Alemania ha sufrido esta semana una humillaci�n diplom�tica sin precedentes en Naciones Unidas. Se ha quedado fuera del Consejo de Seguridad de la ONU tras perder frente a Portugal y Austria la carrera por ocupar uno de los dos asientos no permanentes para el periodo 2027-2028. Es la primera vez que fracasa una candidatura alemana al m�ximo �rgano de seguridad internacional.La derrota deja adem�s una imagen muy inc�moda: la de un gigante econ�mico con pies de barro cuando llega el momento de convertir su peso financiero en influencia diplom�tica. Y la escena que acompa�� la notificaci�n oficial del resultado a�adi� m�s dramatismo al golpe. La encargada fue Annalena Baerbock, actual presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas, ex ministra alemana de Asuntos Exteriores y una de las figuras pol�ticas vinculadas al periodo en el que comenz� a prepararse esta candidatura. El fracaso del Gobierno del canciller Friedrich Merz era tambi�n su fracaso. Su semblante, petrificado, y el de su sucesor al frente de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, que se llev� las manos a la cabeza, lo dec�a todo.Portugal obtuvo 134 votos, Austria 131 y Alemania 104 apoyos, muy lejos de lo esperado para un pa�s que llegaba convencido de tener la elecci�n pr�cticamente cerrada. Porque Alemania daba pr�cticamente por asegurado el asiento. Es el segundo mayor contribuyente financiero de todo el sistema de Naciones Unidas, s�lo por detr�s de Estados Unidos. S�lo para el presupuesto ordinario de la ONU aport� alrededor del 6,1% en 2024, unos 219 millones de d�lares. Pero sumando contribuciones obligatorias, aportaciones voluntarias, operaciones de paz, ayuda humanitaria y financiaci�n a agencias y programas espec�ficos, las fuentes oficiales elevan esa cifra a unos 4.400 millones de euros para el conjunto del sistema. Pero la votaci�n dej� una conclusi�n inc�moda: el peso econ�mico no siempre se traduce en influencia pol�tica.Las reacciones a esa derrota sonaron m�s a frustraci�n que a autocr�tica. El responsable de Asuntos Internacionales de Hesse, el conservador Manfred Pentz, abri� un inc�modo debate. "Si en el futuro no tenemos all� la influencia que nos corresponde, surge la pregunta: �por qu� deber�amos seguir invirtiendo tanto dinero en la ONU?". Para muchos, son� a mal perdedor.El diputado verde especializado en pol�tica exterior Robin Wagener calific� la idea de absurda y defendi� que retirarse ofendido del multilateralismo no responde al inter�s alem�n. La conclusi�n, sostuvo, deber�a ser exactamente la contraria: aumentar la implicaci�n internacional y reforzar la cooperaci�n.En t�rminos parecidos se expres� tambi�n el ex embajador alem�n ante Naciones Unidas Christoph Heusgen, para quien la derrota obliga m�s a revisar la estrategia diplom�tica que a cuestionar el compromiso con el sistema internacional.La vicepresidenta del grupo parlamentario de Los Verdes y especialista en pol�tica exterior, Agnieszka Brugger, habl� de una "derrota vergonzosa" y responsabiliz� tanto a Merz como al ministro de Exteriores, Johann Wadephul. El canciller Merz se escud� el viernes en el "poco tiempo" que hab�a tenido su Ejecutivo para preparar la candidatura, y asegur� que Alemania volver� a optar a un puesto no permanente en Consejo de Seguridad. "Queremos hacerlo mejor la pr�xima vez", dijo. Su argumento mantuvo la l�nea de Wadephul, que asisti� a la votaci�n en Nueva York, que dijo sentirse decepcionado y ech� balones fuera alegando que una candidatura requiere un trabajo de a�os y este Gobierno asumi� el poder hace unos meses.La cuesti�n de fondo, sin embargo, es otra: �por qu� tantos pa�ses decidieron que Austria y Portugal representaban mejor