Actualizado Lunes,
junio
08:59Si Ram�n G�mez de la Serna defini� alguna vez sus greguer�as como una fusi�n de met�fora y humor (m�s bien de ingenio, matizar�amos), las dos key words esenciales para entender los diarios de Andr�s Trapiello (Manzaneda de Tor�o, Le�n, 1953) ser�an la poes�a y la gracia, que es el mejor modo de referirse al humor del bueno. Sobre el esp�ritu primario de la buena poes�a y entre el aire, tan indescriptible como insuperable, de lo primitivamente divertido (y junto a otros ingredientes necesarios como el amor, la cultura, la amistad, los libros, los viajes, la malicia, la Historia, la tipograf�a, la vida en el campo, Madrid, el Rastro, la prensa, la cr�tica, la familia, el pasado, la urbanidad, el dinero o �ltimamente, por desdicha. la actualidad pol�tica...) se est� levantando poco a poco, a�o tras a�o, tomo a tomo, nuestro Quijote, nuestro Moby Dick: esa novela que, a falta de gigantes y de ballenas, da cuenta de nuestra vida, nuestro presente, nuestras expectativas, nuestro tiempo, nuestras ciudades, nuestra grisura y, entre todo eso, de nuestra modesta gloria.Tengo la sensaci�n de que ya he escrito sobre el Sal�n de pasos perdidos de Trapiello casi tantas p�ginas como las que ocupa el propio Sal�n, pero no me importa repetirme ni desde luego me gustar�a parecer tibio o titubeante ante algo que, con la bocaza bien abierta, ya vengo diciendo desde hace mucho, cuando parec�a un disparate afirmar algo que, con el paso del tiempo (que por culpa de los poetas tiene muy mala fama pero que es un gran cr�tico literario, y un gran apoyo para la buena literatura) lleva ya unos a�os imponi�ndose no s�lo como una posibilidad sino casi como un clamor: el diario de Trapiello es la mejor novela que se est� escribiendo en nuestro idioma en este tiempo.Hay otras m�s sofisticadas, o mucho m�s dif�ciles y meritorias, o que, m�s inspiradoras o �estimulantes�, han tenido mayor descendencia, o m�s vistosas, o m�s ambiciosas... pero el Sal�n es la mejor y m�s completa y m�s rica y m�s asombrosa en lo que tiene de totalidad, de sencillez compleja y de complejidad sencilla, de perseverancia, de ritmo, de temas y de tonos, de estribillos, de gui�os, de audacias y de sorpresas. Como dije en otra ocasi�n, el sal�n s�lo puede aburrir a aquellos que no lo leen. Los que s� lo hacemos no podemos cansarnos.De todo tiene: sal�n de pasos perdidosAndr�s TrapielloEdiciones del arrabal. 448 p�ginas. 32,90 �Se acaba de publicar De todo tiene, que supone la vig�simo quinta entrega del asunto. Pens�moslo bien: este hombre ha encuadernado un cuarto de siglo de cotidianeidad, de observaci�n, de conyugalidad, de atenci�n hipersensible (tanto en lo bueno como en lo malo) a la literatura, de sutiles cambios sociales... En este tiempo ha cambiado la voz del diario mucho m�s de lo que tal vez se note: ha cambiado el narrador, se han reequilibrado sus filias, fobias y preocupaciones, se han atemperado algunas fijaciones, han nacido otras y, en fin, lo que al cabo tenemos no es una novela de formaci�n al uso, de la infancia a la madurez, sino un monumento a ese segundo tramo de la vida, desde los 33 a�os de El gato encerrado hasta los 58 de estas nuevas p�ginas.Para saber m�sY el cervantino t�tulo de este a�o, que se retrotrae a 2011, sirve para todo el proyecto, pero tambi�n, en efecto, para casi cada una de sus piezas. Trapiello siempre dice que hay que empezar a leer el diario por su �ltimo tomo y despu�s, si eso, empezar por el principio: nunca he estado seguro de que fuese buena idea pero es verdad que esta nueva entrega s� parece ideal para quien quiera entrar en este eje fant�stico que hay entre Las Vi�as y la calle del Conde de Xiquena. Est� todo medido, todo dispuesto, lo cual no quiere decir que sea todo justo. No est�n los hornos del tiempo para esos bollos, pero conviene hacer pedagog�a: la literatura es esa regi�n de la realidad en la que algo injusto puede ser bueno. Y en todo caso lo inexacto es anecd�tico: no cuenta mucho si Trapiello tiene o no raz�n, lo que importa es que todo lo que aqu� se dice es verdad.









