La periodista Marta Sader acaba de publicar Espiritualidad líquida (Debate) para responder a por qué en una época tecnológicamente tan avanzada resurgen los imanes curativos, el horóscopo o la creencia de que hay extraterrestres entre nosotros.En el libro, Sader relata las misteriosas practicas new age que descubrió de la mano de un nuevo grupo de amigas que hizo en un pueblo del sur de España. Lejos de conformarse con describir sus encuentros en medio del campo para honrar la luna llena en Sagitario y cosas parecidas, la autora rastrea también el origen de estas prácticas, las relaciona con el presente y analiza por qué el “misticismo pop” experimenta hoy una época dorada. Hablamos de los videntes fetales “que aciertan con el sexo del bebé el 100% de las veces desde el día seis de gestación”; las médiums que aseguran poder hablar con todo tipo de animales de compañía (vivos o muertos); las constelaciones familiares; los aviones que nos fumigan con venenos; las cirugías astrales donde el gurú se “conecta” con “la energía universal”; la respiración “transformativa”; los baños de sonido; los remedios homeopáticos; los chamanes occidentales de la ayahuasca; las “personas vitamina”; la ley de la atracción; el experimento genético creado para generar una nueva raza estelar que está hecha del ADN de 12 razas estelares; la biodecodificación; etcétera.Lee tambiénA diferencia de lo ocurrido en la década de 1960, cuando floreció la new age californiana y surgieron movimientos contestatarios que pretendían cambiar al mundo, en la actualidad la new age 2.0 es muchísimo más consumista y egocéntrica. “Si lo místico resulta cada vez más mainstream es porque el capitalismo se lo ha apropiado”, escribe esta malagueña en su lúcido ensayo sobre quienes están obsesionados con el desarrollo personal y el autocuidado y buscan soluciones inmediatas y sentido de pertenencia en un mundo cada vez más incierto y precario.La precariedad en la que vivimos a nivel político, social, etcétera, nos lleva a buscar respuestas en lo alternativo, cosas que no son racionalesMarta SaderPeriodista¿Qué nos está pasando para que en una época tecnológicamente tan avanzada cada vez más personas confíen en todo tipo de creencias pseudocientíficas?Hay varias cosas que se dan a la vez. Por una parte, la precariedad en la que vivimos a nivel político, social, etcétera, nos lleva a buscar respuestas en cosas que no son racionales. ¿Por qué? Pues porque nos sentimos muy desencantados con la democracia, el Estado, los organismos científicos y los medios de comunicación. ¿Qué hacemos, entonces? Pues irnos a lo que supuestamente es alternativo a todo esto, porque si el discurso “oficial” realmente no nos da lo que necesitamos, pues nos vamos a lo alternativo y extraoficial.¿Cuál es la razón de que a la gente le dé tan igual creer en algo completamente irracional?Lo natural en los seres humanos es creer por defecto. Creer en cualquier cosa. Creer en cosas racionales es algo que solamente llevamos haciendo, más o menos, en los últimos cien años. La mayoría de los españoles, por ejemplo, nos alfabetizamos hace menos de cien años. Además, pensar racionalmente y con sentido crítico es algo que cuesta trabajo, al contrario de lo que pasa con ser irracional. Entonces lo que hacemos es creer en algo, en lo que sea, incluso aunque no tenga ni pies ni cabeza.