El papa acudió este lunes a la sede de la Conferencia Episcopal, en Madrid, después de dar el discurso en el Congreso. Si en las Cortes no se refirió a la pederastia en la Iglesia, luego, a los obispos, entre los que hay varios señalados por encubrimiento en sus diócesis, les lanzó un discurso meridiano y les reclamó "escucha, verdad, justicia, reparación y compromiso en la prevención y la cultura del cuidado" ante lo que tachó de "plaga". Sin embargo, aunque el papa, con sus palabras, mostró firmeza, luego no recibió a los principales colectivos de víctimas, que se manifestaron ante la nunciatura, en señal de protesta. PublicidadEl papa mantuvo por la tarde un encuentro privado con seis víctimas, del que apenas trascendió información. "No sabemos quiénes son. La Iglesia ha perdido una oportunidad de llevarse una realidad fiel y no una realidad sesgada que es lo que ha hecho", afirmó a Público Juan Cuatrecasas, portavoz de Asociación Nacional Infancia Robada (ANIR). Miguel Hurtado, portavoz de Reparación Integral Ya (RIYA), manifestó que pudo hablar con algún obispo, al que se encontró en la puerta de la nunciatura: "Nos dijo que no nos recibía. Que habían transmitido, pero que el papa les había dicho que igual más adelante, en Roma".Estas fueron las palabras del pontífice, contenidas en un discurso más amplio, en el que trató otros temas con los representantes de la Iglesia: "Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros, en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad, y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero [...] Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado. [...] Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación"."Palabras", analizó Cuatrecasas. "Como palabras bien, pero más allá de las palabras necesitamos hechos. El papel lo aguanta todo. Lo que necesitamos es que el papa se plante. Me parece muy bien que hable con los obispos, pero que no les permita hacer lo que están haciendo en España", agregó a Público. "El mayor enemigo de la verdad no es la mentira, es el silencio, y en ese silencio de las víctimas se han estado amparando para encubrir, para ser en muchos casos cómplices y para, desde luego revictimizarnos", denuncia ANIR.Para Juan José Tamayo, emérito honorífico de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid, cuyo último libro es Cristianismo Radical (editorial Trotta), en el discurso en la sede de la Conferencia Episcopal "les ha puesto firmes ante su falta de actuación". “Les ha puesto dos deberes”, agregó Tamayo, el "trabajo por la prevención" y la "cultura del cuidado". PublicidadPara Tamayo, empero, las palabras de León XIV están "en contradicción con la selección que ha hecho la Conferencia Episcopal de las víctimas" que se han reunido con el papa. "[El encuentro] no estaba en el programa oficial. Eso es una forma de olvido y culpabilización y cuando no les ha quedado más remedio, han hecho una convocatoria muy selectiva. Eso mantiene en la Conferencia Episcopal Española la actitud anterior sin apenas cambios: silencio, negacionismo, permisividad, ocultamiento, no colaboración con la justicia, complicidad en el crimen y no investigación", añade Tamayo. León XIV se reunió con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia de España. Estuvo con ellas durante casi una hora, según informaron fuentes del Vaticano a Europa Press. Durante esta conversación, según las mismas fuentes, cada uno de los presentes, partiendo de sus "dolorosas experiencias personales", presentó al papa algunas propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos tan "dramáticos". No ha trascendido el detalle de estas propuestas. La agencia recoge que las fuentes vaticanas aseguran que el pontífice escuchó con "afecto" y "atención" y reafirmó su compromiso "para nuevos esfuerzos, de modo que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación". Las víctimas proceden del Proyecto Repara del Arzobispado de Madrid y también de la Conferencia Episcopal Española y algunas han sido atendidas por el Defensor del Pueblo.PublicidadAdemás, la asociación Reparación Integral Ya (RIYA) denunció este lunes que el Gobierno ha decidido "meter en un cajón" la ley para ampliar los plazos de prescripción en los delitos de pederastia "a cambio de" la foto oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con León XIV.Por ello, la asociación ha pedido a los grupos parlamentarios que registren una solicitud de comparecencia del ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. "Hay grupos parlamentarios que nos han dicho que lo van a hacer", ha remarcado el portavoz de la organización y primer denunciante de abusos en la Abadía de Montserrat, Miguel Hurtado.Ha instado al papa a pronunciarse explícitamente a favor de la imprescriptibilidad de los delitos de pederastia: "Lo puede hacer el miércoles cuando vaya a la Abadía de Montserrat, en la zona cero de la pederastia clerical en Cataluña".Los abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica no se han resuelto de manera adecuada y que dé verdadera satisfacción a las víctimas. No hay a día de hoy una cifra conocida, más allá de las aproximaciones que sirven para componer un cuadro que revela un problema de carácter estructural y sostenido en el tiempo.El diario El País tiene contabilizados más de 1.500 sacerdotes acusados y el informe encargado por la Conferencia Episcopal al despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo, entre críticas de la Iglesia, documentó 1.383 denuncias y 2.056 víctimas de abusos —pero no determinó número de abusadores— desde el año 1905 hasta hoy. La Conferencia Episcopal reconoció en 2023, en un estudio, que hay al menos 2.056 víctimas.Sin embargo, estas cifras, "no representan más que una pequeña parte de una realidad mucho más extendida", según el informe del Defensor del Pueblo, hecho público en octubre de 2023. El Defensor apuntó entonces, mediante una encuesta, basada en 8.013 entrevistas, que un 1,13% de la población adulta actual había sufrido abusos en el ámbito religioso, lo que equivale a 440.000 personas.