El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, lleva meses defendiendo el uso de la "agricultura" para "borrar" la "Línea Verde" que separa Tel Aviv de "Judea y Samaria", es decir, Israel de la Cisjordania Ocupada. Y poco a poco el plan está surtiendo efecto. Global Echo ha publicado esta semana los resultados de una investigación de "varios años" que pone el foco en las exportaciones de productos agrícolas procedentes de los asentamientos ilegales en territorios palestinos o en los Altos del Golán (Siria). Los mercados europeos "financian" y "sostienen" con estas adquisiciones "estructuras que contribuyen directamente a consolidar la ocupación". Así lo denuncia el informe Importing Occupation, tras analizar "30.000 documentos" correspondientes al envío -desde Israel- de más de 6.800 productos entre octubre de 2017 y febrero de 2026, y contrastar la información con las estadísticas israelíes y de la Unión Europea.PublicidadTel Aviv introduce estos artículos -generalmente: dátiles, cítricos, hierbas frescas y hortalizas- en Europa con la etiqueta Producto de Israel, una identificación "engañosa para el consumidor" y que supondría una "clara violación de las normas" de la UE. Las plantaciones y los invernaderos donde se cultivan estos productos están realmente en los asentamientos ilegales que las autoridades israelíes tienen en Cisjordania y los Altos del Golán, una información que -reza el informe- se oculta o "difumina" de manera "intencionada" para evitar reproches y sortear la legislación europea. "Los exportadores israelíes y otros actores económicos desempeñan un papel central en esa cadena de suministro de ocultación, utilizando tres métodos principales", insisten los autores de Importing Occupation. La primera de estas vías consistiría en "indicar el lugar de producción en territorio ocupado, identificando al mismo tiempo ese lugar como si fuera parte de Israel". La segunda estrategia pasa por utilizar una "dirección inventada o de conveniencia" situada dentro de las fronteras reconocidas de Israel, sin relación alguna con el origen real de los alimentos. Y el tercer método tiene que ver con la "mezcla" de productos procedentes de los asentamientos con otros que se fabrican o embalan en Israel, para así forzar "cargamentos mixtos" que posteriormente se exportan utilizando la polémica etiqueta de Tel Aviv. "Estas prácticas socavan la aplicación efectiva de las normas comerciales y las políticas de la Unión Europea, ocultando de manera sistemática el origen territorial de los productos", sostiene la investigación de Global Echo. El centro de estudios ha constatado además que de los 5.900 envíos destinados a Europa entre 2017 y 2026, uno de cada seis contenía productos originarios de los asentamientos. La estadística crece hasta el 20% -en términos generales- cuando se reduce a las exportaciones destinadas específicamente a la Unión Europea. "El comercio internacional de estos productos no puede considerarse una actividad económica neutral, sino que forma parte del sistema que permite la expansión y el mantenimiento de los asentamientos", recogen los autores del informe. El 80% de los productos analizados que han entrado en la UE lo hicieron a través de Países Bajos, Francia, Alemania, Eslovenia y Bélgica."Las plantaciones agrícolas requieren superficies mucho mayores de las que se necesitan para fines residenciales. Y esto facilita la incorporación progresiva de tierras palestinas a la economía de los asentamientos, restringiendo al mismo tiempo el acceso de las familias palestinas a recursos esenciales para su subsistencia. La agricultura no solo aparece como una actividad económica, también como una herramienta estratégica para modificar la realidad sobre el terreno", continúan las mismas fuentes. Global Echo también ha analizado 2.040 facturas y certificados de circulación de las mercancías exportadas desde Israel. La organización ha podido constatar que el 16,7% de las pruebas analizadas -y por un valor de 13 millones de euros- declaraba el origen israelí de productos que procedían en realidad de las colonias ilegales.PublicidadEl etiquetado engañoso pone de manifiesto -insisten los investigadores- "fallos a varios niveles", empezando por la aplicación de las normas existentes por parte de las autoridades europeas. "Los incumplimientos no son casos aislados, sino un fallo sistémico en el diseño normativo y en los mecanismos de rendición de cuentas", sentencia el documento de Importing Occupation. El Tribunal Superior de Justicia de la UE (TSJUE) confirmó además en una resolución reciente que los alimentos procedentes del Territorio Palestino Ocupado o de los Altos del Golán deben indicar en su etiqueta que "proceden de un asentamiento situado en uno de esos territorios", cosa que rara vez ocurre en los artículos analizados por Global Echo.España, a la cabeza en la compra de dátilesIsrael es el segundo mayor proveedor de dátiles de Europa, habida cuenta de que buena parte de estos frutos proceden de los territorios ocupados en Cisjordania y Siria. La demanda en los países europeos ha crecido a un ritmo del 10% interanual, según el citado informe. Los Países Bajos son el principal importador, representando tres de cada diez envíos a Europa. El Reino Unido (21%), Francia (15%) y España (11%) completan la parte alta de la misma tabla. Global Echo menciona expresamente las prohibiciones en clave nacional que establecieron en septiembre del año pasado países como España o Eslovenia. El real decreto-ley 10/2025 se centra precisamente en limitar las importaciones de productos originarios de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. El estudio sin embargo no ha podido analizar el impacto de esta reforma en las importaciones que entran a los puertos de España.
Así cuela Netanyahu los productos de los territorios palestinos ocupados que acaban en tu cesta de la compra
Global Echo ha publicado esta semana los resultados de una investigación de "varios años" que pone el foco en las exportaciones de productos agrícolas procedentes de los asentamientos ilegales en l...













