Enrique Carrasquilla C. MadridActualizado Martes,

junio

00:30David Partida Montoya, de 51 a�os, es un torbellino creativo, como �l se define: un �n�mada empedernido� que encarna a la perfecci�n sus ra�ces vitales, la perseverancia de su Vitoria natal y la pasi�n de la sangre jerezana de su padre. Diagnosticado con TDAH, es un manojo de nervios. Su proceso de creaci�n es un ritual ��ntimo, solitario y nocturno�. Acompa�ado �nicamente por m�sica cl�sica o las m�ticas canciones del grupo Triana, el artista muestra su fijaci�n con la tranquilidad de la noche para crear una gran obra. �Para crear tengo que estar solo, es que no puedo�, confiesa Montoya (el apellido de su querida madre), reconociendo que cualquier est�mulo externo, como �el simple vuelo de una mosca�, dinamita su capacidad de concentraci�n. Cualquiera que se coloque frente a uno de sus lienzos reconoce su identidad. Huyendo del hiperrealismo, ha forjado un estilo pop art muy en�rgico, caracterizado por los colores fucsia, amarillo, verde y p�rpura. Su identidad es innegociable: �Yo aplico mi estilo, debe prevalecer porque es mi entidad�, asevera, definiendo sus lienzos como un estallido de �colores fogosos, un pop art muy directo�. Gran parte de su trabajo diario se centra en el retrato por encargo, una labor que �l mismo califica de �muy psicol�gica�. Aunque sus motivos favoritos sean los superh�roes o los villanos, sabe que el retrato de un particular encierra muchas emociones. �Los complejos se proyectan en el lienzo y si yo hago un retrato, tengo una responsabilidad�, explica. Su �tica es tan f�rrea que se niega a que un cliente cuelgue un cuadro suyo en casa si hay un m�nimo recelo: �Nadie se queda con un cuadro m�o cuando es un retrato si no est� completamente contento con el cuadro. Ley de vida�. David Partida Montoya en su exposici�n en el hotel Axel de la calle de Atocha.Sergio Enr�quez-NistalPero el gran �xito que le permite hoy vivir �exclusivamente� de la pintura vino acompa�ado de una dura traves�a. Su mili como pintor la vivi� en la crudeza del invierno alem�n, cuando en 2008 hizo las maletas rumbo a Berl�n y Hamburgo, donde experiment� �la vida bohemia� en sus propias carnes. Y es que, durante seis a�os, no pudo vivir de su arte: �Fue una situaci�n muy precaria, pero con un desarrollo art�stico muy bueno�, recuerda el pintor. Para pagar el alquiler y no ir llorando por las esquinas, freg� muchos platos y se dedic� a realizar dibujos r�pidos en los vest�bulos de los hoteles. �Me tuve que exprimir al m�ximo�, confiesa, convencido de que �tiene que haber un desarrollo para que el arte tenga verdad�. El punto de inflexi�n art�stica de David est� marcado por la tragedia ocurrida en 2016. Su madre enferm� repentinamente y se vio forzado a regresar a Vitoria para estar a su lado. Tras su prematura muerte a los 62 a�os, David se sinti� a la deriva: �Iba como sin br�jula, estaba emocionalmente roto�. Sin embargo, el destino le ten�a una nueva etapa reservada, esta vez en el bullicio de la capital de Espa�a. En Madrid, los inicios fueron desoladores: �No me conoc�a ni el tato�. No obstante, a base de esfuerzo y de exponer en hoteles y centros culturales, logr� hacerse un nombre y cimentar su estatus. Tras la pandemia, su popularidad se dispar�. Hoy, sus cuadros cuelgan en las casas de m�sicos, futbolistas y actores. Ir�nicamente, pese a haber pintado a multitud de celebridades, confiesa que el cuadro m�s importante de sus m�s de 2.000 obras (y el �nico que tiene colgado en su estudio) es precisamente el retrato de su madre, hecho a partir de una foto de cuando ella ten�a 19 a�os. Ese sentimentalismo se traslada tambi�n a su relaci�n con Rafa Dona, due�o de la firma El Capote, quien confi� en �l cuando nadie m�s lo hac�a en 2016, present�ndole a figuras de la talla de Juan Jos� Padilla, Jos� Tom�s o Iker Casillas. David Partida Montoya en su exposici�n en el hotel Axel de la calle de Atocha.Sergio Enr�quez-NistalPero si hay un universo donde la paleta de Montoya ha encontrado su m�xima expresi�n y, a la vez, su mayor nivel de controversia, es el de la tauromaquia. Entre todos los genios que ha retratado, hay un nombre que le suscita una profunda devoci�n: Morante de la Puebla. Para David, el diestro sevillano no es un torero, es el salvador de un arte incomprendido. �Es un artista, es fino, es un genio�, afirma, sin dudar en catalogarlo como �el mejor torero de la historia�. Al pintor le fascina c�mo Morante ha logrado atraer los toros a las nuevas generaciones: �Ha vuelto a traer la cultura taurina a este pa�s que estaba ya por los suelos. Las plazas de toros est�n abarrotadas de gente joven�. Sin embargo, retratar a matadores le ha costado duros ataques de una Espa�a que percibe como �muy polarizada�. Le han tachado de �asesino� o intentan vincularlo a un bando pol�tico. Ante los prejuicios, el artista tira de sentido com�n: �Quien paga mis facturas no son ni los toreros, ni los pol�ticos, ni los futbolistas, ni los perritos. Todo lo pago con mi trabajo�. A�ade: �Si pinto el retrato de Pedro S�nchez y lo publico, ya estoy metido ah�. Yo le pinto el cuadro a quien me lo encarga�. M�s all� de la pol�tica, las cr�ticas y la tauromaquia, Montoya ama pintar a mitos contempor�neos como el Joker o Superman, que responden a su profundo sentimiento por la cultura popular. �l no entiende de colectivos, cree en los individuos. Sabe mejor que nadie que, cuando alguien le encarga un cuadro de un torero o de un futbolista, no est� comprando decoraci�n, est� comprando �un fragmento de su alma�. Como �l mismo resume, elevando su oficio y llev�ndolo al terreno filos�fico: �Un hombre sin pasi�n es como una cucaracha. Las leyendas mueven a las personas, y las pasiones mueven a las personas�. Con esa pasi�n, Montoya seguir� guiando sus trazos en la soledad, bajo la Luna en la noche de Madrid.