Es el último fracaso del Gobierno de Friedrich Merz. La Asamblea General de Naciones Unidas tumbó la semana pasada la candidatura de Alemania a un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para los años 2027 y 2028. Alemania recibió 104 votos, claramente por detrás de los otros dos países aspirantes: la vecina Austria, con 131, y Portugal, con 134. Se trata de la derrota más grave hasta la fecha en materia de política exterior para el Gobierno de coalición liderado por Merz. Se trata de la primera vez en 40 años que Alemania se presenta para formar parte del Consejo de Seguridad y no lo consigue.

En declaraciones a la cadena de televisión ARD unas horas más tarde de la votación, el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, reveló que había barajado la posibilidad de dimitir en caso de derrota, pero que finalmente descartó la idea.

La derrota es especialmente llamativa porque la actual presidenta de la Asamblea General es Annalena Baerbock, política verde alemana que fue ministra de Exteriores del anterior Gobierno del país, liderado por Olaf Scholz. Ni siquiera el actual rol diplomático de Baerbock consiguió convencer a los representantes de la Asamblea General de que la tercera economía mundial y el país más grande y poblado de la Unión Europea merecía estar representado en el Consejo de Seguridad.