ArteUna exposici�n muestra en el Palacio de San Esteban de Murcia la obra del artista junto a su devoci�n por la poes�aActualizado Lunes,
septiembre
21:34Tres frases del pintor Jos� Lucas. Uno: "La pintura es mi suicidio sin muerte". Dos: "A m� la poes�a me ha dado una identidad de pintor, f�jate. No he tenido la curiosidad o la ambici�n de ser poeta, pero he querido ser un pintor acompa�ado por la poes�a desde la devoci�n". Tres: "La inspiraci�n es cosa de vagos y supersticiosos. El cuadro hay que asesinarlo, como ped�a Apollinaire".Visceral, herido y alucinado, ir�nico, reflexivo, a veces melanc�lico... Jos� Lucas (1945-2023) aparece retratado as� en el texto que su hijo, el poeta y periodista de EL MUNDO Antonio Lucas, ha escrito para el cat�logo de la exposici�n que reunir� su obra y su mundo en el Palacio de San Esteban en Murcia. �La biograf�a de mi padre est� en su pintura�, explicaba Antonio Lucas en v�speras de la inauguraci�n de Jos� Lucas; expresionista en el laberinto barroco (desde ma�ana y hasta el 25 de noviembre) en la que el presidente de la Regi�n de Murcia, Fernando L�pez Miras, ejercer� de anfitri�n.Para saber m�sLa muestra, por tanto, es un relato vital narrado a trav�s de los cuadros de Lucas y, junto a ellos, los libros de su caprichosa y bien surtida biblioteca. Los minotauros poderoso, los destellos expresionistas y casi abstractos, el color esencial y los dibujos casi picassianos de Lucas se exhiben junto a algunas de las primeras ediciones y una selecci�n de retratos de los poetas que admir�."Era locuaz, divertido, cargado de an�cdotas", cuenta Antonio Lucas de su padre. "Contaba bien el flamenco, la poes�a, la pintura... Detectaba la poes�a en gente ajena a la poes�a. Embellec�a a la gente. Hablaba muy bien. Quer�a que su obra fuese gram�tica, no solo forma". Era uno de los referentes del expresionismo madrile�o que cuaj� en los a�os 80, como demuestran sus murales cer�micos de la Estaci�n de Chamart�n, ahora en proceso de reinstalaci�n en ese espacio.El texto de Antonio Lucas en el cat�logo es m�s relato que ensayo. El hijo visita a su padre mientras �ste pinta una tela de gran formato, Homenaje a Rilke: "Mirando fijamente el lino virgen removi� con el pincel grande la pintura l�quida y densa. Dio seis o siete vueltas muy despacio, casi buscando algo, casi dej�ndose buscar. Daba una sola pincelada y dejaba que la pintura escurriera por el lienzo. Qued� un rato explorando el resultado como si necesitara traducirlo para seguir, como si la huella primera tuviese la instrucci�n de la siguiente".Jos� Lucas era ante la pintura el torero y el toro a la vez. "La tauromaqu�a fue un tema al que dio muchas vueltas", cuenta su hijo. "Hay cierta violencia y cierta aspereza que viene de ella". Y la tauromaquia lo llev� al minotauro, como los que abren la exposici�n. "Sus minotauros est�n derrotados y a la vez son deseantes. Ah� est� �l mismo. Mi padre fue un ferviente deseante".En el cat�logo de la exposici�n aparece un texto del fil�sofo Francisco Jarauta (comisario de la muestra junto al profesor de la Universidad de Bolonia, Pedro Medina) sobre esos minotauros: "El minotauro de Lucas es, m�s que antropol�gico, expresionista; sus colores, proporciones y formas tambi�n. Lo que propone no es volver al Minotauro, sino a mirar el mundo desde �l: desde su instinto, su ingenuidad y su pureza. Todos tenemos un Minotauro dentro".Regreso al cuadro de Rilke relatado por el hijo: "Resoplaba y dec�a entre dientes m�sicas, palabras, cosas. A la manera del trance derviche entend�a que estaba dentro de la combusti�n que hab�a invocado un rato antes. [...] Y de golpe, porque ocurri� de golpe, se detuvo en seco. Dio dos pasos atr�s y observ� aquello sin saber c�mo escapar de lo sucedido. Afloj� los soportes del caballete y, sin aviso previo, dio la vuelta al cuadro".






