Tras el aparente paréntesis milagroso de la unanimidad política detectada en el Congreso el lunes tras las admoniciones contenidas en el discurso del Papa, la gresca aguardaba en la sesión de control al Gobierno este martes en el Senado. No compareció. O lo hizo de manera estratégicamente contenida, por parte de la senadora de UPN que arremetió a degüello contra todo y de un senador aleatorio del PP, que sí ofendió a todo el PSOE al identificar a ese centenario partido como “la mafia de la rosa nostra”. El Ejecutivo eligió bien sus cartas. El presidente hace tiempo que no suele ir al Senado y en la sesión se ausentaron otros nueve ministros. El que puso más la cara fue el vicepresidente primero, titular de Economía, Carlos Cuerpo, que siguió su guion de cubrirse de datos para presumir del funcionamiento independiente en España del Estado de Derecho.La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, no le acaba de coger la medida a sus duelos con Cuerpo. Ya ha tomado conciencia de que no puede competir ahí con datos, ni con la situación económica, y tiene claro que en la carrera para prosperar en el PP de Alberto Núñez Feijóo y su equipo el monotema para medirse contra el Gobierno solo es la corrupción.Alicia García se trastabilla y lee demasiado y recurre en su argumentario a una sarta con todo tipo de tópicos, noticias o pseudoinformaciones, algunas contrastadamente falsas o desmentidas, para acusar al presidente Sánchez y a Cuerpo de mentir, al Gobierno de tener 11 ministerios implicados en escándalos, para exigir la dimisión de Fernando Grande-Marlaska y de la directora de la Guardia Civil o para asegurar que la UCO ha entrado ya en el departamento de Justicia o que Interior ha puesto escolta policial a Leire Díez, la fontanera en el centro de todas las polémicas. La portavoz popular en la Cámara alta concluyó así que “las cloacas de Ferraz” se crearon cuando llegó a la cúpula del PSOE Sánchez, al que identificó como “P. S.,” o “the one”, y sentenció: “La delincuencia de Estado no se monta para quien no lo necesite”. García no precisó ahí expresamente a quién se refería, fue más como un consejo.Cuerpo llegó al Senado para defenderse contra la acumulación de investigaciones judiciales que cercan al PSOE con su réplica estructurada como si le estuviesen preguntando por lo que sucede con los fondos Next Generation, como hicieron justo en la siguiente intervención. Primero formuló una afirmación severa sobre “el profundo respeto y colaboración con la actuación de la Justicia” del Gobierno, respeto “a los tiempos y a dejar trabajar” a los jueces y a los cuerpos de seguridad, pero también “a la presunción de inocencia y a no caer en los juicios paralelos”. Luego Cuerpo apuntó que ante “cualquier comportamiento fuera de la ley” se verá “la fuerte actuación” de este Ejecutivo y ahí estableció la comparación con lo que no hicieron otros, en alusión a los equipos del PP cuando les saltaba en el reciente pasado un caso similar.Cuerpo y acto seguido el titular de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, se pertrecharon de los datos, índices e indicadores de una encuesta europea sobre la percepción de la independencia judicial para subrayar que los magistrados españoles se sienten muy independientes, por encima de lo que sucede en Francia o Italia y a la par que en Alemania. Y citó ahí también a The Economist.El senador popular Gerardo Camps le recriminó a continuación que no termina de conocer bien a quién se le han dado en estos años los fondos especiales europeos que se montaron durante la pandemia para soportar la crisis que conllevó. Y Cuerpo le recomendó consultar la web Elisa que los publica mensualmente y le refrescó el último balance a 30 de abril: 67.600 millones de euros repartidos y 1,5 millones de beneficiarios con nombres y apellidos. A Camps no le gustó ese método de respuesta y llamó a Cuerpo “ilusionista”, “valido contable de la corte sanchista en decadencia”, “hombre del tiempo del Gobierno” o “el GPS que ha perdido la conexión con el satélite”.Esas maneras ya se perdieron en los siguientes duelos. La senadora de UPN, María Mar Caballero, citó de carrerilla a todos los socialistas o exsocialistas afectados o presuntamente implicados en casos escandalosos para determinar que no sabe ya muy bien qué tendría que pasar para que alguien asumiera alguna responsabilidad. Bolaños constató ahí que Caballero ya había dictado todas las sentencias sin esperar a todos pasos del Estado de Derecho y le echó en cara que en el pasado cuando gobernaba el PP “eso no fue siempre así”.El senador popular Javier Márquez acusó a Bolaños de mentir, al PSOE de ser “una red criminal” y “la mafia de la rosa nostra”, a Sánchez de ”comprar la investidura” con sus socios y reclamó a todos los que han aparecido en cualquier sumario o investigación en estos días que se querellen “contra los jueces, la Guardia Civil, Santos Cerdán o la flipada de Leire Díaz”. Bolaños lamentó ese tono ofensivo y presumió como Cuerpo, y más tarde Marlaska y otros ministros, de que con este Gobierno ”el Estado de Derecho funciona perfectamente sin injerencias y no como pasaba con el PP cuando se pagó en la Kitchen a un investigador para que indagase en la vida privada del juez del caso".