Uno de los fenómenos que me parecen más extraños de este extraño mundo es cómo surgen, de la nada, las corrientes que ayer no palpábamos y que hoy miles de personas siguen, por las que se preocupan y defienden. Diez de ellas me mantienen en estos momentos en un relativo estupor.La primera es el cansancio de la exposición permanente. Después de años en los que hemos pagado religioso tributo a cada detalle de nuestra vida en la redes sociales, esa ansia desaparece y se convierte en la segunda tendencia, una nueva idea del lujo, que implica disponer de tiempo, atención y tranquilidad en una sociedad obsesionada con la productividad.La tercera es el desplazamiento generacional de la nostalgia, que se centra en los años 90 y primeros 2.000, aquellos que muchos ni siquiera recordamos como pasados: regresa una cierta añoranza de un internet más pequeño y menos invasivo, que nos lleva a la cuarta, la reacción frente a la inteligencia artificial. Cuanto más abundante es lo generado por máquinas, mayor valor adquieren los textos, dibujos y objetos realizados por personas.La quinta anuncia el final del prestigio del agotamiento. Nadie desea una agenda repleta, nadie quiere una vida planificada de antemano. Por eso la sexta es la búsqueda de comunidad. Clubes de lectura, coros, grupos de senderismo o asociaciones locales responden a una necesidad creciente de pertenencia, si puede ser enlazada con la séptima, el retorno de lo local. Frente a la globalización, muchas personas vuelven a interesarse por su barrio, su región, sus tradiciones y su historia familiar. Llámalo nacionalismo. La octava es el anhelo de la inocencia tecnológica. Una realidad sin aparatos, centrada en las experiencias reales.La novena es el giro hacia posiciones más conservadoras o abiertamente de ultraderecha en parte de la juventud occidental, especialmente masculina, lo que desmiente muchas predicciones sobre una evolución política lineal. Y la décima es el regreso de la religión y la espiritualidad. Iglesias, peregrinaciones, rituales, ovnis, pensamiento mágico y preguntas sobre el sentido de la vida recuperan espacio en sociedades que parecían haberlas dejado atrás.La visita a España de León XIV está siendo un éxito, entre otras razones, porque une varias de estas corrientes; que, por otro lado, se contradicen y se oponen a una realidad ya muy trillada, en la que solo queda preguntarse si, además de opciones, no necesitamos raíces, límites, vínculos y significado. ¿O solo buscamos algo nuevo, diferente a lo anterior, por lo que preocuparnos?
Diario de tendencias
Estamos ante una realidad ya muy trillada, en la que solo queda preguntarse si, además de opciones, no necesitamos raíces, límites, vínculos y significado.








