EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.───────────Seis víctimas de abusos en el seno de la Iglesia le han pedido este lunes al papa León XIV que la institución sea “más eficaz” a la hora de ofrecer soluciones y reparación a las víctimas de estos delitos. La reunión, que ha durado casi una hora, ha tenido lugar en la sede de la Nunciatura Apostólica de Madrid, en la que las víctimas han compartido sus “dolorosas experiencias personales”, según un comunicado de la Santa Sede". “El Papa escuchó con afecto y atención, les aseguró su cercanía y la de toda la comunidad eclesial, y su compromiso de garantizar que las propuestas recibidas sirvan de base para futuros esfuerzos y que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente sano, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”, se lee en el texto.Se desconoce por el momento el nombre de las víctimas que han participado en la reunión, que ha tenido lugar sobre las 17.00 horas. Nadie los ha visto entrar ni salir de la sede de la Nunciatura Apostólica, que está albergando al pontífice en su visita a la capital española y de donde ha salido cerca de las 18.00 horas rumbo a la oración en la catedral de la Almudena, así que se presume que han entrado en coches con ventanas tintadas.“A ver si van a entrar en helicóptero o por un túnel secreto... Esto empieza a parecerse al Código Da Vinci”, decía Juan Cuatrecas, presidente de ANIR (Asociación Nacional Infancia Robada) este lunes por la mañana en la sede de la Nunciatura. Enfrente, más bien. Porque las vallas de seguridad impedían incluso cruzar la calle. Cuatrecasas se refería a las víctimas elegidas para mantener una reunión privada con Papa León XIV. Hasta que se produjo, nadie sabía cuántas ni quiénes eran. El Vaticano comunicó el viernes por la noche que el pontífice mantendría un encuentro privado con las víctimas, sin dar más detalles sobre el día, el lugar ni la hora del encuentro. Que hubiera un acto de reconocimiento público, ni siquiera llegó a barajarse. El sábado se filtró a un periodista que la reunión sería este lunes a las 16:15 en la sede de la nunciatura y después de la comida oficial con los obispos. En un enésimo ejercicio de secretismo total, la Iglesia parece seguir queriendo ocultar el problema e ignorar a aquellas víctimas que han contado sus casos a los medios españoles y, en especial, a este periódico, que inició en 2018 una investigación sobre la pederastia en el clero que ha contabilizado ya a más de 3.000 afectados. Ignorarles o quitarles voz es justamente la línea que ha seguido la Iglesia española. Buena parte de la CEE considera que bastantes sapos se han comido al firmar con el Estado un acuerdo de reparación. No querían dar más visibilidad a las víctimas. En otros viajes de anteriores papas a los diferentes países, la situación variaba. Siempre se revelaba la reunión después de haberse mantenido (esta ha sido la primera vez que se ha dicho antes), pero luego a veces las víctimas salían y hablaban, o en otros lugares desaparecían del foco y no había declaraciones. El perfil elegido de las víctimas es lo que marca, precisamente, lo que pueda ocurrir después. Y los diferentes colectivos que se han concentrado esta mañana en la sede de la nunciatura lo tienen claro. Ciro Molina, víctima canaria de pederastia —al que el anterior obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, fallecido en 2025, reconoció que el obispado protegió a su agresor— aseguraba hace poco a este periódico que “nada de esto” le sorprende ya. “Que no sepamos si va a haber reunión o no, dónde ni cuándo, es una forma de que se note que son ellos [la CEE] los que mandan y que no van a aceptar nunca que seamos nosotros, las víctimas, los que les marquemos la agenda”. Para Molina, eso es una demostración más de “cómo son”. “Y, sobre todo, de que no hay un compromiso real hacia nosotros ni una voluntad de cambio. Es lo mismo de siempre: como consideran que ya estamos participando en el proceso de reparación del Estado, es su forma de seguir echando balones fuera". Cuatrecasas insiste en que esta reunión privada es “un lavado de cara” de la iglesia española que ha elegido a dedo las víctimas “que mejor les conviene” para el encuentro con el Papa. “Son las que acudieron al proyecto Repara [el plan de la archidiócesis de Madrid para la atención a víctimas y la prevención de abusos] y al plan PRIVA, los planes de reparación de la propia Iglesia que han sido unos estrepitosos fracasos”. En el vuelo papal que le llevó a Madrid, a una pregunta de EL PAÍS, León XIV dijo que la pederastia “es una llaga todavía abierta” y que tiene la intención de seguir combatiéndola, como ha hecho siempre a lo largo de su vida. Al preguntarle EL PAÍS por el escándalo, ha querido dejar claro su compromiso con la solución de esta lacra: “Subrayo el hecho de que, no solo yo personalmente, en los lugares donde he estado, siempre he trabajado para instituir normas, seguirlas, y seguiré haciéndolo también a nivel de toda la Iglesia porque es una llaga todavía abierta”. También dijo que recibir a todas las víctimas era imposible, pero que mantendría un encuentro con algunas. El Rey fue el primero que en un discurso oficial mencionó la pederastia clerical. Fue el propio sábado en el Palacio Real. Tras destacar la “enorme labor social de la Iglesia católica en España” y expresar su reconocimiento y gratitud a los religiosos, sacerdotes, diáconos y voluntarios, así como a los misioneros que desarrollan su labor en lugares remotos, Felipe VI añadió con tono grave: “No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial. Vuestra claridad y firmeza, que también quiero reconocer, son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido: lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto”. El asunto no ha vuelto a salir hasta este lunes en la sede de la Conferencia Episcopal (CEE), donde el pontífice ha dado un discurso ante los obispos y ha definido la pederastia eclesial como una “plaga”. León XIV ha marcado así la diferencia respecto a Francisco sobre su posición ante el escándalo de la pederastia en la Iglesia española. Tras años de silencio por parte del papa argentino sobre cómo estaban gestionando los obispos españoles los casos de abusos, el pontífice estadounidense les ha recordado este lunes que el problema es una “plaga” y les ha pedido que “cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y cambios reales de sanación”. Aunque el pontífice no ha pronunciado la palabra abusos o víctimas, ha aludido al problema claramente. El Papa ha señalado que esta tarea no solo es responsabilidad de la jerarquía, es de toda “la comunidad eclesial”, que “está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado”. Según denuncian diferentes asociaciones de víctimas, la Iglesia sigue sin querer escuchar.