El papa León XIV ha admitido en su vuelo de llegada a Madrid que la pederastia en la Iglesia “es una llaga todavía abierta” y tiene la intención de seguir combatiéndola, como ha hecho siempre a lo largo de su vida. Al preguntarle EL PAÍS por el escándalo, ha querido dejar claro su compromiso con la solución de esta lacra: “Subrayo el hecho de que, no solo yo personalmente, en los lugares donde he estado, siempre he trabajado para instituir normas, seguirlas, y seguiré haciéndolo también a nivel de toda la Iglesia porque es una llaga todavía abierta”.En una breve conversación, cuando ha pasado a saludar a los 80 periodistas que viajan en el vuelo papal, este diario le ha explicado brevemente la investigación realizada desde 2018, que ha sacado a la luz cientos de casos, y le ha entregado un pendrive que contiene los seis informes enviados hasta ahora a la Iglesia española y el Vaticano, con más de 800 testimonios. También incluye la lista de 64 obispos y 26 superiores religiosos acusados de ocultar o encubrir casos, publicada este viernes. Además, le ha regalado el libro sobre el caso del jesuita español Padre Pica en Bolivia, uno de los más graves destapados hasta ahora, escrito por Julio Núñez, periodista de este diario. Por último, EL PAÍS le ha transmitido el mensaje de decenas de víctimas que se han dirigido al periódico en estos días para pedirle que aborde con contundencia el escándalo, pues ningún pontífice hasta ahora ha hablado de esta lacra en España.Robert Prevost ha escuchado con atención y ha expresado su sensibilidad con la cuestión. “Como ya he dicho voy a recibir a algunas víctimas, lamentablemente, es imposible recibir a todas las que lo piden”, ha explicado para salir al paso de la polémica de los últimos días. Ante las quejas de asociaciones de afectados y el secretismo con el que se ha llevado la posibilidad de un encuentro del Papa con algunas víctimas, sin aclararse si tendría lugar o no, el Vaticano decidió emitir un comunicado el mismo viernes por la noche para confirmarlo. Ha sido un gesto poco habitual, pero la Santa Sede ha decidido intervenir ante el temor de que la controversia eclipsara el inicio de la visita.Otra de las polémicas que ha precedido el viaje, esta vez en Cataluña, es la protesta de partidos nacionalistas porque todas las intervenciones del Papa serán en castellano y solo se prevén, en principio, algunos saludos en catalán. Los periodistas también le han preguntado a Prevost por eso, si tiene previsto hablar catalán en Barcelona y si estaba aprendiendo esta lengua. “Solo sé decir ‘Bon dia”, ha respondido en tono de broma. “Pero habrá, si se puede entender o no veremos ahí, pero sí, algún saludo habrá”, ha asegurado.A bordo del avión también, una periodista mexicana le ha regalado al Pontífice una camiseta de la selección mexicana con el nombre León y el número 14. Ha dicho que espera que el Mundial sea “un factor de unidad”, que el juego “exige seriedad, disciplina y sacrificio”. Como ni Perú ni Italia participan, ha bromeado diciendo que aún no sabe a quién animará, pero espera ver los partidos.
El Papa dice en su llegada a España que la pederastia “es una llaga todavía abierta” y seguirá luchando contra ella
“Voy a recibir a algunas víctimas, lamentablemente, es imposible recibir a todas”, explica a los periodistas en el vuelo desde Roma. “Solo sé decir ‘Bon dia”, ha dicho sobre el catalán