¿Qué relación hay entre el creciente interés por el wellness y por todo lo que suene a alternativo con el auge mundial de la ultraderecha?Tanto la ultraderecha como el nuevo sistema del wellness y el autocuidado dan respuestas sencillas a problemas complejos.Señala que la ciencia implica compartir estándares comunes, algo que desagrada muchísimo a quienes valoran su individualidad, hasta el punto de considerarlo casi una afrenta. ¿Apostar por lo alternativo es el camino más recto para parecer especial en las redes sociales y destacar entre nuestras amistades?No sé exactamente si la gente que acude a lo alternativo lo hace para destacar, pero sí que para este tipo de personas son insuficientes las respuestas que ofrece la ciencia. Por ejemplo, si yo tengo una enfermedad, y voy a decir cáncer, porque hablo mucho de eso en el libro, y acudo al médico y me da un tratamiento que es igual al que le ponen a todo el mundo (quimioterapia, radioterapia, etc.) y yo he comprobado que con ese tratamiento mucha gente se muere, pues, evidentemente, yo me voy a ir a buscar algo aparte de eso, una cosa que no sea lo que todo el mundo hace y lo que todo el mundo toma. Ante una situación extrema, son muchos quienes intentan por todos los medios salvarse. Por eso, buscan lo oculto, lo misterioso, lo presuntamente vanguardista, lo que casi nadie más ha hecho, porque piensan que así van a ser ellos las personas especiales que sí se salven. Aparte de esto, en las terapias alternativas no te sientan en una silla y te dicen “vamos a ver tus análisis de sangre” y cosas así de frías que no cuentan nada de ti, sino únicamente de tu cuerpo, sino que se sientan contigo y te preguntan: ¿cómo estás?, ¿quién eres?, ¿cómo fue tu infancia?.. Entonces tú puedes llegar a pensar que esa persona que tienes enfrente, como te conoce tan bien, va estar mucho más centrada en lo que tú realmente necesitas.Terapias alternativas, reiki, retiros espirituales, talleres,... cuestan su buen dinero, por eso se extienden entre gente que tiene la vida resuelta...Marta SaderPeriodistaMarta Sader, autora de “Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo”¿Cómo hemos llegado a tener un ego espiritual tan inflado?Aquí entran en juego un montón de factores. Por una parte, todo el mundo quiere sentirse especial y recientemente ha aparecido, y está de moda, una forma fácil de conseguirlo: ser espiritual. A esto se le une el narcisismo que ha traído el siglo XXI al animar a cada persona a considerarse lo más importante del mundo. Hoy en día uno de los grandes mantras es conocerse a uno mismo y contar la propia transformación: que si no puedo comer gluten, que si arrastro un trauma, etc., más que hablar de lo que nos rodea.Da la sensación de que el momento presente guarda más relación con las supersticiones de la Edad Media que con la Ilustración…Totalmente. Es curioso pero, cuanto más avanza la ciencia, más crecen las supersticiones. La ciencia nos presenta un mundo que es controlable y mesurable, pero que le roba encanto y espacio a la magia.Por cierto, ¿qué es la espiritualidad líquida?La espiritualidad líquida es un término que he tomado prestado de Zygmunt Baumann, el sociólogo y filósofo, para remarcar que ahora mismo proliferan todo tipo de creencias alternativas para dar sentido a la vida. A la paz interior hoy día se llega mediante toda clase de artefactos: esoterismo, rituales, pensamiento mágico, incluso autoayuda. Ninguno de ellos exige un compromiso duradero. Se puede entrar y salir de diferentes cultos sin consecuencias: mezclar prácticas, tomar y dejar lo que interese de cada camino espiritual, de cada rito ancestral o de cada libro de moda. Se podría decir que la espiritualidad líquida busca más alivio que trascendencia, al contrario que la religión.Antes, la religión daba sentido a la existencia y unía a la comunidad, pero ahora, ¿quién aglutina a la sociedad en torno a unos ritos y unas creencias?Marta SaderPeriodistaEl pensamiento mágico triunfa entre las clases medias y altas a partir de dos puntuales: “nada es como parece” y “todo está conectado”Al pensar de esta forma, le damos a la vida un aura de encantamiento que no tiene habitualmente. Estos dos mantras están con nosotros desde hace miles de años, cuando estábamos alrededor de la hoguera y buscábamos explicaciones a por qué sucedían las cosas. De alguna manera, los seres humanos siempre hemos buscado algún tipo de patrones. Si hago la danza de la lluvia pues lloverá y, si no llueve, pues