EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es───────────El papa León XIV aterrizará en Madrid este sábado para su visita oficial a España que se alargará hasta el día 12 tras pasar por la capital, Barcelona y Canarias. En su agenda oficial hay previstos 20 actos, incluido un histórico discurso en el Congreso que ha indignado a 60 colectivos que defienden una España laica. Hay, además, una visita al muelle de Arguineguín, símbolo del drama migratorio, y también se reunirá con migrantes en un centro de acogida de Tenerife. En Madrid, acudirá a una casa para personas sin hogar de Carabanchel. En Barcelona, se encontrará con los reclusos de la prisión Brians 1. No hay rastro, en esa agenda oficial que se hizo pública a principios de mayo, de un encuentro con las víctimas de pederastia. De haberlo, será privado. Ninguna de las asociaciones de víctimas contactadas por este periódico tiene conocimiento de ninguna convocatoria. Al menos, de momento. Según la contabilidad de este periódico, la única existente en España sobre pederastia en el clero, el número de víctimas asciende a 3.109. Los acusados son 1.621. La cifra supone el triple de las que había reconocidas en Irlanda, por ejemplo, cuando la visita del papa Francisco en 2018 (1.259 denuncias contra 489 sacerdotes, de los que solo 36 se sentaron en un banquillo). Las protestas de las víctimas de abusos y el escándalo de la pederastia marcaron ese viaje; fue el tema central. Francisco habló de “crímenes repugnantes” que le producían, a él y a la institución, “sufrimiento y vergüenza”. En España, sin embargo, esos crímenes han pasado a un segundo plano por voluntad de la propia Iglesia, como si el acuerdo de reparación firmado con el Estado hubiera lavado su imagen y arreglado los centenares de casos de abusos, muchas veces, además, encubiertos por la propia jerarquía eclesiástica. Ningún Papa ha hablado todavía en público del escándalo de la pederastia en el clero español. Está por ver si lo hará León XIV. Mikel Eziolatza, responsable de AVIPIREN (Asociación de víctimas de pederastia en instituciones religiosas de Navarra) resume así la incertidumbre que sienten al comprobar que, seis días antes de la llegada de papa León XIV siguen sin saber si este se reunirá en audiencia privada con un, además, reducido grupo de víctimas. “Conociendo a la Conferencia Episcopal Española (CEE) yo creo que lo tienen ya todo atado y controlado, no dejan nada a la improvisación, pero nosotros no hemos sido informados”. Y añade: “No sé qué se pretende con este encuentro, pero el reconocimiento debería ser público y para todas las víctimas, incluidas aquellas que no pertenecen a ninguna asociación, que son la mayoría. Muchas de ellas, además, son mayores, y bastante tienen con sobrellevar sus vivencias para tener que militar en una asociación. Entiendo que somos muchos, pero la atención debería ser pública y no en petit comité y en una sala a escondidas. Nos sentiríamos ninguneados y manipulados". Luis Argüello, presidente de la CEE, dijo en una entrevista a RNE hace una semana que no descarta que haya un encuentro con las víctimas de pederastia, pero no la confirmó: ”Eso depende de su agenda personal“. José Cobo, vicepresidente de la CEE y cardenal de Madrid, declaró en una entrevista a este periódico que cree que León XIV va a estar cerca de las víctimas. “El Papa escuchará. No sé si en esta visita o 10 días después en Roma”. Ciro Molina, víctima canaria de pederastia —al que el anterior obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, fallecido en 2025, reconoció que el obispado protegió a su agresor— asegura que “nada de esto” le sorprende ya. “Que no sepamos si va a haber reunión o no, dónde ni cuándo es una forma de que se note que son ellos [la CEE] los que mandan y que no van a aceptar nunca que seamos nosotros, las víctimas, los que les marquemos la agenda”. Para Molina, eso es una demostración más de “cómo son”. “Y, sobre todo, de que no hay un compromiso real hacia nosotros ni una voluntad de cambio. Es lo mismo de siempre: como consideran que ya estamos participando en el proceso de reparación del Estado, es su forma de seguir echando balones fuera".No hay un canal de comunicación oficial. Los que lo han buscado, como Juan Cuatrecasas, presidente de ANIR (Asociación Nacional Infancia Robada) no han recibido respuesta todavía. “He enviado una petición a la nunciatura, también a la comisión pontificia de protección del menor para solicitar un encuentro con el Papa, estamos esperando que nos digan si finalmente se va a hacer en España, que yo espero que sí”, dice. Descarta que se organicen protestas durante la visita del pontífice. “No tenemos ningún interés en protestar, ya lo hicimos en su día, en las puertas de la CEE. Lo más sensato ahora es esperar la gestión del Defensor del Pueblo en el tema de las reparaciones, que va por el buen camino y confiamos en él". La información que llega a las víctimas es nula; en algunos casos se limita a algún soplo. Lo cuenta Jesús Zudaire, presidente de la asociación navarra. “Sabemos muy poco de este asunto... Una fuente oficial nos avisó primero que, de haber reunión, sería privada. Pero el viernes nos dijo que los organizadores [la CEE] le han pedido al nuncio apostólico [embajador de la Santa Sede en España, Piero Pioppo], que le diga al Papa que no hay tiempo para organizar una reunión y que si quieren las víctimas, que las reciba en Roma”. En Roma, esto es, lejos de todos los focos. Manuel Barbero, presidente y fundador de la asociación Mans Petites, que se creó cuando estalló el caso de los maristas, muestra su indignación con la falta de información y con que la reunión, de haberla, sea privada. “Me parece indecente que a menos de una semana de que llegue el Papa no hayan tenido la decencia de dar una respuesta a las asociaciones de víctimas... En la última reunión que tuvimos con Félix Bolaños, le trasladamos que creíamos que era necesaria una recepción pública a las víctimas. Estamos hartos de oscurantismo y de tratar las cosas a escondidas", cuenta. “Nos respondió que no dependía de ellos, pero yo sí creo que depende del Estado español, porque es el que tiene que salvaguardar los intereses de sus ciudadanos”, añade. Una reunión privada, además, según teme Eziolatza, podría crear un distanciamiento entre las víctimas por cómo y en base a qué se seleccionen. “Espero que, de producirse, no sea excluyente, ni haya favoritismos, ni víctimas de primera y de segunda”. Para Miguel Hurtado, primer denunciante del caso Montserrat, saben “elegir muy bien a las víctimas para que no les digan cosas que no quieren oír”.
El elefante en la habitación de la visita del papa León XIV: qué hacer con las víctimas de abusos
No hay reunión fijada en la agenda oficial del pontífice ni un acto de reconocimiento público, y de haber encuentro, será privado. Según la contabilidad de EL PAÍS hay más de 3.000 abusados










