Al igual que el 39� presidente de Estados Unidos, el inquilino actual de la Casa Blanca ha entregado el control de la narrativa a Ir�n.No hay dos seres humanos, y mucho menos dos presidentes estadounidenses, que puedan ser m�s diferentes que Donald Trump y Jimmy Carter. Uno era un austero "servidor del ciudadano"; el otro es Trump. Pero tienen en com�n a Ir�n. La presidencia de Carter se vio marcada por la crisis de los rehenes en Ir�n, un desastre del que jam�s pudo escapar. La Operaci�n Furia �pica es una trampa en la que Trump cay� despreocupadamente. Los te�cratas iran�es tambi�n est�n definiendo su presidencia.Ambos comparten una aversi�n a las muertes de estadounidenses. La conciencia de Carter se vio atormentada tras perder a ocho estadounidenses en su fallido intento de rescate de los rehenes. Hasta ahora, Trump ha perdido a 13 militares estadounidenses en el Golfo P�rsico. Teme una reacci�n p�blica negativa si se producen m�s muertes de estadounidenses. "Hubo un momento, al principio, en que nos planteamos hacerlo", dijo Trump la semana pasada cuando se le pregunt� si planeaba confiscar las reservas de uranio altamente enriquecido de Ir�n. "No quer�a ser Jimmy Carter".Sin embargo, Trump se est� convirtiendo en �l. Una vez que se instala la idea de que un presidente estadounidense es prisionero de las decisiones de otros, la sensaci�n de impotencia es dif�cil de erradicar. Esto conlleva un peligro. La incapacidad de Carter para liberar a los rehenes influy� en la decisi�n de la Uni�n Sovi�tica de invadir Afganist�n pocas semanas despu�s del asalto a la embajada estadounidense en Teher�n. De no ser por las acciones del papa Juan Pablo II y del asesor de seguridad nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, los sovi�ticos probablemente habr�an invadido Polonia.Trump es el reh�n en el centro del laberinto actual de Oriente Pr�ximo. Este fin de semana, el presidente me dijo: "Yo tomo las decisiones. Yo tomo todas las decisiones". Esto parece dudoso.Aunque inst� a Israel a no tomar represalias contra los ataques con misiles de Ir�n el domingo, Israel procedi� de todos modos. Horas despu�s, el primer ministro Benjamin Netanyahu orden� un ataque contra Ir�n. Es posible que Trump aprobara t�citamente la respuesta de Israel. Pero la impresi�n casi un�nime de que es incapaz de controlar a Netanyahu podr�a ser fatal para sus posibilidades de poner fin a esta guerra. Ir�n no conceder� nada importante a un presidente que no puede controlar la respuesta de Israel.Trump, por lo tanto, tambi�n es reh�n de la mentalidad iran�. Como condici�n previa para las conversaciones, Ir�n insiste en un alto el fuego total en L�bano. Cada vez que Israel ataca objetivos en L�bano, incluso en respuesta a los ataques con cohetes de Hezbol�, el list�n para que Trump alcance un acuerdo sube. El hecho de que Hezbol�, aliado de Ir�n, no haya aceptado ning�n alto el fuego agrava a�n m�s la situaci�n. El propio Ir�n est� socavando cualquier posibilidad de paz en L�bano. Esto no hace m�s que reforzar la impotencia de Trump; Ir�n e Israel dictan ahora el rumbo y la duraci�n de esta guerra.�C�mo puede escapar de esta pesadilla? Haciendo tres cosas a las que ser� reacio. La primera ser�a demostrar que tiene poder de veto sobre Israel amenazando con cortarle la ayuda militar estadounidense a menos que respete el alto el fuego y retire sus fuerzas de todo L�bano, a excepci�n de una estrecha franja. La segunda ser�a movilizar a tantos expertos como los iran�es para negociar los detalles durante el tiempo que sea necesario. La tercera ser�a comunicar de forma consistente que respetar� esas dos v�as. Pero le falta paciencia. Los cambios de car�cter son raros en las personas que rondan los 80 a�os.Lo que nos deja las acciones compensatorias. Aqu� es donde Trump se diferencia de Carter. El 39� presidente de Estados Unidos convirti� la crisis de los rehenes en un bar�metro de su poder. Adopt� la "estrategia del Jard�n de las Rosas" de negarse a hacer campa�a para la reelecci�n, e incluso dej� el �rbol de Navidad Nacional cerca de la Casa Blanca a oscuras. Al hacerlo, cedi� el control de la narrativa a los iran�es. Trump tambi�n ha perdido el control de la situaci�n. Pero es un showman, no un predicador, as� que su instinto le dicta cambiar esa realidad. Eso significa acciones en escenarios donde pueda prevalecer.El n�cleo de la estrategia de seguridad nacional de Trump publicada el pasado diciembre consist�a en reafirmar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental. La palabra Ir�n apareci� tres veces, pero s�lo para alardear de que el alto el fuego entre Israel e Ir�n del verano pasado fue uno de los ocho supuestos acuerdos de paz que Trump hab�a negociado. Este documento se public� poco despu�s del anuncio del Premio Nobel de la Paz. La ganadora, Mar�a Corina Machado, l�der de la oposici�n venezolana, don� su galard�n a Trump, quien hab�a hecho campa�a sin pudor para obtener el premio. Aunque Trump ahora controla el r�gimen venezolano, Machado a�n no ha visto ning�n beneficio de su gesto.Aqu� es donde Trump y Carter entran en universos paralelos. Carter rechaz� la Doctrina Monroe en la que Estados Unidos hab�a basado su dominio hemisf�rico original. Trump la ha recuperado. Cuba deber�a estar alerta. Canad� no puede dormir tranquilo. Dinamarca deber�a tener en cuenta que Groenlandia sigue en la mira de Trump. Carter gan� el Premio Nobel de la Paz en parte por mediar en la paz entre Israel y Egipto. Trump ha demostrado que no est� en posici�n de mediar en nada fuera de su propio patio trasero.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. 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