Noticia Exclusivo suscriptores EL TIEMPO conoció testimonios de hombres que viajaron con supuestas ofertas para reconstruir ciudades en Ucrania y terminaron como combatientes.Colombia, junto con Cuba, figura entre los países con más ciudadanos en la guerra entre Rusia y Ucrania, según la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) Foto: CORTESÍA / Viktoriia Yakymenko. Suspilne Ukraine.25.06.2026 06:53 Actualizado: 25.06.2026 06:53

Lo que comenzó como una búsqueda de "un futuro económico" se transformó en una pesadilla de guerra un grupo de colombianos. Bajo la fachada de lucrativas ofertas para la reconstrucción de ciudades devastadas por la guerra de Ucrania y Rusia, una sofisticada red de trata de personas opera en Colombia, captando a ciudadanos vulnerables para convertirlos, contra su voluntad o mediante engaños, en combatientes en el frente ucraniano.El proceso de reclutamiento inicia en la cotidianidad de las redes sociales o por conocidos. A través de publicaciones en Facebook, la red busca perfiles específicos, hombres entre 20 y 40 años, maestros de construcción y en condición de vulnerabilidad económica.Las víctimas son contactadas por reclutadores que se identifican únicamente bajo alias de Luigi (quien utiliza un número telefónico ucraniano) y “Castaño”. La oferta es trabajar como ayudantes de construcción para restaurar la infraestructura de Zaporiyia, una ciudad ucraniana que se ha visto afectada por la guerra, con un salario prometido de alrededor de cuatro millones mensuales.El reclutador es colombiano y habría hecho parte del ejército Ucraniano Foto:CORTESÍAEL TIEMPO conoció nueve casos de colombianos que salieron del país entre el 2 de mayo y el 5 de junio de este año en grupos de al menos 10 hombres con una invitación de la Administración Estatal de Zaporiyia para reconstruir la ciudad.Como relata uno de los afectados, quien pidió reserva de su nombre: “Nosotros estábamos buscando un futuro económico y no un futuro de guerra. Uno lo que viene aquí es a camellar”.Antes de abandonar el país, la red los hace llegar hasta Facatativá y asegura el control total bajo promesas y amenzas. Allí, los reclutas gestionan pasaportes en tiempo récord (máximo cinco días antes del vuelo) y cubren todos los gastos de alimentación y hospedaje.Sin embargo, este "auxilio" tiene un precio oscuro. Para obtener los pasajes, los hombres son obligados a grabar un video diciendo "sí a todo", incluyendo la aceptación de ir al Ejército. Los reclutadores mienten asegurando que es un "simple requisito formal" para que el gobierno ucraniano desembolse el dinero de los pasajes de avión. Si alguien intenta arrepentirse, surge la amenaza, deben pagar de inmediato una deuda que ronda los 13 millones de pesos por los gastos invertidos.El viaje es una travesía diseñada para el aislamiento. Los grupos, de entre 10 y 20 personas, salen de Colombia con una carta de la administración local de la Zaporiyia.Carta presentada ante migración Foto:CORTESÍA“En la región de Zaporiyia se están llevando a cabo obras de construcción y restauración de infraestructuras regionales. Para acelerar el trabajo, se hizo necesario atraer trabajadores no calificados, es decir, obreros y ayudantes, en relación con lo cual la Administración Estatal Regional de Zaporiyia solicita la participación de obreros y ayudantes, específicamente una solicitud para facilitar la salida de los siguientes ciudadanos colombianos a Ucrania” De ahí siguen una ruta que incluye paradas en Panamá, Turquía (Estambul), Moldavia y de allí son pasados a un bus para ser llevados hasta Ucrania, un recorrido de alrededor de 20 horas, por un paso fronterizo ilegal.“Nos pasaron ocultos hasta una bus que estaba muy lejos de migración y que nos estaba esperando, pasamos la frontera ilegalmente. No pusieron sello”La entrada al país es ilegal, utilizando busetas ocultas y cruzando fronteras sin que se les ponga sello en el pasaporte. Una vez en territorio ucraniano, el aislamiento es total: se les confiscan los teléfonos, se borran sus contactos y correos, y se les obliga a instalar ‘Signal’, una aplicación de mensajería que dificulta el rastreo de información personal.El golpe final ocurre en casas abandonadas o bases militares donde, bajo presión y gritos, las víctimas son forzadas a firmar contratos con el Ministerio de Defensa de Ucrania. Estos documentos, redactados en inglés y ucraniano, (para que no puedan ser comprendidos) los vinculan como "personal raso" de las Fuerzas Armadas.EL TIEMPO conoció los contratos que les hicieron firmar