Noticia Exclusivo suscriptores Los datos revelan la dimensión de un fenómeno impulsado por reclutamiento de exmiembros de la Fuerza Pública atraídos por promesas de altos salarios.Plantón de familiares de militares colombianos desaparecidos en Ucrania. Foto: MILTON DÍAZ09.06.2026 06:03 Actualizado: 09.06.2026 06:03
Una caja procedente de Ucrania con una tablet, pijamas militares, su uniforme, su billetera y algunos documentos fue lo que recibieron Jennifer Román y María Rubiela Giraldo, hermana y madre de Jhonatan Román, respectivamente. El paquete, que les costó cerca de un millón de pesos recibir, es lo único que ha llegado de Jhonatan desde el 14 de febrero de este año.Jonathan Román fue policía y el 29 de octubre decidió viajar a una guerra que se libra a miles de kilómetros de Colombia, atraído por la promesa de un salario superior a los 15 millones de pesos mensuales. Como miles de colombianos que han visto en la guerra una oportunidad económica. La propuesta parecía imposible de rechazar. Tenía una hija de nueve años, deudas que atender y la esperanza de construir un mejor futuro para su familia. Un año lejos de casa, pensó, sería un sacrificio soportable.Jhonatan Román está desaparecido. Foto:Archivo Particular.Con incertidumbre, pero motivado por la oferta económica, emprendió un viaje que lo separó de los suyos y lo ubicó en una zona con ocho horas de diferencia horaria. Jonathan Román le pidió ayuda a su hermana para tramitar el pasaporte. “Yo digo que ese fue mi peor error, haberle ayudado. De pronto, si no lo hubiera hecho él no se hubiera ido, pero precisamente por el amor que le tengo, lo apoyé”, relata Jennifer Román.Plantón de familiares de militares colombianos desaparecidos en Ucrania. Foto:Milton Díaz EL TIEMPO.Sin embargo, el último contacto que Jennifer tuvo con su hermano fue una conversación por WhatsApp el 12 de febrero, casi a la medianoche. Sabía que iba a participar en una misión de tres días, pero cuando pasó el cuarto día y no se comunicó. Hoy, Jhonatan está reportado como desaparecido en medio de la guerra entre Ucrania y Rusia, un conflicto que supera los cuatro años y que sigue cobrando la vida de cientos de combatientes extranjeros.Cientos de colombianos desaparecidosDe acuerdo con datos oficiales de la Cancillería conocidos por EL TIEMPO, con corte a mayo de este año, la magnitud de las desapariciones resulta alarmante, especialmente en territorio ucraniano. La Sección Consular de Colombia en Varsovia registra 502 connacionales desaparecidos.De ese total, 446 han sido declarados oficialmente como desaparecidos en combate (MIA, por sus siglas en inglés) por las Fuerzas Armadas de Ucrania, mientras que otros 56 casos han sido reportados directamente por sus familiares ante la ausencia de información oficial.En el frente opuesto, la situación también es crítica. El Consulado de Colombia en Moscú tiene conocimiento de 168 colombianos reportados como desaparecidos en el contexto del conflicto con Rusia.El saldo de víctimas mortales confirmadas también arroja cifras preocupantes. En Ucrania se tiene registro de 140 colombianos fallecidos desde el inicio de las hostilidades. De ellos, 130 ya fueron repatriados, mientras que otros permanecen en zona de guerra por decisión de sus familias o se encuentran en proceso de retorno.Lugar de un ataque aéreo en una ubicación no revelada en la región de Kiev, Ucrania. Foto:AFPPor su parte, en Rusia, las autoridades consulares han confirmado la muerte de 33 ciudadanos colombianos con base en información oficial suministrada por el Gobierno ruso.A partir de esto se puede determinar que la guerra entre Ucrania y Rusia ha dejado al menos 670 colombianos desaparecidos y 173 fallecidos. Sin embargo, la Cancillería reconoce que las cifras podrían ser mayores. “Los ciudadanos colombianos se desplazan a zonas de conflicto de manera individual y sin notificar a las autoridades colombianas, por lo que las cifras disponibles no reflejan necesariamente la totalidad del fenómeno”, explicó la entidad.Las formas de reclutamientoEste fenómeno, impulsado principalmente por la búsqueda de estabilidad económica, ha llevado a cientos de militares retirados y miembros de la fuerza pública a cruzar fronteras para sumarse a un conflicto ajeno, muchas veces sin informar a las autoridades nacionales sobre su desplazamiento.La Cancillería ha identificado mecanismos de reclutamiento diferenciados según el bando al que se unan los colombianos. En el caso de Ucrania, los connacionales suelen incorporarse directamente a las fuerzas armadas de ese país o hacerlo mediante intermediarios. En ambos casos, el principal incentivo suele ser económico y se aprovecha su experiencia militar previa.Ese fue el caso de Jhonatan. Compañeros de la Policía le hablaron de una supuesta “oferta de trabajo” y lo pusieron en contacto con un reclutador. Posteriormente recibió una carta de invitación para viajar a Ucrania e incorporarse al Ejército de ese país. Allí le prometieron un salario atractivo y una póliza de vida que, según su familia, todavía no ha llegado.En Rusia, en cambio, se ha detectado un esquema en el que personas o empresas actúan como reclutadores iniciales para luego trasladar a los combatientes a territorio ruso, donde firman contratos directamente con el Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia.Precisamente, Colombia, junto con Cuba, figura entre los principales países de origen de combatientes extranjeros en ambos bandos, según el más reciente informe de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), publicado a finales de abril.“Al mismo tiempo, un número significativo de colombianos está luchando en el bando ucraniano. Se estima que entre 2.000 y 3.000 se han unido al ejército ucraniano como soldados contratados, a menudo motivados por ofertas de altos salarios y las limitadas oportunidades en su país de origen, especialmente entre los veteranos, así como por motivos ideológicos”, señala el informe.Por su parte, la ONU ha advertido que los reclutadores suelen aprovecharse de los conocimientos en armas y entrenamiento militar de exintegrantes de las Fuerzas Militares,de los cuales los Colombianos son reconocidos internacionalmente por su experiencia debido al conflicto armado que ha enfrentado el país. También se aprovechan de personas en situación económica vulnerable dispuestas a aceptar ofertas que prometen ingresos muy superiores a los disponibles en sus países de origen.Combatientes 422.º Batallón de Fusileros de Ucrania donde hay muchos extranjeros. Foto:Viktoriia Yakymenko. Suspilne Ukraine. JSC.Sin embargo, el sueño económico que motivó a hombres como Jhonatan suele chocar con una realidad mucho más precaria. Algunos colombianos que han logrado contactar a la Embajada de Colombia en Moscú para solicitar asistencia han manifestado que, en múltiples ocasiones, los pagos recibidos fueron inferiores a los montos inicialmente prometidos.Mientras tanto, la incertidumbre sigue siendo la única constante para familias como la de Jhonatan. Meses después de la última llamada, continúan esperando noticias oficiales que les permitan conocer el destino de sus seres queridos en medio de una guerra que parecía lejana, pero que terminó instalándose en sus hogares y arrebatándoles la tranquilidad.Natalia Peláez SabogalEscuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









