Los drones han puesto patas arriba el conflicto armado de Colombia, mientras los c�rteles y los grupos rebeldes reclaman el dominio del espacio a�reo.En el frente de Europa del este, un soldado colombiano que se ofrec�a como voluntario para el ej�rcito de Ucrania descubri� algo inquietante: algunos de sus otros compatriotas que intentaban luchar por Ucrania ten�an v�nculos con el crimen organizado en su pa�s.Los hombres fueron "enviados a casa", asegura Taras Palianytsia, funcionario del Centro de Reclutamiento Extranjero del Ministerio de Defensa de Ucrania.No se trata de un caso aislado. Durante el �ltimo a�o se han sucedido informes de grupos armados ilegales colombianos que intentan enviar soldados para adquirir experiencia ucraniana en la guerra con drones, y a su regreso, desplegar esas habilidades contra el ej�rcito de su propio pa�s."La estrategia de reclutamiento es muy compleja, pero lo que m�s me preocupa es el nivel de especializaci�n que est�n adquiriendo", dijo un cooperante colombiano en Ucrania que quiso mantener el anonimato. "Aqu� ex paramilitares, ex guerrilleros y ex soldados luchan y aprenden juntos a manejar drones", a�adi�.As� como los drones han revolucionado la guerra de Ucrania con Rusia, han dado un giro al conflicto armado que el Estado colombiano ha mantenido durante d�cadas con rebeldes de izquierda y narcotraficantes. En su lucha contra las guerrillas en la selva, el gobierno siempre podr�a contar con el dominio de los cielos; eso ya no est� garantizado."La industria de los drones se ha disparado y los delincuentes han adaptado la tecnolog�a para los ataques, lo que supone un gran desaf�o para la supremac�a a�rea en el campo de batalla", declar� a Financial Times Pedro S�nchez, ministro de Defensa saliente de Colombia y general de la fuerza a�rea.El Ministerio de Defensa calcula que los grupos ilegales lanzaron 264 ataques con drones entre 2024 y 2025, en su mayor�a utilizando drones baratos equipados para lanzar explosivos desde arriba.En mayo, un soldado muri� y seis resultaron heridos durante sus labores de vigilancia. En abril, varios drones mataron a tres soldados cerca de la frontera con Ecuador y alcanzaron un sistema de radar militar en la provincia del Cauca. Y en diciembre, ataques a una base militar mataron a siete personas.El a�o pasado, el ej�rcito colombiano "neutraliz�" el 96% de los intentos de ataques con drones, dijo S�nchez, ya sea bloqueando las frecuencias de radio o destruyendo los dispositivos.Pero los grupos ilegales intentan aprender de Ucrania para burlarlos.Un piloto colombiano de drones en Ucrania explic� que los reclutadores de los c�rteles buscan formaci�n sobre c�mo manipular y operar drones de ataque cuya agilidad los hace m�s dif�ciles de derribar. Por lo general, vuelan directamente hacia un objetivo y explotan al colisionar."Estos drones FPV ya est�n empezando a usarse en Colombia, pero lo que a�n no saben es c�mo cifrar la comunicaci�n entre el dron y la persona que lo pilota, o c�mo configurar la carga explosiva como lo hacen aqu� en Ucrania", explic� el piloto al Financial Times desde el frente sur en la provincia de Zaporiya.Los grupos armados tambi�n intentan evitar las se�ales de interferencia del ej�rcito comprando drones que utilizan cables de fibra �ptica ultrafinos que se conectan a grandes distancias a sistemas operativos en tierra, explican las autoridades. Hezbol� ha adoptado esta t�ctica (tambi�n pionera en la guerra entre Rusia y Ucrania) en su conflicto con Israel.El Estado colombiano intenta detener esas compras imponiendo estrictas restricciones a la importaci�n de todos los drones.Tambi�n est� reforzando sus defensas. En enero, el gobierno anunci� planes para un "escudo anti-drones" de 1.600 millones de d�lares, que incluye equipos de interferencia de frecuencia y sistemas de detecci�n fijos y montados en veh�culos.Pero, seg�n los analistas, detener la transferencia de conocimientos de los soldados colombianos que regresan a casa desde Ucrania deber�a ser una prioridad.Durante mucho tiempo, los veteranos militares colombianos, curtidos por d�cadas de conflicto interno, han combatido en guerras extranjeras, incluidas las de Sud�n del Sur, Yemen y Ucrania, donde hasta 500 personas han muerto en los cuatro a�os desde la invasi�n de Rusia.El a�o pasado, el presidente Gustavo Petro afirm� que "los ucranianos tratan a los colombianos como una raza inferior" e inst� a sus compatriotas "que est�n siendo tratados como carne de ca��n" a regresar a casa. Para reducir los incentivos para unirse a ej�rcitos extranjeros, su gobierno aument� los salarios.Durante d�cadas, las fuerzas armadas del pa�s han combatido a c�rteles y guerrillas en el conflicto armado que cost� aproximadamente 450.000 vidas entre 1958 y 2016.Aunque las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmaron un acuerdo de paz con el Gobierno en 2016, varias facciones disidentes mantienen la guerra contra el Estado. Todos los grupos armados colombianos participan en el narcotr�fico, la miner�a ilegal y el crimen organizado.Las actividades de los grupos armados se intensificaron durante el mandato de Petro, que durante tres a�os impuls� negociaciones con ellos como parte de su plan de "Paz Total", antes de adoptar una postura b�lica hacia el final de su �nico mandato de cuatro a�os.Petro entregar� el viernes la presidencia a Abelardo de la Espriella —un defensor de la seguridad de l�nea dura que ha prometido construir c�rceles en la selva. Tras un reciente ataque con drones contra el ej�rcito, de la Espriella declar� que priorizar�a el restablecimiento de la autoridad del Estado en las regiones m�s afectadas por la violencia.Sin embargo, seg�n algunos expertos, partir� desde una posici�n m�s d�bil que sus predecesores.En opini�n de Elizabeth Dickinson, subdirectora para Am�rica Latina del International Crisis Group, "el ej�rcito ha perdido el monopolio del espacio a�reo, lo que representa una amenaza".� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.