una vez llegaron al territorio. Allí se expresa: “Ministerio de Defensa de Ucrania. Contrato de servicio militar de ciudadanos extranjeros y apátridas en las Fuerzas Armadas de Ucrania para puestos de personal raso. El Ministerio de Defensa de Ucrania, representado por el comandante de la unidad militar A3449, por una parte; y el ciudadano extranjero/apátrida por la otra." "El extranjero acepta voluntariamente: Servir en las Fuerzas Armadas de Ucrania durante el plazo del contrato, cumplir con la Constitución y las leyes de Ucrania, y desempeñar fielmente sus deberes militares, preservar la gloria, el honor y la dignidad del personal de las Fuerzas Armadas de Ucrania, conocer y realizar concienzudamente las tareas de sus puestos asignados” se lee en el contrato.Parte de contrato que les hicieron firmar una vez llegaron a Ucrania Foto:CORTESÍASin que tuvieran conocimiento de Ucraniano o del inglés les hicieron firmar sin poder acceder al traductor. Una de las cláusulas del contrato, que los reclutas no comprenden al momento de firmar, estipula que el contrato solo puede terminarse a petición propia después de cumplir seis meses de servicio militar: “El contrato puede terminarse a petición propia del extranjero durante períodos especiales (movilización/ley marcial), pero no antes de cumplir seis meses de servicio militar continuó”Según fuentes oficiales, este patrón de "ausencia de contratos formales o documentación legal" en español es una constante en las denuncias de trata.“Nos tenían amenazados y teníamos que ser parte al menos de tres meses del ejército para pagar la deuda” retrata otra de las víctimas.Solo llegan a darse cuenta cuando el día después que reciben dotación militar (uniformes, maletas e incluso armamento militar): “al día siguiente nos dicen ‘firmaron un papel ahora vamos a entregarles la dotación’, pero no sabíamos que era dotación del ejército.”De allí son transportados a bases de entrenamiento donde se han reportado hasta 60 colombianos y el trato es hostil. Incluso existen instructores colombianos, uno conocido como “Halcón”, que participan en el esquema de presión.Batallón de Fusileros de Ucrania donde hay muchos extranjeros. Foto:Viktoriia Yakymenko. Suspilne Ukraine. Global Images UkraineLos intentos de escape son reprimidos con violencia. En un caso documentado, un grupo de cuatro colombianos que intentó fugarse fue apuntado por un soldado ucraniano con un arma para obligarlos a regresar, imponiéndose como castigo la limpieza de letrinas. La rutina se reduce a “comer trinchera” y dormir en un búnker.Algunos lograron fugarse y otros fueron ayudados por una ONG internacional que ayuda a personas alrededor del mundo en la prevención de trata de personas. Aun permanecen en Ucrania a la espera de poder volver a Colombia.EL TIEMPO contactó a Migración Colombia, quienes confirmaron la detección de estos patrones de salida hacia países como Polonia, Turquía o Moldavia, señalando que estas ofertas están dirigidas especialmente a ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad.“Esta labor busca proteger la integridad, la libertad y la vida de la ciudadanía antes de que sean captados por redes dedicadas a la explotación laboral, la trata de personas o el reclutamiento para actividades relacionadas con conflictos internacionales, con destino principalmente hacia países como Polonia, Turquía, Moldavia o los Países Bajos; con destino final hacia Rusia y Ucrania” y señala que se trataría de un caso de trata de personas.Estos casos se presentan incluso después de que fuera aprobada la Ley 2569 de 2026, el 17 de marzo de 2026 en el que Colombia acepta la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios de las Naciones Unidas.Las cifras de la Cancillería colombiana reflejan la magnitud de la tragedia. El Consulado en Varsovia registra a 502 connacionales, de los cuales 446 han sido declarados oficialmente como desaparecidos en combate (MIA - Missing in Action) por las fuerzas ucranianas. Por su parte, el Consulado en Moscú reporta otros 168 colombianos desaparecidos en el marco del conflicto con Rusia.Aquellos que logran obtener la baja tras insistir incansablemente enfrentan un último acto de crueldad. Son abandonados a la medianoche en zonas oscuras y desconocidas, sin medios de transporte. Por el momento, gran parte de ellos sigue en Ucrania esperando regresar a Colombia.Natalia Peláez Sabogal Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO Redacción Justicia Conozca más noticias de Justicia: LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.