sus intereses? La respuesta m�s repetida en los pasillos apunta al mismo lugar: credibilidad. Y ah� aparece, encabezando la lista de factores que m�s se repiten en conversaciones diplom�ticas: Gaza.Muchos diplom�ticos daban por hecho incluso antes de la votaci�n que Alemania acabar�a pagando un precio por su pol�tica de apoyo ciego respecto a Israel y por su relaci�n complaciente con Estados Unidos. El portavoz de pol�tica exterior del Partido Socialdem�crata (SPD), Adis Ahmetovic, resumi� as� una cr�tica repetida en Nueva York: "El derecho internacional es la base del orden internacional basado en reglas y debe aplicarse por igual a todos. Cuando surge la impresi�n de que existen diferentes criterios, la credibilidad se resiente".Desde el ataque de Ham�s del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israel� en Gaza -extendida despu�s al L�bano y Cisjordania- Alemania se ha movido en una posici�n que Berl�n sigue justificando por responsabilidad hist�rica, pero que cada vez convence menos dentro y fuera de Occidente. Apelando al Holocausto y a la necesidad de mantener influencia sobre Israel, enfri� o bloque� posiciones m�s duras dentro de la Uni�n Europea.Con cada nueva escalada, esa explicaci�n perdi� capacidad de persuasi�n. Y con ella creci� la percepci�n de que Alemania defend�a principios universales, pero no siempre los aplicaba de forma universal.En buena parte de �frica, Asia y Am�rica Latina comenz� a imponerse otra lectura: Alemania aplicaba una excepcionalidad pol�tica y jur�dica a Israel que no utilizaba en otros conflictos. La abstenci�n alemana en la votaci�n sobre UNRWA o la disposici�n de Merz a recibir a Benjamin Netanyahu pese a las controversias jur�dicas internacionales reforzaron todav�a m�s esa percepci�n.Y Gaza no fue el �nico expediente inc�modo. Tambi�n aparecen Ir�n, Venezuela, Rusia y Ucrania. Desde la invasi�n rusa de Ucrania, Alemania ha concentrado gran parte de su capital pol�tico exterior en ese conflicto. Ya con el anterior Gobierno, Berl�n ped�a solidaridad para Europa mientras prestaba menos atenci�n a prioridades que para muchos pa�ses africanos, asi�ticos o latinoamericanos resultan m�s urgentes: deuda, desarrollo o seguridad alimentaria.Diplom�ticos occidentales tambi�n creen ver detr�s de la derrota la mano de Rusia, que habr�a trabajado activamente entre bastidores contra la candidatura alemana, consciente de que Berl�n habr�a situado Ucrania en el centro de la agenda del Consejo de Seguridad.A todo esto se suman errores de campa�a, presencia pol�tica y tono. Merz no asisti� a la �ltima Asamblea General de Naciones Unidas, pese a que la candidatura estaba en marcha. En la conferencia clim�tica de Bel�m (Brasil), el pasado oto�o, Merz lleg� a comentar que todos los miembros de la delegaci�n alemana estaban "contentos" de abandonar el pa�s tras terminar la cumbre. La frase provoc� incluso una reacci�n del presidente brasile�o Luiz In�cio Lula da Silva y fue interpretada como otra muestra de arrogancia hacia el Sur Global.Alemania aspir� a ese puesto no permanente en el Consejo de Seguridad como una potencia econ�mica convencida de que su peso internacional hablar�a por s� solo. Austria y Portugal hicieron campa�a como pa�ses capaces de representar intereses m�s amplios y menos asociados a grandes potencias.Y ah� estuvo probablemente la diferencia. Wadephul ya ha dejado claro que Alemania volver� previsiblemente a intentarlo dentro de ocho a�os, respetando el ciclo habitual de candidaturas. Pero en el aqu� y ahora, Alemania no s�lo perdi� un asiento en el Consejo de Seguridad. Perdi� algo quiz� m�s delicado: la certeza de que el mundo sigue viendo a Alemania como Alemania sigue vi�ndose a s� misma.