El Gobierno vive estos días expectante a la espera de conocer hasta dónde llegará la onda expansiva de los informes que prepara la Unidad Central Operativa (UCO) sobre la trama de corrupción que presuntamente formaban José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García. En La Moncloa defienden que esta crisis resta relevancia al resto de frentes que el Ejecutivo gestiona como la reacción de Donald Trump al acuerdo de Pedro Sánchez de no alcanzar un nivel de gasto en defensa equivalente al 5% del PIB que el presidente de EE UU exige a los demás miembros de la OTAN. La crisis por los casos de corrupción que amenazan la continuidad del Gobierno es tan seria que el controvertido auto en el que juez Juan Carlos Peinado pide al Supremo la imputación de Félix Bolaños, por malversación y falso testimonio se ha recibido, como ha reconocido el ministro de Presidencia y Justicia, con una “tranquilidad absoluta”.
“Comparecí como testigo el 16 de abril más de una hora y media y respondí a todas las preguntas que se me formularon, tanto por parte del señor Peinado como de todas las partes personadas. Tengo una tranquilidad absoluta. Es una buena noticia para la justicia que el Tribunal Supremo se pueda pronunciar sobre esta instrucción y sobre esta exposición motivada. Un Tribunal Supremo profesional e imparcial y estoy convencido que habrá una resolución justa, ajustada al derecho y conforme a los hechos”, ha afirmado Bolaños en una comparecencia en el Congreso.







