierno alemán de cancelar un encargo para la construcción de seis fragatas. Este retroceso ha arrastrado a otras empresas europeas de Defensa, incluida Indra, que ha caído un 4%.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión
Indra y Santa Bárbara ultiman un acuerdo para trabajar juntas en grandes programas de Defensa
La nueva relación iría más allá del controvertido contrato de 7.200 millones para los vehículos de artillería







