EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es───────────Mientras León XIV mantenía este lunes un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sede de la nunciatura apostólica, varias asociaciones y colectivos de víctimas y supervivientes de la pederastia clerical se han concentrado en las inmediaciones. Protestan por lo que consideran como el enésimo “acto de mala fe” y “falta de humanidad de la Iglesia”, que no ha organizado ni promovido un acto institucional público del pontífice para reconocer a las víctimas. Este lunes se celebrará una reunión de carácter privado con víctimas de estos abusos a las 16:15 en la sede de la nunciatura, después de que León XIV haya dado un discurso en el Congreso, haya visitado la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y celebrado una comida con los obispos. Pero ninguno de los cinco colectivos de víctimas y supervivientes que se han concentrado esta mañana en los aledaños de la nunciatura ha sido convocado ni tampoco informado del encuentro con León XIV. Denuncian que la CEE y el comité coordinador de la visita papal hayan excluido a los “díscolos” y elegido a los “suyos”. Juan Cuatrecasas, presidente de ANIR (Asociación Nacional Infancia Robada) y uno de los organizadores del acto de este lunes, lo expresa así: “Es una falta de representatividad y de pluralidad”. Denuncia que las víctimas elegidas para el encuentro de esta tarde son las que acudieron al proyecto Repara [el plan de la archidiócesis de Madrid para la atención a víctimas y la prevención de abusos] y al plan PRIVA, los planes de reparación de la propia Iglesia. “La táctica que están usando es intentar lavar la imagen de los dos planes fracasados y que la opinión pública se lleve la idea de que el arzobispado de Madrid y la CEE lo están haciendo muy bien con las víctimas. A los que somos díscolos, y que nunca hemos tragado con ruedas de molino, pues nos alejan para que no molestemos”. Lo comparte Ciro Molina, de ANIR Canarias. “Somos molestos. Hemos intentado marcar su agenda y ellos no lo permiten. Para nosotros esto hubiera sido un acto de justicia poética, pero a ellos no les interesa, lo que quieren es otra demostración de poder. ¡Cómo va a venir el Papa a validar a las víctimas que tanto nos han molestado! Eso hubiera invalidado a los obispos y no están dispuestos a tolerarlo". Son más de 3.000 las víctimas que han sufrido abusos sexuales en el clero según la contabilidad de este periódico —la única existente en España— y siete cardenales y 61 obispos señalados por encubrir a pederastas durante años y años. Por eso, también, las víctimas están hartas del silencio y del menosprecio de la institución eclesiástica. No se han sentido protegidos, ni mucho menos escuchados, cuando han dado el paso de denunciar. Se han sentido revictimizados y atropellados en los procesos de reparación puestos en marcha por la propia Iglesia. Lo resume así Eduardo Torralbo, que sufrió abusos de los salesianos en un colegio de Barakaldo: “La Iglesia ha perdido una oportunidad histórica de repararnos simbólicamente”. Cuatrecasas desvela algo que la ha hecho pensar que la Iglesia está actuando con “mala fe”. Una víctima extranjera, pero que reside en España aunque sufriera abusos fuera de este país, escribió al arzobispado de Madrid para solicitar una reunión con el Papa. Le contestaron que no tenían medios para hacerlo. “Le dijeron que de esto se encarga el comité coordinador de la visita papal, cuyas cabezas visibles son Yago de la Cierva, del Opus Dei, y Fernando Giménez Barriocanal, economista que estuvo llevando las cuentas de la CEE, casualmente también del Opus...