entonces es que los dioses no estaban contentos. Durante gran parte de la historia nos hemos explicado así la realidad. La cuestión es que desde hace un tiempo ya no lo hacíamos. Por otra parte, las terapias alternativas, los retiros espirituales, los talleres, las sesiones de reiki y estas cosas, cuestan su buen dinero y no están al alcance de cualquiera, lo que explica que estas terapias se extiendan más entre personas de clase media y alta. Cuando tienes la vida bastante resuelta es cuando te puedes poner a pensar en cosas más trascendentes.Dedica el libro a las amigas “místicas” que hizo en el pueblo del sur de España en el que vivía en mitad del campo. Cuenta que la combinación de vecinos resultaba pintoresca: señoritos con cortijos, caballos y pulseritas de España, y mujeres sin maquillaje, con amuletos al cuello, faldas largas y sandalias. ¿Qué comentarios le han hecho llegar sus vecinos tras haber leído su libro?Por ahora, ninguna de mis amigas, “las místicas”, lo ha terminado. Pero confieso que cuando escribía el libro muchas veces me despertaba por la noche pensando que a lo mejor se lo tomarían mal. Pero quiero dejar claro que hay muchísimo respeto entre nosotras, aunque yo no crea en cosas que ellas sí. Aunque en el pasado había tenido alguna experiencia cercana a estas prácticas, si no hubiese sido por estas amigas y por la manera en la que se abrieron conmigo no podría haber escrito este libro. No he escrito este libro solamente para quienes no creen en estas cosas, sino también para que quienes sí creen. Independientemente de que creas o no, creo que siempre es bueno tener espíritu crítico.El mensaje neoliberal para los negacionistas es que cuando todo se tambalea solo podemos fiarnos de nosotros mismos y que es muy saludable desconfiar de la medicina, los medios de comunicación, la ciencia y el Estado. ¿Por qué este mensaje está calando tantísimo?Pues porque hay una desconfianza gigantesca en el sistema. Y es que el sistema, realmente, está fallando. Si la gente no puede comprar una casa, si la gente no puede alquilar un piso, si la gente no puede tener hijos cuando quiere tener hijos, si la gente trabaja un montón de horas al día y cuando llega a casa sigue trabajando porque nos auto-explotamos, evidentemente, el sistema está fallando. Antiguamente la religión daba sentido a la existencia y unía a la comunidad, pero ahora que ya no creemos como antes, ¿quién hace el trabajo de aglutinar a la sociedad en torno a unos ritos y unas creencias? Pues lo hace la espiritualidad líquida.¿Qué debería de pasar en un futuro para que los jóvenes y los no tan jóvenes dejen de confiar en las pseudociencias y vuelvan a abrazar a Descartes y lo que nos ha hecho progresar?No tengo claro que esto vaya a pasar nunca pero, para lograrlo, deberíamos educar en el pensamiento crítico y contar con un marco cultural que validara las ideas. Es un poquito lo mismo que nos pasa con la inteligencia artificial: puedes creerte absolutamente todo lo que te dice la IA o puedes contrastarlo y saber cuando no es cierto lo que te está diciendo. Pero, para poder hacer eso, previamente tienes que haber adquirido conocimientos sobre algunas materias y contar con un marco cultural que te permita saber lo que es cierto y lo que no. Gracias a ello, cuando no me puedo fiar de la IA, sé donde tengo que buscar la respuesta que necesito. Se trata de aprender a pensar con espíritu crítico para no acabar creyéndose cualquier cosa. Cuando tus fuentes informativas son un reel de Instagram o el cursillo alternativo de un señor que es terapeuta de algo que no tiene una titulación oficial, entonces es muy difícil.
Marta Sader:“Lo místico es cada vez más ‘mainstream’ porque el capitalismo se lo ha apropiado”
La autora analiza en un ensayo por qué en una época tecnológicamente tan avanzada está resurgiendo el “misticismo pop” que encumbra a gurús, videntes, médiums y chamanes de todo tipo








