El fenómeno del intrusismo en el delicado ámbito de la salud mental encarna algunas de las derivas más preocupantes de la posmodernidad: el auge del negacionismo, las espiritualidades new age y un renovado oscurantismo de ecos medievales se entremezclan con píldorillas de psicología rigurosa para dar lugar a formas de pensamiento pretendidamente alternativas, cuyas señas de identidad tienen que ver (oh, casualidad), con la ley del mínimo esfuerzo y la máxima jeta.La terapeuta Julia Lüderwaldt Mané EspinosaAhora el Col·legi de Psicòlegs de Catalunya investiga a la terapeuta de los Andic por posible instrusismo profesional y mala praxis. Lejos de ser la vidente de un canal de madrugada que atiende por teléfono por una módica tarifa a gente sin recursos para elegir a una profesional más solvente, Julia Lüderwaldt nos ha sido presentada como “la terapeuta de la alta burguesía catalana”.El retrato mediático de la terapeuta de los Andic es de lo más inquietanteAsí, al inquietante retrato que nos pintan de ella, hay que añadir el no menos inquietante retrato de una alta burguesía catalana medio boba. O al menos, tan boba como para confiar en una persona hasta ahora incapaz de demostrar nada que avale sus conocimientos y garantice los principios éticos y metodológicos exigibles. ¿Cómo interpretar tanta ingenuidad? ¿Cómo comprender tanta ceguera?La clave está en Urdangarin. Nadie ha expresado mejor este candor de alcurnia, ese panfilismo que tan fácilmente puede darse en el interior de una burbuja de privilegios. En ese “no me enteraba”, en ese “yo confiaba” que a menudo repitió en sus recientes entrevistas, Iñaki explicó muy bien cómo se siente uno cuando se deja seducir por la casta y transmitió con llaneza y de forma convincente cosas muy interesantes acerca del comportamiento que se cultiva en los grupos cerrados.Aisladas en su propio círculo, las élites se exponen a una desconexión progresiva de la realidad para acabar refugiadas en realidades paralelas. El dinero no basta para protegerlos: la endogamia social favorece siempre la sustitución de la realidad por otra consensuada por el grupo. Confiar casi exclusivamente en un entorno de iguales nos encierra en una cámara de eco, lo que fácilmente conduce al devastador camino del delirio. Y eso, por cierto, ocurre en cualquier colectivo. También en el de los plebeyos, que somos mayoría.
Confianza de casta, por Imma Monsó
El fenómeno del intrusismo en el delicado ámbito de la salud mental encarna algunas de las derivas más preocupantes de la posmodernidad: el auge del negacionismo, las espiritualidades new age y un renovado oscurantismo de ecos medievales se entremezclan con píldorillas de...