“. En el último mes y medio, cada uno se ha ido pasando la pelota, tanto la CEE como el comité coordinador auguraban, cada vez que algún periodista preguntaba por ello, un encuentro del Papa con las víctimas, pero sostenían que ellos no pueden influir en la agenda papal, que eso es cosa del Vaticano. ”Nos han estado engañando y mintiendo. Es una falta de tacto tremenda de entrada, pero cuando ya ves que hay mala fe, pues te reconcome las entrañas”, se queja Cuatrecasas. Cuatrecasas, de hecho, ha podido cruzar un par de palabras con José Cobo, cardenal, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, a su llegada a la nunciatura. “Me ha dicho que lo ha intentado, pero que realmente no ha dependido de él, que hay que seguir y no parar porque el Papa tiene pleno compromiso para acabar con la lacra de la pederastia”Molina argumenta: “La reparación no termina con el Papa. Y las que reciba son víctimas igual que nosotros y me alegro. Ojalá las escuche, porque si las van a recibir para él echarles el rollo y el sermón, pues de poco sirve. Lo que queríamos nosotros era ver al Papa para decirle que la gente que abusó de nosotros sigue teniendo responsabilidades en las diócesis”. Para Cuatrecasas, el problema es “la cultura del encubrimiento” como “mal estructural” de la Iglesia. “No es puntual, es estructural y mientras la Iglesia no tenga una actitud positiva de actuar frente a esto, más allá de las palabras y de las encíclicas, pues seguiremos pensando que nos están tangando una vez más y que lo que pretenden es que seamos sumisos”. Por eso, dice, es necesaria la concentración de este lunes: “Hay muchas cosas que denunciar y nos preocupa especialmente qué respuestas se ofrecerán a las personas que han quedado excluidas del actual acuerdo de reparación entre Iglesia y Estado, empezando por aquellas cuyos casos están prescritos y sufrieron abusos siendo ya mayores de edad". Cuatrecasas insiste en que no quieren una foto con el Papa, sino una serie de medidas: “El reconocimiento de la condición de víctima que otorgue derechos efectivos a los supervivientes e indemnizaciones dignas y proporcionales al daño sufrido. También exigimos respuestas para quienes, tras someterse a procesos judiciales con todas las garantías, han visto sus causas archivadas provisionalmente por falta de pruebas o por defectos procesales. A estas personas no se les puede exigir más que a quienes no pudieron acudir a la justicia debido a la prescripción de los delitos. En muchos casos, además de acreditar el daño sufrido, se les exige identificar a su agresor para poder acceder al reconocimiento y a la atención que necesitan”.Una hora antes de que ANIR, AVA Navarra, Lulacris, Justice Initiative España y la Plataforma de Víctimas de Patxi Ezkiaga del colegio La Salle de Donostia se concentraran en la sede de la nunciatura, lo hizo también Miguel Hurtado, el primer denunciante del caso Montserrat y uno de los activistas que más ha hecho para conseguir un cambio legislativo que acabe con la imprescriptibilidad de los delitos de pederastia. Así lo ha expresado: “El Gobierno ha decidido que el precio a pagar por la foto oficial de Sánchez con el Pontífice es, nada menos, que el sacrificio de una ley de derechos civiles histórica. La ley para ampliar los plazos de prescripción en los delitos de pederastia —que cuenta con el respaldo del 88% del Congreso— ha sido metida en un cajón por el Ejecutivo, al ser la norma que más ha incomodado a los obispos en toda la historia de la democracia". Para Hurtado, el Gobierno “ha incumplido reiterada y sistemáticamente sus compromisos”. Así lo detalla: “Este pasado mes de enero, el ministro Félix Bolaños se comprometió ante las víctimas en Moncloa a convocar la ponencia de la ley en la comisión de justicia de forma urgente, y posteriormente, el Ministerio de Justicia aseguró que la ley era de la máxima prioridad y aspiraban a que estuviera publicada en el BOE este mismo mes de junio. Tras fijar una fecha para la ponencia el pasado mes de abril, el Ejecutivo la canceló en el último minuto sin dar explicaciones. Desde entonces, el Ministerio de Justicia mantiene un hermetismo absoluto, negándose a aclarar si el bloqueo es temporal o definitivo y los motivos de la paralización de la ley”.
Víctimas de la pederastia en la Iglesia denuncian haber sido excluidas de la reunión con el Papa por “díscolos y molestos”
Colectivos de supervivientes se concentran fuera de la sede de la nunciatura para quejarse del “silencio” al que siguen condenados por la jerarquía eclesiástica
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